Una de las principales características de Dios es su autoridad. Él siempre ha existido, y nada existe ni fue creado sin su permiso. Desafiar la autoridad de Dios es una de las peores cosas que cualquiera puede hacer, y las consecuencias son graves. En la Biblia vemos varios relatos del castigo para quienes no se someten a la autoridad de Dios. Uno de los principales ejemplos es Lucifer, quien no reconoció la autoridad de Dios y se rebeló, siendo separado para siempre y condenado a la derrota.
Sométase toda persona a las autoridades superiores porque no hay autoridad que no provenga de Dios; y las que hay, por Dios han sido constituidas.
(Romanos 13:1)
Porque los gobernantes no están para infundir el terror al que hace lo bueno sino al que hace lo malo. ¿Quieres no temer a la autoridad? Haz lo bueno y tendrás su alabanza.
(Romanos 13:3)
La Biblia nos dice que toda autoridad fue establecida por Dios. Quien reconoce y respeta la autoridad, agrada a Dios.
Los ancianos que dirigen bien sean tenidos por dignos de doble honor, especialmente los que trabajan arduamente en la palabra y en la enseñanza.
(1 Timoteo 5:17)

He aquí, les doy autoridad de pisar serpientes, escorpiones y sobre todo el poder del enemigo; y nada les dañará.
(Lucas 10:19)
Estén sujetos a toda institución humana por causa del Señor; ya sea al rey como quien ejerce soberanía, o a los gobernantes como quienes han sido enviados por él para el castigo de los que hacen el mal y para la alabanza de los que hacen el bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo el bien hagan callar la ignorancia de los hombres insensatos.
(1 Pedro 2:13-15)
Yo anuncio lo porvenir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no ha sido hecho. Digo: ‘Mi plan se realizará, y haré todo lo que quiero’.
(Isaías 46:10)
Del SEÑOR es la tierra y todo lo que hay en ella;
el mundo y los que lo habitan.
Porque él la fundó sobre los mares
y la afirmó sobre los ríos.
(Salmo 24:1-2)
porque en él fueron creadas todas las cosas que están en los cielos y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, dominios, principados o autoridades. Todo fue creado por medio de él y para él. Él antecede a todas las cosas, y en él todas las cosas subsisten.
(Colosenses 1:16-17)
Jesús se acercó a ellos y les habló diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que les he mandado. Y he aquí, yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.
(Mateo 28:18-20)
Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y a las autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos para toda buena obra,
(Tito 3:1)
Acuérdense de sus dirigentes que les hablaron la palabra de Dios. Considerando el éxito de su manera de vivir, imiten su fe.
(Hebreos 13:7)
Pero para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad para perdonar pecados en la tierra —entonces dijo al paralítico—: ¡Levántate; toma tu camilla y vete a tu casa!
Y se levantó y se fue a su casa. Cuando las multitudes vieron esto, temieron y glorificaron a Dios, quien había dado semejante autoridad a los hombres.
(Mateo 9:6-8)
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