El significado de las tinieblas en la Biblia


Cuando hablamos de tinieblas nos referimos a la ausencia completa de luz, a la oscuridad total. Donde no hay luz, llegan la falta de orientación y la confusión. Por eso, muchas veces, cuando la Biblia habla de tinieblas, no se refiere a la noche, sino a la oscuridad moral y espiritual del ser humano: la vida lejos de Dios.

La Palabra de Dios marca un gran contraste entre quien anda en tinieblas, sin Dios, y quien anda en la luz, porque ha aceptado a Jesús como Salvador. Quien recibe a Cristo empieza a reflejar su luz. Por eso pesa tanto nuestro testimonio, en palabras y en acciones, para iluminar un mundo sombrío.

Hay algo que conviene recordar: la luz y las tinieblas no se mezclan. La más pequeña llama basta para disipar la oscuridad. Ninguna tiniebla resiste a la luz. Cuando ponemos nuestra oscuridad en la luz de Cristo, la sombra desaparece y podemos caminar en rectitud.

La palabra «tinieblas» aparece en la Biblia con más de un sentido. Hemos agrupado los versículos por esos sentidos para que cada pasaje se entienda en su lugar.

Dios es luz: en él no hay ningunas tinieblas

El punto de partida es quién es Dios. La Biblia no dice solo que Dios da luz; dice que Dios es luz. En él no cabe ni una sombra.

Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
(1 Juan 1:5-7)

Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
(2 Corintios 4:6)

Tú eres mi lámpara, oh Jehová; mi Dios alumbrará mis tinieblas.
(2 Samuel 22:29)

Jesús, la luz del mundo

Esa luz tiene un rostro. Jesús se presenta a sí mismo como la luz que vino a un mundo a oscuras, y promete que quien lo sigue deja de andar perdido.

Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
(Juan 8:12)

La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
(Juan 1:5)

Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.
(Juan 12:46)

El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció.
(Mateo 4:16)

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó desde lo alto la aurora, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz.
(Lucas 1:78-79)

Si quieres detenerte en esta imagen de Jesús, los 17 versículos sobre la luz del mundo la desarrollan más a fondo.

De las tinieblas a la luz: lo que hace la salvación

Aquí está el corazón del tema. Creer en Jesús es un traslado: salir de la potestad de las tinieblas y entrar en su luz. No es un cambio de ánimo, es un cambio de reino.

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.
(1 Pedro 2:9)

El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.
(Colosenses 1:13-14)

Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.
(Hechos 26:17-18)

Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.
(Efesios 5:8)

Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.
(Isaías 60:1-3)

Hijos de luz: cómo se vive en la luz

El paso de las tinieblas a la luz se nota en la forma de vivir. Quien recibió la luz camina como hijo de luz: deja las obras que se esconden y vive a la vista de Dios.

Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
(Juan 3:19-21)

Andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va.
(Juan 12:35)

Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.
(1 Tesalonicenses 5:4-5)

El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.
(1 Juan 2:9-11)

La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.
(Romanos 13:12)

Comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.
(Efesios 5:10-11)

Vivir como luz no se hace en privado, sino delante de los demás. Si te interesa ese lado práctico, mira los 13 versículos sobre ser luz en medio de las tinieblas.

Cuando se confunde la luz con las tinieblas

Hay un peligro más sutil que el de la oscuridad evidente: llamar luz a lo que es tiniebla. La Biblia advierte contra esa confusión, que empieza en lo que el ojo elige mirar.

¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!
(Isaías 5:20)

La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?
(Mateo 6:22-23)

¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce?
(Isaías 29:15)

Y he visto que la sabiduría sobrepasa a la necedad, como la luz a las tinieblas. El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas.
(Eclesiastés 2:13-14)

No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?
(2 Corintios 6:14)

Como esta confusión empieza por la mirada, los 23 versículos sobre los ojos ayudan a cuidar lo que dejamos entrar.

Aun en la oscuridad, Dios no nos deja solos

Andar en la luz no significa que nunca crucemos momentos oscuros. La diferencia es que no los cruzamos solos, y que la lucha no es contra personas, sino contra fuerzas espirituales.

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
(Salmo 23:4)

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
(Efesios 6:12)

Las tinieblas como oscuridad física y juicio de Dios

No siempre que la Biblia habla de tinieblas se refiere al pecado. A veces son oscuridad literal: la del primer día de la creación, la de una plaga sobre Egipto o la de las señales del día del Señor. En todas, Dios sigue siendo quien manda sobre la luz y sobre la sombra.

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
(Génesis 1:1-4)

Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe. Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto, por tres días.
(Éxodo 10:21-22)

El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
(Joel 2:31)

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