Disciplina es saber controlarse, dedicándose al bien y sin dar cabida al pecado. Es sabio ser disciplinado. La disciplina ayuda a evitar los impulsos que conducen al pecado. Otro significado bíblico de la disciplina es reprimenda o castigo. Así como los padres disciplinan a sus hijos, Dios disciplina a quienes ama. La disciplina de Dios nos ayuda a reconocer nuestros pecados y a cambiar nuestras vidas. Dios nos disciplina por nuestro propio bien.
Porque el mandamiento es antorcha y la instrucción es luz.
Y las reprensiones de la disciplina son camino de vida.
(Proverbios 6:23)
El temor del SEÑOR es el principio del conocimiento;
los insensatos desprecian la sabiduría y la disciplina.
(Proverbios 1:7)
Aplica tu corazón a la enseñanza
y tus oídos a las palabras del conocimiento.
(Proverbios 23:12)

Hijo mío, no desprecies la disciplina del Señor
ni te ofendas por sus reprensiones.
Porque el Señor disciplina a los que ama,
como corrige un padre a su hijo querido.
(Proverbios 3:11-12)
Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel:
para adquirir sabiduría y disciplina;
para discernir palabras de inteligencia;
para recibir la corrección que dan la prudencia,
la rectitud, la justicia y la equidad;
para infundir prudencia en los inexpertos,
conocimiento y discreción en los jóvenes.
(Proverbios 1:1-4)
El que ama la disciplina ama el conocimiento,
pero el que la aborrece es un necio.
(Proverbios 12:1)
Adquiere la verdad y no la vendas; adquiere sabiduría, disciplina
e inteligencia.
Mucho se alegrará el padre del justo;
el que engendró un hijo sabio se gozará con él.
Alégrense tu padre y tu madre
y gócese la que te dio a luz.
(Proverbios 23:23-25)
El que guarda la disciplina está en el camino de la vida,
pero el que descuida la reprensión hace errar.
(Proverbios 10:17)
Sus propias maldades apresarán al impío
y será atrapado en las cuerdas de su propio pecado.
Él morirá por falta de disciplina,
y a causa de su gran insensatez se echará a perder.
(Proverbios 5:22-23)
Pobreza y vergüenza tendrá
el que desprecia la disciplina,
pero el que acepta la reprensión
logrará honra.
(Proverbios 13:18)
El que detiene el castigo aborrece a su hijo,
pero el que lo ama se esmera en corregirlo.
(Proverbios 13:24)
La insensatez está ligada al corazón del joven,
pero la vara de la disciplina la hará alejarse de él.
(Proverbios 22:15)
No rehúses corregir al muchacho;
si lo castigas con vara no morirá.
Tú lo castigarás con vara
y librarás su alma del Seol.
(Proverbios 23:13-14)
El insensato menosprecia la disciplina de su padre,
pero el que acepta la reprensión llega a ser sagaz.
(Proverbios 15:5)
Reconoce, pues, en tu corazón, que como un hombre corrige a su hijo, así te corrige el SEÑOR tu Dios.
(Deuteronomio 8:5)
¿Y ya han olvidado la exhortación que se les dirige como a hijos?
Hijo mío, no tengas en poco la disciplina del Señor ni desmayes cuando seas reprendido por él.
Porque el Señor disciplina al que ama y castiga a todo el que recibe como hijo.
Permanezcan bajo la disciplina; Dios los está tratando como a hijos. Porque, ¿qué hijo es aquel a quien su padre no disciplina? Pero si están sin la disciplina de la cual todos han sido participantes, entonces son ilegítimos, y no hijos. Además, teníamos a nuestros padres carnales que nos disciplinaban y los respetábamos. ¿No obedeceremos con mayor razón al Padre de los espíritus, y viviremos? Ellos nos disciplinaban por pocos días como a ellos les parecía, mientras que él nos disciplina para bien a fin de que participemos de su santidad. Al momento, ninguna disciplina parece ser causa de gozo sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados.
(Hebreos 12:5-11)
Pero siendo juzgados, somos disciplinados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.
(1 Corintios 11:32)
Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso y arrepiéntete.
(Apocalipsis 3:19)
Corrige a tu hijo y te dará reposo;
él dará satisfacciones a tu alma.
(Proverbios 29:17)
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