Palabra del Día
Una palabra bíblica diaria para que recibas inspiración y para que tu día sea mejor.
Palabra de Hoy
Confía en el poder de Dios
Estos confían en carros, y aquellos en caballos;
Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.
Ellos flaquean y caen,
Mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie.
(Salmo 20:7-8)
Cuando se desata una guerra, miramos cuál de los países tiene el ejército más grande y mejor equipado. Sabemos que lleva ventaja ganadora el que posee el ejército más poderoso. En realidad, es cuestión de matemáticas: armas poderosas + ejército más grande = victoria.
Pero muchas veces, las matemáticas de Dios son un tanto ilógicas. En la Biblia vemos que el pueblo israelita, pueblo bastante pequeño, tuvo que enfrentarse a enemigos muy poderosos, como los egipcios. Sin embargo, ante esos grandes enemigos, ellos vieron la manifestación del poder de Dios de forma inequívoca y salieron victoriosos. Aprendieron que no es la grandeza del ejército lo que concede la victoria, sino el poder de Dios.
De igual forma, muchas veces nosotros enfrentamos enemigos que parecen invencibles. Puede llegar la enfermedad, el desempleo o las dificultades financieras. Otras personas pueden traicionarnos o tratarnos de forma injusta. Podemos sentirnos acorralados por los problemas y dificultades. Pero debemos recordar que Dios sigue siendo Dios. Su poder no se acaba nunca y él está obrando a nuestro favor.
En su amor, Dios nos cubre y nos ayuda. Dios cuida de sus hijos, podemos confiar en él, no solo porque él es todopoderoso, sino porque nos ama, y su voluntad para nosotros es buena, agradable y perfecta. Cuando elegimos confiar en el poder de Dios, activamos nuestra fe, recordando lo que Dios hizo por nosotros en el pasado y lo que todavía puede hacer.
El Señor está en medio de ti, y te salvará con su poder.
(Sofonías 3:17a)
No permitas que el diablo llene tu corazón de dudas. Recuerda lo que Dios ha hecho por ti, recuerda que sirves al Dios todopoderoso e invencible y sigue confiando en su poder. ¡Él obrará!
Lee también: 19 versículos sobre el poder de Dios
¿Cómo está tu relación
con Dios hoy?
El Termómetro Espiritual es tu diario de caminar con Dios. Lo que escribes aquí es solo tuyo: ningún otro usuario lee tus notas.
Palabra de Ayer
Apartando lo que estorba para avanzar con el Señor
Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
(Filipenses 3:13-14)
¿Has visto a un atleta preparándose para comenzar una carrera? El corredor observa y examina que el carril por el que correrá esté despejado, que no haya nada que lo haga caer o impida su avance. Se mantiene concentrado en el objetivo que desea alcanzar mientras espera el pistoletazo de salida. No es momento de mirar atrás ni de ir a comprar su uniforme. Es momento de estar preparado para empezar a correr.
En la Biblia, Pablo nos habla de la vida cristiana como una carrera. En el mismo momento en el que recibimos a Cristo como nuestro Señor y Salvador, él perdonó nuestro pasado y nos dio la oportunidad de un nuevo comienzo. Nuestra meta ahora es obedecer a Dios y vivir en su voluntad. Todo lo demás estorba. Los recuerdos, la culpabilidad, la vergüenza, lo que nos apartaba del Señor; todo eso debe quedar atrás.
Si queremos avanzar con el Señor, debemos enfocarnos en él, en el perdón que nos ha dado y en su constante amor. Con los ojos puestos en el Señor, podemos correr la carrera que tenemos por delante sin dejarnos distraer por cosas vanas y terrenales que solo estorban.
Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
(Hebreos 12:1b-2)
Lee también:
Palabra de Anteayer
Permanece en el Señor y darás buen fruto
Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
(Juan 15:4)
En Juan 15, Jesús nos recuerda con una imagen sencilla, pero poderosa, que nuestra vida espiritual depende de que permanezcamos en él. Así como un pámpano no puede producir fruto separado de la vid, tampoco nosotros podemos vivir una vida victoriosa lejos de Cristo. La vid provee la savia, el alimento y la fuerza. De la misma manera, el Señor es nuestra fuente de vida, esperanza y poder para perseverar.
En medio de las tempestades de la vida, cuando los vientos soplan fuerte y la duda amenaza con sacudirnos, nuestra victoria no está en nuestra fuerza. ¡Nuestra victoria se encuentra en permanecer unidos a Cristo! El enemigo intentará engañarnos, sembrar temor y hacernos creer que estamos solos. Pero la verdad es que Jesús ya venció, y si permanecemos en él, tendremos fuerzas renovadas para resistir y avanzar.
Cuando permanecemos en el Señor, confiamos en su Palabra, obedecemos su dirección y descansamos en su amor. En medio de las tempestades de la vida recordamos quién es Jesús: nuestro Salvador, nuestro amigo fiel, nuestro refugio protector. Al aferrarnos a él, la vida de Cristo fluye en nosotros y damos frutos de amor, paz, paciencia, fe y servicio. Estos frutos glorifican al Padre y son testimonio vivo para quienes nos rodean.
En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
(Juan 15:8)
Nuestro propósito no es solo sobrevivir en medio de las pruebas, sino fructificar para la gloria de Dios.
Decide hoy permanecer en la vid verdadera. ¡No te sueltes de Cristo! Él es tu fuerza, tu victoria y tu paz. Y en él, darás mucho fruto que perdurará por toda la eternidad.
Lee también: