Palabra del Día
Una palabra bíblica diaria para que recibas inspiración y para que tu día sea mejor.
Palabra de Hoy
Con pie firme
No permitirá que tu pie resbale;
jamás duerme el que te cuida.
(Salmo 121:3)
Quien ama a Dios y busca hacer su voluntad, cuenta con su ayuda. Aun cuando vengan las tentaciones o cuando las dudas acechen tu corazón, el Señor te sostendrá y mantendrá tu pie firme sobre la Roca que es Cristo. Sea de día o de noche, su ojo y su cuidado están sobre ti. Aférrate hoy a Dios, no ignores su presencia ni su brazo que te sostiene. Él te ama, vela por ti y no permitirá que tu pie resbale.
Si piensas que no puedes seguir adelante o que tus luchas son demasiado grandes, haz lo que hizo el salmista.
Elevo mis ojos a los montes;
¿de dónde vendrá mi socorro?
2 Mi socorro viene del Señor,
creador del cielo y de la tierra.
(Salmo 121:1-2)
Levanta tus ojos en oración, ruégale a Dios que te ayude. Y recuerda las veces en las que has visto a Dios en tu vida, cuando él te ha socorrido en medio de luchas y dificultades.
Recuerda que Dios nunca te abandona. Él está a tu lado cuidando de ti, pendiente a lo que sucede en tu vida, y seguirá estando contigo por siempre. ¡Confía en su cuidado!
El Señor te librará de todo mal;
el Señor protegerá tu vida.
8 El Señor te estará vigilando
cuando salgas y cuando regreses,
desde ahora y hasta siempre.
(Salmo 121:7-8)
Palabra de Ayer
El motor de la vida
... porque “en él vivimos, nos movemos y somos”.
(Hechos 17:28a)
El apóstol Pablo se encontraba en Atenas. Caminando por la ciudad, se dio cuenta de que los atenienses eran muy religiosos. ¡La ciudad estaba llena de ídolos! Pablo percibió la sed espiritual de ellos y comenzó a predicar las buenas nuevas de Jesús.
Él anhelaba hacerles entender que Dios no es un Dios lejano, sino que interviene constantemente en la vida de los seres humanos «porque él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas» (Hechos 17:25b). ¡Dios es el motor de la vida! Sin él, no estaríamos aquí.
Pablo usó una frase de un poeta griego: «... porque “en él vivimos, nos movemos y somos”». Creó un puente entre ellos y Dios con el deseo de que los atenienses recibieran la esperanza que hay en el Señor.
¿Es Cristo el motor de tu vida? ¿Vives con la esperanza que él da? ¿Te mueves siguiendo la dirección de su Espíritu? ¿Está tu vida centrada en él? Sé hoy un puente de bendición: comparte con otros el amor de Dios. Todavía él desea alcanzar a muchos más con su amor y tú puedes ser su instrumento de salvación.
De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
(Juan 3:16-17)
Palabra de Anteayer
Adora a Dios con tus alabanzas
Vengan, cantemos con júbilo al Señor;
aclamemos a la roca de nuestra salvación.
Lleguemos ante él con acción de gracias,
aclamémoslo con cánticos.
Porque el Señor es el gran Dios,
el gran Rey sobre todos los dioses.
(Salmo 95:1-3)
Cuando adoramos a Dios le rendimos culto, mostrando nuestra reverencia, nuestro amor y dedicación a él. Un corazón lleno de adoración al Padre es un corazón feliz porque sabe por quién vive y con quién estará por la eternidad. Nadie más merece nuestra adoración o nuestra alabanza, solo el Dios todopoderoso, Rey de reyes y Señor de señores.
¡Adora hoy a Dios, reconoce su grandeza y su amor con alabanzas que broten de lo profundo de tu corazón!
Te exaltaré, mi Dios y Rey;
por siempre bendeciré tu nombre.
Todos los días te bendeciré;
por siempre alabaré tu nombre.
Grande es el Señor, y digno de toda alabanza;
su grandeza es insondable.
(Salmo 145:1-3)
No permitas que pase un solo día sin que tomes un momento para reconocer la grandeza, el amor y la gracia de Dios sobre ti. Aparta un tiempo para meditar sobre las bondades de Dios en tu vida y para levantar oraciones de gratitud, alabanza y adoración a aquel que te ama más que nadie y dio su vida por amor a ti. ¡Adora a Dios con todo tu ser!
Él es grande y digno de recibir toda alabanza y adoración.
Recibe inspiración y alaba a Dios: