Palabra del Día

Una palabra bíblica diaria para que recibas inspiración y para que tu día sea mejor.

Palabra de Hoy

Vive en su perfecta paz

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado.
Confíen en el SEÑOR para siempre, porque el SEÑOR es la Roca de la eternidad.
(Isaías 26:3-4)

Todos anhelamos disfrutar de paz en esta vida, pero son muchas las luchas que enfrentamos en la vida y, a veces, es difícil mantener la paz interior. Estos versículos de Isaías nos dan la clave para permanecer en paz: ¡confiar en Dios!

Recordar que servimos al Dios todopoderoso que nos ama, nos cuida y nos ayuda en medio de cualquier situación, aumenta nuestra confianza y llena nuestros corazones de paz. No hay ningún problema más grande que nuestro Dios. No hay ninguna persona más poderosa que nuestro Dios. No hay nada en este mundo que se pueda comparar con el Dios que servimos.

El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría; a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos.
(Jeremías 10:12-13)

Cuando recordamos que Dios tiene el control de todo, que no hay nada que lo tome por sorpresa o que escape a su poder, nuestra paz se renueva. Podemos llevar ante él nuestros problemas, sabiendo que él es quien puede ayudarnos realmente a vencer. Aunque no entendamos la razón de nuestras luchas o por qué no desaparecen, podemos mantenernos firmes y en paz, sabiendo que, al final, Dios triunfa. ¡En él alcanzaremos la victoria!

Señor, en este día te entrego mis cargas y afirmo mi confianza en ti. Gracias porque tú me amas, me cuidas, me ayudas en mis luchas y llenas mi corazón de paz. Te amo, recibo tu presencia y descanso en ti. En tu precioso nombre oro, amén.

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Palabra de Ayer

Cuando Dios piensa en grande más que nosotros

Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
(Isaías 55:8, RVR1960)

Quizás en este momento solo quieres una flor: algo puntual, pequeño, inmediato. Oras por respuestas rápidas, por soluciones simples, por alivios momentáneos. Pero Dios, en su gracia, ve más allá del instante y prepara un proceso completo.

Él ve el todo, no solo la parte. Cuando pides una flor, estás limitando tu fe a lo visible, a lo controlable, a lo cómodo. Dios trabaja en lo invisible, en lo profundo, en lo eterno.

El jardín que Él prepara exige tiempo y cuidado, poda y espera. No todas las estaciones son floridas, pero todas son necesarias. Hay momentos en que Dios permite el silencio, no como ausencia, sino como maduración.

Confiar en Dios es aprender a descansar aunque no entiendas. Es creer que Él sabe exactamente lo que necesitas, aunque eso no coincida con lo que deseas ahora mismo. El Señor no te frustra; te expande.

Cuando finalmente veas el jardín, entenderás que una sola flor no habría sostenido tu camino. Dios te llama a confiar y a crecer, porque sus planes son siempre mayores y más llenos de vida que cualquier pedido que puedas hacer.

Aceptar el jardín de Dios es reconocer que Él es Señor del tiempo, del modo, del resultado. Es rendir el corazón y elegir obedecer. Así, tu fe deja de ser ansiosa y se vuelve firme.

Dios no se retrasó, no se equivocó y no se olvidó de ti. El jardín ya está siendo cultivado, y a su tiempo caminarás por entre promesas vivas, viendo su fidelidad sobre cada detalle de tu historia. Amén.

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Palabra de Anteayer

Ten ánimo y valor: Dios obrará

Cobren ánimo y ármense de valor,
todos los que en el Señor esperan.
(Salmo 31:24)

Aunque nos gustaría que Dios contestara nuestras oraciones de inmediato y obrara sin retraso para concedernos lo que anhelamos, a veces no es así. En ocasiones nos corresponde esperar y eso no es fácil. Se dice que quien espera, se desespera, pero los hijos de Dios no debemos perder la esperanza jamás.

El versículo al inicio se encuentra en el Salmo 31. Nos alienta a permanecer firmes y fuertes en el Señor, incluso cuando nos toca esperar a que conteste nuestra oración o intervenga en alguna situación.

El Salmo 31 es un salmo precioso de confianza que comienza con un clamor:

En ti, Jehová, he confiado;
no sea yo confundido jamás.
¡Líbrame en tu justicia!
Inclina a mí tu oído,
líbrame pronto.
¡Sé tú mi roca fuerte
y la fortaleza para salvarme!
(Salmo 31:1-2)

David, el salmista, esperaba la intervención de Dios, pero lo hacía con confianza. Clamaba a Dios desde la certeza de que podía mantenerse firme en Dios, la roca fuerte. No sabemos bien la circunstancia en la que se encontraba David. Él pasó por muchas dificultades en su vida, pero nunca decayó su confianza en Dios.

¿Estás pasando por un momento difícil en este momento? ¡Cobra ánimo y ármate de valor! Acércate a Dios con confianza, porque el Señor Dios todopoderoso está contigo y él obrará. Afírmate hoy con tu corazón fortalecido y lleno de fe. Renueva tu espíritu con la certeza de que Dios, tu roca fuerte, obrará.

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