La palabra hipocresía viene del vocablo griego "hypokrités" (actor), y significa aquel que finge o engaña. El significado de la hipocresía en la Biblia está relacionado con el pecado de falsedad, engaño y maldad.
La práctica de disimular, declarando creencias, sentimientos o virtudes que no poseemos, es considerada hipocresía. Muchas veces nos vemos tentados a camuflar la verdad para conseguir aquello que queremos. Así es exactamente como funciona la hipocresía.
Cuando fingimos lo que no somos, lo que no sentimos o lo que no creemos, en realidad estamos siendo hipócritas. Este intento de engañar y distorsionar la verdad es tan serio que la Biblia nos advierte muchas veces sobre este peligro. Veamos algunos versículos.
1. Los hipócritas serán quitados del reino de Dios
El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que causan tropiezos y a los que hacen maldad.
(Mateo 13:41)
En la parábola de la cizaña y el trigo, Jesús enseña sobre la realidad de algo que parece ser lo que no es. La cizaña es una mala hierba que crece en los campos de trigo. Debido a la semejanza de sus espigas, los agricultores preferían dejarla hasta que el trigo maduraba para arrancarla durante la cosecha y echarla al fuego.
La cizaña es una especie de metáfora de los hipócritas que incluso conviven entre los cristianos, pero no son verdaderos. Al final, el trigo (los hijos legítimos) será separado de la cizaña (los que son falsos), y esta será quitada del reino de Dios.
2. El hipócrita no ve sus propios problemas
¿Por qué miras la brizna de paja que está en el ojo de tu hermano pero dejas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿Cómo dirás a tu hermano: ‘Deja que yo saque la brizna de tu ojo’, y he aquí la viga está en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano.
(Mateo 7:3-5)
Una de las dificultades de quienes dicen vivir una realidad, pero viven otra completamente diferente, es que dejan de ver sus propios fallos y engaños. Ven todo el tiempo los errores ajenos, los problemas y lo que los “otros” hacen mal, pero nunca reconocen que ellos mismos necesitan y pueden mejorar en muchos aspectos. No quieren ver ni quitar sus propias faltas antes de advertir a los demás. Los hipócritas también desconfían de todo y de todos. En realidad, actúan así porque ellos mismos son capaces de hacer todo el mal que sugieren que otros están haciendo.
3. El hipócrita no merece confianza
Diente quebrado y pie que resbala es la confianza en el traicionero, en el día de angustia.
(Proverbios 25:19)
La Biblia advierte sobre la falta de credibilidad que caracteriza al hipócrita. Independientemente de quién sea, de lo que haga o del lugar donde tenga influencia, cuando su práctica de hipocresía es reconocida, es común que las personas a su alrededor se alejen. Incluso amigos y colegas cercanos saben que no se puede confiar en quien actúa con hipocresía. En el momento de la dificultad, las personas saben que no pueden recurrir al apoyo del hipócrita.
4. La hipocresía contamina y crece como la levadura
En esto, habiéndose juntado una multitud de miles y miles, tanto que se pisoteaban unos a otros, él comenzó a decir primeramente a sus discípulos: Guárdense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.
(Lucas 12:1)
Jesús advierte a sus discípulos sobre la “levadura de los fariseos”. La levadura es una sustancia que, en pequeña cantidad, al mezclarse con la masa del pan, la hace fermentar y crecer. Aquí, la levadura de los fariseos es la hipocresía, que, aunque parece inofensiva, causa un mal grande y creciente.
Los fariseos, al igual que los religiosos falsos de hoy, viven una vida doble y corrompida, contaminando a otros para que actúen de la misma manera. “Así también ustedes, a la verdad, por fuera se muestran justos a los hombres; pero por dentro están llenos de hipocresía e iniquidad.” (Mateo 23:28).
5. No prestes oído a enseñanzas de personas hipócritas
Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañosos y a doctrinas de demonios. Con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia.
(1 Timoteo 4:1-2)
Aquí vemos que prestar atención a enseñanzas falsas que provienen de personas engañosas, puede llevar a muchos a abandonar la fe verdadera en el Señor Jesús. Vivimos estos últimos días y sabemos que, lamentablemente, muchos caen en trampas tendidas por falsos maestros y personas hipócritas. Ora y mantente alerta para que no actúes como un hipócrita ni te dejes engañar por enseñanzas falsas de hombres mentirosos.
6. Huye y protégete de toda hipocresía
Habiendo pues dejado toda maldad, todo engaño, hipocresía, envidia y toda maledicencia...
(1 Pedro 2:1)
Recuerda que Jesucristo es la verdad. Por eso, Dios tiene un compromiso con quienes son verdaderos y abrazan la justicia por la fe. Sé genuino y transparente en tus relaciones, cueste lo que cueste.
Dios no aprueba los fraudes de carácter, pero perdona cuando nos arrepentimos y abandonamos nuestras fallas. Abandona todo engaño, maldad, envidia e hipocresía, y desea vivir una nueva vida con Dios.
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