Qué hay después de la muerte según la Biblia


En el momento de la muerte, cesa la vida física del ser humano y se separan el cuerpo y el alma. El cuerpo físico, tal como lo tenemos hoy, no vivirá por siempre. Sin embargo, la Biblia dice que el componente espiritual de los hijos de Dios vivirá por toda la eternidad con él.

Según la Palabra de Dios, los que aceptan a Jesús como Señor y Salvador mientras están vivos, pueden tener la certeza de que estarán con él eternamente. Sin embargo, los que rechazan al Señor, no disfrutarán de su presencia por la eternidad. Ellos estarán sin él en un lugar terrible y sin esperanza.

En el Evangelio de Juan se nos dice que el que cree en Jesucristo tiene vida eterna, pero el que lo rechaza no conocerá esa vida, sino que permanecerá bajo el castigo de Dios.

Por lo tanto, podemos ver que hay dos opciones para la eternidad. La primera es la vida eterna y la segunda es el castigo eterno. ¿Cómo podemos escoger la vida y rechazar el castigo? ¡Creyendo en Jesús, el Hijo de Dios! Debemos elegir nuestro destino eterno mientras estamos en esta vida.

Sin embargo, aún después de la muerte, nuestras almas esperarán la resurrección de los muertos, momento en el que nuestros cuerpos serán redimidos (Romanos 8:23, Filipenses 3:21). Eso ocurrirá con la segunda venida de Cristo. Todos los que hayan muerto, resucitarán.

Entonces vendrá el juicio. Los que hicieron lo bueno, experimentarán la resurrección de vida, y los que practicaron lo malo, la resurrección de juicio.

Por lo tanto, cada uno será juzgado según su obra. Todos tendrán que pararse ante el trono de Dios para ser juzgados conforme a lo que digan los libros que menciona Apocalipsis 20:12. Todos los que creyeron en Jesús para recibir la salvación, son considerados justos gracias al sacrificio de Jesús. Ellos vivirán por siempre con él. Los que no lo hayan hecho, pasarán al castigo eterno.

¿Podemos asegurarnos de tener vida eterna?

Somos esclavos del pecado hasta el momento en el que decidimos creer en Jesús. Es Cristo quien nos libera del poder del pecado y nos da acceso a la vida eterna. Sin embargo, no basta con solo decir de boca que creemos en Jesús.

La vida con Cristo debe manifestarse produciendo un cambio real en nuestro ser. En lugar de vivir para nuestros deseos carnales, lo hacemos buscando agradar a Dios en todo. La Biblia llama a esto santidad.

Una vida llena de santidad es una vida llena del Señor y guiada por el Espíritu Santo. Y esa vida de santidad es señal de que hemos elegido vivir eternamente con el Señor y hemos sido liberados del castigo eterno.

Jesús, en una de sus enseñanzas (Lucas 16:19-31), habló sobre la diferencia entre el cielo, lugar de consuelo, y el infierno, lugar de tormento. Queda claro que todos los seres humanos irán a un lugar o al otro. Depende de si durante su vida terrenal deciden recibir el regalo de la vida eterna a través de Jesús o no.

¿Has tomado ya esa decisión? No lo dejes para después, ocúpate ahora de asegurar tu destino eterno.

6 versículos sobre lo que hay después de la muerte

Apocalipsis 20:12-15

Vi también a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono. Se abrieron unos libros y luego otro que es el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados según lo que habían hecho, conforme a lo que estaba escrito en los libros. 13 El mar devolvió sus muertos, la muerte y sus dominios devolvieron los suyos; entonces cada uno fue juzgado según lo que había hecho. 14 La muerte y sus dominios fueron arrojados al lago de fuego. Este lago de fuego es la muerte segunda. 15 Aquel cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida era arrojado al lago de fuego.
(Apocalipsis 20:12-15)

Eclesiastés 12:7

Volverá entonces el polvo a la tierra, como antes fue,
y el espíritu volverá a Dios, que es quien lo dio.
(Eclesiastés 12:7)

Juan 3:36

El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rechaza al Hijo no sabrá lo que es esa vida, sino que permanecerá bajo el castigo de Dios.
(Juan 3:36)

Filipenses 3:18-21

Como he dicho a menudo, y ahora lo repito hasta con lágrimas, muchos se comportan como enemigos de la cruz de Cristo. 19 Su destino es la destrucción, su dios es el estómago y se enorgullecen de lo que es su vergüenza. Solo piensan en lo terrenal. 20 En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo. 21 Él transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas.
(Filipenses 3:18-21)

1 Corintios 15:51-52

Fíjense bien en el misterio que les voy a revelar: No todos moriremos, pero todos seremos transformados, en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque final de la trompeta. Pues sonará la trompeta y los muertos resucitarán con un cuerpo incorruptible, y nosotros seremos transformados.
(1 Corintios 15:51-52)

1 Tesalonicenses 4:16-17

El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre.
(1 Tesalonicenses 4:16-17)

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