Palabra del Día
Una palabra bíblica diaria para que recibas inspiración y para que tu día sea mejor.
Palabra de Hoy
Tu fe se fortalecerá con estos versículos
Dios usa las cosas pequeñas de este mundo para hacer grandes obras. Dios es quien hace que tu fe crezca. Él no exige que seas perfecto ni muy talentoso para hacer milagros en tu vida. Basta con que tengas un poco de fe y la voluntad de seguir a Jesús.
Les contó otra parábola: «El reino de los cielos es como un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. Aunque es la más pequeña de todas las semillas, cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en árbol, de modo que vienen las aves y anidan en sus ramas».
-- Mateo 13:31-32
¿Quieres crecer y ser más fuerte en tu fe? Busca de Dios cada día. Lee su Palabra, pasa tiempo con él y permite que te hable. Deja que la semilla del evangelio crezca en tu corazón, se fortalezca y sirva de apoyo y ánimo a todos los que te rodean.
Extiende el reino de Dios: ama con el amor de Dios, habla palabras de fortaleza que lleven esperanza a todos los que se relacionen contigo. Fortalece tu fe con los siguientes versículos y ponte en acción. ¡Ayuda a transformar el mundo para la gloria de Dios!
Porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Esta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
(1 Juan 5:4-5)
En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan.
(Hebreos 11:6)
Esta es la palabra de fe que predicamos: que, si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.
(Romanos 10:8b-9)
¡Fortalece tu fe!
Palabra de Ayer
Vengan a mí como están
Vengan a mí, todos los que están fatigados y cargados, y yo los haré descansar.
(Mateo 11:28)
Estas palabras de Jesús son una invitación eterna de amor y misericordia. Él no te pide que seas perfecto, ni que tengas todas las respuestas, ni que escondas tus heridas. Al contrario, el Señor llama a cada uno tal como está: cansado, afligido, abrumado, sin fuerzas. Es en este estado que él se revela como el verdadero descanso.
A menudo cargamos con cargas que ya no tenemos que llevar: viejas culpas, miedos al futuro, preocupaciones cotidianas. Intentamos ser fuertes por nuestra cuenta, pero nuestra alma clama por alivio. Jesús nos invita a dejarlo todo a sus pies. Cuando nos liberamos del peso, descubrimos que su gracia es suficiente y su yugo es suave. Él no nos condena, sino que nos restaura.
El mundo puede ofrecer soluciones temporales, pero solo en Cristo encontramos la paz que sobrepasa todo entendimiento. Él nos acepta con nuestros defectos y nos transforma con su amor. El verdadero cambio comienza no cuando nos hacemos dignos, sino cuando reconocemos nuestra necesidad de él.
Hoy, escucha esa voz que te llama: "Ven a mí". No importa si la vida te ha herido, si estás perdido en la duda o si el camino te desanima. El Señor te recibe con los brazos abiertos. Él no rechaza los corazones rotos, sino que los acoge y los fortalece.
Ven a él tal como estás. Trae tus lágrimas, tus miedos, tu historia. Cristo es el descanso y el refugio del alma. En él encontrarás esperanza, fuerza y amor inagotable.
Acepta hoy la invitación y descansa en el Señor, porque solo en él hay vida abundante.
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Palabra de Anteayer
Jehová-Rohi, ¡él es tu pastor!
El Señor es mi pastor, nada me falta.
(Salmo 23:1)
Jehová Rohi significa «el Señor es mi pastor» o «el Señor es mi guía». Encontramos esta expresión en el Salmo 23:1 y en el Salmo 48:14. Todo aquel que ha entregado su vida a Cristo, está en las manos del Buen Pastor, quien nos conduce con seguridad, paz, y siempre está a nuestro lado. Jesucristo es el Buen Pastor que nos guía al camino de la salvación.
Si deseas vivir bajo su cobertura, debes obedecer sus mandamientos. Por eso es necesario que aprendas a reconocer la voz del Buen Pastor. Al buscar al Señor en espíritu y en verdad, aprenderás a reconocer su voz.
Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen.
(Juan 10:27).
¿Has aprendido a reconocer la voz de tu Padre celestial? Comienza hoy a pasar más tiempo con él. Ruégale que te dé discernimiento y te ayude a reconocer lo que viene de él y lo que no. Hay bendiciones preciosas para todo el que oye la voz del Señor y la obedece.
Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. 25 Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca.
(Mateo 7:24-25)
Busca a Jehová Rohi, obedece su Palabra y mantente atento a su voz. ¡Él te guiará con seguridad y nada te faltará!