Palabra del Día

Una palabra bíblica diaria para que recibas inspiración y para que tu día sea mejor.

Palabra de Hoy

¡Eres bienaventurado!

Ser bienaventurado es ser dichoso, ser feliz. En la sociedad en la que vivimos vemos a mucha gente que pasa la vida buscando la felicidad. Piensan que para ser felices deben acumular mucho dinero, tener un auto nuevo, un matrimonio perfecto, una casa con un patio amplio o muchas otras cosas materiales.

Sin embargo, los realmente bienaventurados son los que han sido perdonados por medio de Jesucristo. ¿Has ido ante el Señor arrepentido por tus pecados? ¿Has recibido a Jesús y su perdón en tu corazón? Entonces puedes estar seguro de que eres bienaventurado. Has encontrado el secreto de la verdadera felicidad.

Bienaventurado aquel
cuya transgresión ha sido perdonada
y ha sido cubierto su pecado.
(Salmo 32:1)

No hay dicha mayor que saber que somos hijos de Dios, perdonados, redimidos, salvados. Es gracias a la obra de Jesús en la cruz que hemos recibido el mayor regalo: la vida eterna. No hay ningún bien material ni ninguna cosa o persona creada que pueda darnos un regalo mejor que ese.

Compartamos ese regalo con los que nos rodean. Hablemos de la dicha del perdón de Dios y del gozo de vivir llenos de su amor. Somos bienaventurados, compartamos esa dicha con los que nos rodean.

Así nos lo ha mandado el Señor:
«Te he puesto por luz para las naciones, a fin de que lleves mi salvación hasta los confines de la tierra».
(Hechos 13:47)

Palabra de Ayer

La respuesta de Dios vendrá

Si ustedes creen, todo lo que pidan en oración lo recibirán.
(Mateo 21:22)

Cuando oramos y buscamos a Dios con un corazón sincero, podemos estar seguros de que él escucha cada palabra, cada petición. Pero la respuesta de Dios a menudo va más allá de lo que nuestras mentes humanas pueden comprender.

A veces la respuesta de Dios no es un “sí” inmediato, sino un “no” o incluso un “espera”, y es en estos momentos que la fe se ve desafiada a crecer. Él sabe lo que es mejor para nosotros, y a menudo esperar es un proceso necesario para que maduremos, aprendamos y estemos preparados para la bendición que está por venir.

La confianza en Dios debe ser nuestra fortaleza. Cuando él nos da una respuesta, ya sea positiva o negativa, es una respuesta de amor. Él nunca nos deja sin dirección, y cada situación es una oportunidad para acercarnos a él, para confiar más en sus planes. Puede que no lo entendamos ahora, pero debemos creer que su voluntad es siempre buena, agradable y perfecta.

Cuando enfrentes dificultades o incertidumbres, recuerda que Dios ya tiene la respuesta. Él está trabajando tras bastidores, cuidando cada detalle de tu vida. Confía en su tiempo, porque al final, la respuesta de Dios siempre traerá paz, crecimiento y la renovación de tu fe.

Confía en el Señor de todo corazón,
y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
y él enderezará tus sendas.
(Proverbios 3:5-6)

La confianza plena en Dios es la clave para comprender que, incluso en los momentos de incertidumbre, él tiene el control de todo. Muchas veces intentamos resolver las situaciones con nuestras propias fuerzas, buscando respuestas en lo que creemos que es la mejor manera.

Esos versículos de Proverbios nos enseñan que cuando nos entregamos completamente al Señor, reconociendo su soberanía en todas las áreas de nuestra vida, él nos dirige por el mejor camino.

No importa cuán incierto o largo parezca el camino, la promesa de Dios es clara: él enderezará nuestros caminos. Esto significa que Dios traerá claridad, dirección y paz a nuestras vidas, incluso si el proceso lleva tiempo. Cuando ponemos nuestra confianza en él, podemos estar seguros de saber que su respuesta siempre es buena y tiene propósito.

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Palabra de Anteayer

Dios quiere darte libertad

Muchas veces solo damos valor a la libertad cuando nos la quitan. El pecado y el diablo nos quieren esclavizar e impedir vivir lo mejor de Dios en nuestras vidas, pero el Señor vino para libertarnos de todo mal. Cree en Jesús y pídele que rompa todas las corrientes que te estorban vivir para Dios. ¡Sé totalmente libre en Cristo!

Así que, si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres. (Juan 8:36)

Jesús es quien puede hacerte libre de verdad. Él tiene poder para liberarte de cualquier atadura que esté intentando impedir tu crecimiento en el Señor. La libertad que Dios nos da es interior, trae luz a nuestras vidas, causa una gran paz y llena nuestro corazón de gozo.

Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados. (Colosenses 1:13-14)

¿Hay algo de lo que necesitas liberarte hoy? ¿Hay algún temor en tu corazón o alguna actitud que te impide vivir en la completa libertad que Dios desea para ti? ¡Acude al Señor! Abre tu corazón a su obra, deja que él limpie tu ser y te llene con su Espíritu Santo. El Señor escuchará tu clamor y traerá la liberación que necesitas para poder vivir la vida abundante que él tiene para ti.

Este pobre clamó, y el Señor le oyó y lo libró de todas sus angustias.
(Salmo 34:6)

Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: —Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.
(Juan 8:31-32)