Devocional diario

Un devocional diario para fortalecer tu relación con Dios.

Devocional de Hoy

Nuestras elecciones y sus consecuencias

Cierto hombre era rico, se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. 20 Y cierto pobre, llamado Lázaro, estaba echado a su puerta, lleno de llagas, 21 y deseaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico. Aun los perros venían y le lamían las llagas.
22 “Aconteció que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. 23 Y en el Hades, estando en tormentos, alzó sus ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24 Entonces él, dando voces, dijo: ‘Padre Abraham, ten misericordia de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua porque estoy atormentado en esta llama’.
25 “Y Abraham dijo: ‘Hijo, acuérdate que durante tu vida recibiste tus bienes y, de igual manera Lázaro, males. Pero ahora él es consolado aquí, y tú eres atormentado. 26 Además de todo esto, un gran abismo existe entre nosotros y ustedes para que los que quieran pasar de aquí a ustedes no puedan, ni de allá puedan cruzar para acá’.
27 “Y él dijo: ‘Entonces te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre 28 (pues tengo cinco hermanos), de manera que les advierta a ellos para que no vengan también a este lugar de tormento’. 29 Pero Abraham dijo: ‘Tienen a Moisés y a los Profetas. Que les escuchen a ellos’. 30 Entonces él dijo: ‘No, padre Abraham. Más bien, si alguno va a ellos de entre los muertos, se arrepentirán’. 31 Pero Abraham le dijo: ‘Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, tampoco se persuadirán si alguno se levanta de entre los muertos’.
(Lucas 16:19-31)

La parábola narrada por Jesús, sobre el rico y Lázaro, nos lleva a reflexionar sobre las elecciones que hacemos en esta vida y sus implicaciones. En la historia, el hombre rico disfrutaba de riquezas materiales, ignorando al necesitado Lázaro que estaba a su puerta. Después de la muerte, sus posiciones se invierten: Lázaro se consuela en los brazos de Abraham, mientras el rico sufre tormentos.

Jesús nos advierte sobre la idolatría de la riqueza y el abandono de los demás. Los ricos no son condenados por su riqueza, sino por su indiferencia ante el sufrimiento que los rodea. El mensaje central es claro: la vida presente da forma a la eternidad.

Al reflexionar sobre esta parábola, tenemos el desafío de examinar nuestras vidas. ¿Estamos usando nuestros recursos para bendecir a otros o estamos cegados por la búsqueda incesante del beneficio personal?

La parábola del hombre rico y Lázaro resuena como un recordatorio urgente de que, al final, nuestras decisiones tendrán consecuencias eternas. Vivamos de manera que reflejemos el amor y la gracia de Dios, reconociendo que la verdadera riqueza radica en compartir y cuidar unos de otros, preparándonos para una eternidad con Dios.

Elige bien

  • Muestra compasión, intenta identificar las necesidades a tu alrededor para compartir tus recursos y tu tiempo.
  • Dedica tiempo y esfuerzo para cultivar el amor, la empatía y la solidaridad, en lugar de centrarte únicamente en los bienes materiales.
  • Examina tus motivaciones y prioridades a la luz de la Biblia. Ten la Palabra de Dios como tu guía práctica.

Para orar:

Señor, guíanos con tu luz. Fortalécenos para superar los desafíos e inspíranos a amar como tú amas. Concédenos sabiduría para elegir el camino de la justicia y la compasión. Que nuestras acciones reflejen tu gracia y que busquemos la paz y la esperanza. Amén.

Devocional de Ayer

El Señor ha hecho grandes cosas por nosotros

Sí, el Señor ha hecho grandes cosas por nosotros, y eso nos llena de alegría.
- Salmo 126:3

A veces estamos tristes con la sensación de que nada progresa en nuestra vida. Vemos las situaciones y todo parece estancado. Pero si miramos bien, podemos ver y reconocer todas las cosas que el Señor ya ha hecho.

Una buena manera de apartar la tristeza y alegrarnos es reconocer todo lo que Dios ya ha hecho por nosotros. Además de ayudarnos a ser sinceros con nosotros mismos, nos lleva a reconocer lo que Dios ha hecho en nuestras vidas y nos acerca a los brazos del Padre. De la misma forma en que a nosotros nos gusta que nos reconozcan cuando hacemos algo, Dios también espera que reconozcamos sus hechos y lo que él hace por nosotros.

Mientras más agradecemos, menos reclamamos. Y mientras más nos alegramos en el Señor, más nos fortalecemos.

Hagamos este ejercicio de gratitud y gocémonos en lo que el Señor hace.

Alégrate en el Señor y fíjate en lo que ha hecho:

  • Recuerda todo lo que el Señor ha hecho en tu vida. Recuerda todas las cosas o situaciones de las que Dios te ha librado.
  • Antes de pedir cualquier cosa, da gracias a Dios. Nuestra confianza en Dios crece cuando reconocemos lo que él ya ha hecho.
  • Cultiva un corazón agradecido. Cuando aprendemos a agradecer a Dios, aprendemos a agradecer a las personas.

Para orar:

Señor Jesús, hoy quiero agradecerte por todas las cosas que has hecho en mi vida. ¡Cuántas bendiciones, cuánta liberación! Sin tu favor no estaría donde estoy. Confío en ti y sé que cuando tú obras nadie lo puede impedir. ¡Cuántas cosas has hecho por mí! Por esto hoy estoy alegre. Gracias, Padre amado. Amén.

¡Da gracias a Dios!

Devocional de Anteayer

¿Estás pidiendo de forma correcta?

Y, cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones.
(Santiago 4:3)

Imagine el escenario de un niño que le pide a su padre un nuevo par de zapatillas después de llegar a casa de la escuela. El padre, intrigado por la petición de su hijo, se pregunta "¿Sus zapatillas son viejas? ¿Están rotas?". Le pregunta a su hijo el motivo de su petición, pero se sorprende con la respuesta "es para poner celosos a mis compañeros".

Viendo esto, ¿cuál crees que sería la actitud correcta del padre? ¿Comprar unas nuevas o no? Con certeza no las compraría por estas razones e incluso hablaría con el niño sobre la situación.

Cuando haces tus peticiones al Señor, él ve las intenciones de tu corazón. Aunque no las digas, él sabe cuáles son. Santiago enseña que no recibimos lo que pedimos, porque pedimos por razones equivocadas, egoístas y pecaminosas. ¡Examina tu corazón antes de hacer tus peticiones y pide las cosas correctas!

¡Haz un pedido!

  • Mira cuáles son tus principales peticiones a Dios, por las que pasas más tiempo orando.
  • Ahora intenta ver las razones detrás de ellos, ya sea estatus, placer, orgullo o necesidad real.
  • Pide la guía del Espíritu para identificar eso, para iluminar las razones en tu corazón.

Para orar:

Señor Jesús, ilumina mi corazón para ver cuáles han sido las razones detrás de mis peticiones. ¿Estoy pidiendo mal? Por favor, mi Señor, ayúdame y enséñame a orar correctamente, conforme a lo que hay en tu corazón. Te lo pido, en el nombre de Jesús, ¡amén!

Qué es el Devocional diario

El Devocional diario es un momento especial del día que dedicas para tener un tiempo precioso de comunión con Dios. Es muy sencillo establecer una rutina emocionante de descubrimiento y crecimiento espiritual. Lo lograrás al separar un momento cada día para acercarte al Señor. Durante el Devocional leerás un versículo de la Biblia con una meditación sobre el texto. Luego, meditarás sobre las enseñanzas y cómo aplicarlas en tu vida. Al final, podrás orar.

Cómo hacer tu Devocional diario

Aquí tienes unos consejos para que aproveches al máximo la lectura del mensaje bíblico durante el Devocional diario:

  1. Aparta un momento y escoge un lugar específico: tu momento devocional será más provechoso si dejas de lado el ajetreo e inviertes en un tiempo placentero a solas con Dios.
  2. Lee el versículo o el pasaje bíblico con atención: desarrolla un estilo de vida comprometido con la Palabra de Dios todos los días y evita las distracciones.
  3. Lee la meditación diaria: reflexiona e intenta comprender el propósito de Dios para tu vida a través de los comentarios.
  4. Aplicación práctica: anota tus descubrimientos y no olvides poner en práctica todo lo que has aprendido por medio de la Biblia.
  5. Comparte lo que aprendiste: intenta compartir con otras personas a través de tus conversaciones e interacciones diarias lo que Dios te enseña en tus momentos de devocional diario.

¡No olvides la importancia de vivir una vida totalmente comprometida con la Palabra de Dios!