Palabra del Día
Una palabra bíblica diaria para que recibas inspiración y para que tu día sea mejor.
Palabra de Hoy
Tomando decisiones que glorifican a Dios
Confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus sendas.
(Proverbios 3:5-6)
Pasamos gran parte del día tomando decisiones. Levantarnos ya es una decisión... podríamos quedarnos descansando unos minutos más. Pero nos levantamos porque sabemos que tenemos responsabilidades que cumplir. Como esa, cada decisión que tomamos requiere un análisis, consciente o inconsciente, de los pros y los contras.
Sin embargo, la mejor decisión que podemos tomar cada día es permitir que Dios sea quien dirija nuestro camino. Cuando rendimos nuestra voluntad a la suya y buscamos su guía en oración y leyendo su Palabra, dejamos de depender únicamente de nuestra lógica o emociones, y aprendemos a discernir lo que realmente es bueno y correcto. Dios, que ve más allá de lo que nosotros podemos ver, sabe cuál es el mejor rumbo para nuestra vida y desea guiarnos hacia lo que traerá verdadera paz y propósito.
Las decisiones guiadas por Dios nos aseguran que caminaremos sobre terreno firme. La sabiduría divina nos libra de errores que podríamos lamentar y nos permite vivir de una manera que honra a Dios y bendice a quienes nos rodean. Cuando dejamos que él tome el control, nuestras decisiones reflejan su amor, su justicia y su voluntad perfecta.
Por eso, cada vez que enfrentes una decisión, sea grande o pequeña, detente y busca la sabiduría que viene de lo alto. Ora, confía y espera en el Señor. Él promete dar abundantemente a quienes se lo piden con fe. Recuerda que no hay mejor lugar para estar que en el centro de la voluntad de Dios, porque allí encontrarás dirección, propósito y la verdadera felicidad de vivir en comunión con él.
Y si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídala a Dios —quien da a todos con liberalidad y sin reprochar— y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada. Porque el que duda es semejante a una ola del mar movida por el viento y echada de un lado a otro.
(Santiago 1:5-6)
Lee también: Cómo tomar buenas decisiones según la Biblia (Dios, ayúdame a tomar la mejor decisión)
Palabra de Ayer
Dios cuida de ti
Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.
(1 Pedro 5:7)Tú eres mi refugio;
tú me protegerás del peligro
y me rodearás con cánticos de liberación. Selah
(Salmo 32:7)
Cuando llegan las luchas y aflicciones de la vida, es natural que en ocasiones nos sintamos abrumados o incluso solos. Sin embargo, la verdad es que Dios jamás nos abandona. Él permanece a nuestro lado en cada momento. Él nos cuida siempre con ternura y fidelidad. Podemos refugiarnos en sus poderosos brazos para encontrar consuelo, fortaleza y seguridad, aun en medio de las tormentas.
Es bueno recordar que, para los que aman a Dios, todas las cosas obran para bien (Romanos 8:28). Esto no significa que todo sea fácil o agradable, sino que Dios tiene un propósito perfecto en cada circunstancia que se nos presenta. Aun en los tiempos difíciles, él está obrando, ayudándonos a crecer, moldeando nuestro carácter y revelándonos más profundamente su amor, su presencia y su poder.
A veces, Dios cuida de nosotros de maneras que no percibimos de inmediato. Hay ocasiones en las que manifiesta su cuidado con protección. Otras con provisión, y en ocasiones dándonos la paz que sobrepasa todo entendimiento. Incluso cuando no comprendemos lo que está sucediendo, podemos confiar en que él está actuando con sabiduría y bondad. Nada escapa a su mirada, y cada detalle de nuestra vida es valioso para él.
Por eso, entreguemos nuestras preocupaciones en sus manos. No carguemos solos los temores, las dudas ni las incertidumbres del mañana. Cuando confiamos plenamente en Dios, descansamos en la certeza de que estamos bajo su cuidado constante. Él renueva nuestras fuerzas, sostiene nuestro corazón y nos guía con amor en cada paso del camino.
Hoy, recuerda que no estás solo. Dios camina contigo, te protege, te fortalece y te rodea con su gracia. Confía en su cuidado amoroso, porque el Dios que te creó es también el que te ama y te cuida por siempre.
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Palabra de Anteayer
¿Dónde está tu esperanza?
Les he hablado de estas cosas para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción, pero ¡tengan valor; yo he vencido al mundo!
(Juan 16:33)
Jesús nos aseguró que en este mundo tendríamos aflicciones, pero él también afirmó que podemos tener paz en medio de ellas, porque él ya venció al mundo. Ninguna aflicción es más poderosa que nuestro Dios.
De igual manera, él venció a la muerte y está al lado del Padre intercediendo por nosotros. Cristo resucitó y sigue obrando a tu favor.
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, es el que también resucitó; quien, además, está a la diestra de Dios, y quien también intercede por nosotros.
(Romanos 8:34)
Aun en medio de las dificultades que te presenta la vida, puedes creer que Dios tiene lo mejor para ti y que te librará de cualquier ataque del enemigo. No confíes en tu propia fuerza. ¡Deposita toda la esperanza en el amor leal de tu Señor y Salvador!
Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.
(Jeremías 29:11)
Confía en que lo que Dios tiene para ti, es algo bueno. Mantente firme en la esperanza de que el tiempo de prueba pasará, pero la vida abundante en Cristo es eterna.
¿Estás firme en tu esperanza en el Señor?