Palabra del Día

Una palabra bíblica diaria para que recibas inspiración y para que tu día sea mejor.

Palabra de Hoy

Un toque del Espíritu

Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.
(2 Timoteo 1:7)

En este mundo, hay muchas cosas que nos pueden desanimar. Preocupaciones, imprevistos, personas... es larga la lista. Sin embargo, quien cree en el Señor solo necesita de una cosa para animarse: ¡el toque del Espíritu Santo de Dios!

Cuando recibimos al Señor Jesús, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros. Su presencia nos transforma y, según nos mantenemos fieles a Dios buscando más de él, aprendemos a dejarnos guiar por su Espíritu y a vivir dentro de su voluntad.

En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.
(Gálatas 5:22-23)

El Espíritu Santo nos capacita para hacer frente a los retos que nos presenta la vida y a hacerlo de forma que glorifica al Padre. Con el Espíritu de Dios en nosotros aprendemos a ser fuertes en medio de las dificultades diarias, sabiendo que no luchamos solos: ¡Dios pelea con nosotros y por nosotros!

Pide ahora mismo una unción fresca del Espíritu Santo, y verás cómo recibes fortaleza y valor para vivir cada día para la gloria de Dios. Permite que el Espíritu Santo toque tu corazón hoy.

Palabra de Ayer

¡Dios es más!

Dios es más grande que nuestro problema,
Dios es más grande que nuestra preocupación sobre el futuro,
Dios es más grande que la frustración.

Dios es más grande que la enfermedad,
Dios es más grande que el dinero,
Dios es más grande que nuestras limitaciones.

Dios es más grande que nuestro entendimiento sobre él,
Dios es más grande que todo.
¡Dios es más! Él es mucho más grande que todo lo que tú y yo nos podamos imaginar.

¡Grande es el Señor y digno de alabanza,
más temible que todos los dioses!
(1 Crónicas 16:25)

Dios es más grande que cualquier dificultad que estés enfrentando. Ya sea un problema emocional, físico, familiar, financiero, espiritual o de otro tipo, Dios está por encima de todo. ¡Él es grande y puede darte alivio y paz! Puede darte la victoria que necesitas contra las dificultades de la vida.

Jesús mismo prometió darnos su paz que sobrepasa todo entendimiento. Una paz que no viene del mundo, ni de los recursos humanos, sino que viene directamente de él a nuestros corazones perdidos, temerosos y tristes.

Acude a Dios con el corazón abierto, él está a la distancia de una corta oración. El Señor es mayor que todos los males del mundo. Él está a tu lado, cuidándote y sosteniéndote en todo momento.

Ustedes, queridos hijos, son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque el que está en ustedes es más poderoso que el que está en el mundo.
(1 Juan 4:4)

¡Por la gracia de Dios, hoy es un nuevo día en el que podemos vencer! ¡Nuestro general es Cristo, él se adelanta a nuestras batallas y ya nos ha ganado la victoria! ¡Cree que Dios es más grande que todo lo que necesitas! ¡Él es suficiente para ti, hoy y siempre!

Palabra de Anteayer

En el reino de Dios, cada gota de sudor tiene valor

¿Alguna vez has realizado una tarea difícil y después de hacerla te dijeron que no era necesaria? Esa inversión de energía puede desgastarnos emocionalmente. Aparte de estar presente en el ambiente profesional, este sentimiento puede surgir también cuando servimos al Señor.

Estos malos pensamientos nos hacen creer que estamos esforzándonos en vano en la iglesia. Si tienes este sentimiento, no te desanimes. ¡Dios conoce tu esfuerzo! Puede que los hombres no reconozcan tu dedicación, pero Dios la reconocerá en su justa medida.

Por lo tanto, mis queridos hermanos, manténganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano.
(1 Corintios 15:58)

Ese versículo nos exhorta a seguir trabajando en la obra del Señor, aunque los resultados tarden en venir. Puede que no veamos fruto inmediato, pero no debemos rendirnos. Dios obra aun cuando no lo podemos ver. Una palabra dicha en el momento oportuno, puede llevar alegría a un corazón o ayudar a una persona a tomar la decisión correcta. Una semilla plantada hoy en obediencia a Dios, dará fruto en algún momento, no lo dudes.

Un sembrador salió a sembrar su semilla. Mientras sembraba, una parte cayó junto al camino y fue pisoteada; y las aves del cielo la comieron. 6 Otra parte cayó sobre la roca y, cuando creció, se secó porque no tenía humedad. 7 Otra parte cayó entre los espinos, y los espinos crecieron al mismo tiempo y la ahogaron. 8 Y otra parte cayó en buena tierra y, cuando creció, llevó fruto a ciento por uno”.
Hablando de estas cosas, exclamó: “El que tiene oídos para oír, oiga”.
(Lucas 8:5-8)

Servir al reino de Dios es la mejor manera de aprovechar al máximo tu esfuerzo. Todo el sudor derramado en la Casa de Dios no será en vano. ¡Eres una pieza fundamental para él!