El Sermón del Monte (explicación de sus enseñanzas)


El Sermón del Monte fue un discurso que Jesús dio a sus discípulos desde la ladera de una montaña. En él les habló sobre cómo deben vivir los que desean seguirle y vivir una vida agradable a Dios. Aunque sus palabras estaban dirigidas a sus discípulos, Jesús dio ese sermón frente a una gran multitud de personas.

El texto bíblico lo encontramos en el Evangelio de Mateo, en los capítulos 5, 6 y 7. En Lucas 6:17-49, encontramos una versión resumida del sermón. Este fue un discurso en el que Jesús habló de una gran variedad de temas importantes para la vida de sus seguidores.

Jesús comenzó hablando sobre quiénes son las personas verdaderamente dichosas. Luego habló sobre la perspectiva de Dios sobre el homicidio, el adulterio y el divorcio. Algunos otros temas tratados en el sermón son la venganza, la importancia de ayudar a los necesitados, la oración, el ayuno y el juzgar a los demás.

Jesús explicó cada tema de forma sencilla, con el propósito de transmitir los valores del reino a sus discípulos y a todos los que allí estaban. Su propósito fue el de enseñarles a vivir la vida que agrada a Dios.

Muchas versiones de la Biblia dividen el sermón en 19 secciones para diferenciar el inicio y el fin de cada tema. Aquí encontrarás cada sección explicada brevemente junto a la referencia bíblica del texto.

Resumen de las enseñanzas de Jesús en el sermón

1. Las bienaventuranzas (Mateo 5:1-12). En el comienzo del discurso, Jesús describió 8 rasgos de carácter o virtudes que agradan a Dios y que recibirán recompensa. Él llamó dichosos, felices o bendecidos a los que poseen esos rasgos y especificó la recompensa que recibirán los que las poseen.

Contrario a lo que se podría esperar, se trata de personas que sufren de alguna manera. Jesús llamó bienaventurados a los pobres en espíritu, los que lloran, los humildes, los que tienen hambre y sed de justicia, los compasivos, los de corazón limpio, los que trabajan por la paz y los perseguidos por causa de la justicia. A todos ellos, Dios los recompensará.

2. Llamamiento a ser la sal de la tierra y la luz del mundo (Mateo 5:13-16). Jesús exhortó a sus discípulos a sazonar su entorno con su comportamiento, tal como la sal da sabor a la comida. También los llamó a brillar dondequiera que estén con la luz que él les da. De esa forma, los que les rodean podrán ver las buenas obras de ellos y glorificarán al Padre.

3. La enseñanza sobre el cumplimiento de la Ley (Mateo 5:17-20). Jesús dejó claro que él no vino a anular la Ley o los Profetas, sino a cumplirlos. De la misma forma, exhortó a sus seguidores a practicar y enseñar la Ley y a vivir en justicia. Quien lo haga, será considerado grande en el reino de los cielos.

4. No matarás: cómo Jesús ve el homicidio y la ira (Mateo 5:21-26). Jesús equiparó el enojo y la ira con el homicidio. Si alguien se enoja contra su hermano o lo odia, es como si cometiera homicidio contra él. Por esa razón, Jesús hizo una fuerte advertencia contra el enojarse o insultar a los hermanos.

Jesús también enfatizó la importancia de la reconciliación y de llegar a acuerdos con el hermano ofendido. Dio más importancia a la reconciliación entre hermanos que a cumplir con llevar la ofrenda al templo.

Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda.
(Mateo 5:23-24)

5. Lo que Jesús dijo sobre el adulterio (Mateo 5: 27-30). Jesús enfatizó que el adulterio comienza en el corazón, por lo que debemos guardar nuestro corazón. La codicia, o el deseo de poseer a otra persona que no sea nuestro cónyuge, es el comienzo del adulterio y se ha de frenar inmediatamente, antes de que se decida pasar a la acción.

En esta sección, Jesús habló sobre la lujuria que comienza en los ojos y dio una solución drástica al problema:

Por tanto, si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al infierno. 30 Y si tu mano derecha te hace pecar, córtatela y arrójala. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo y no que todo él vaya al infierno.
(Mateo 5:29-30)

6. Jesús y el divorcio (Mateo 5:31-32). Jesús dejó claro que el plan de Dios para el matrimonio no incluye divorciarse por cualquier motivo. Sin embargo, dio una excepción: el divorcio por fornicación o inmoralidad sexual está permitido por Dios.

7. Jesús y los juramentos (Mateo 5: 33-37). Jesús mostró su oposición a los juramentos "a la ligera" o para salir del paso. Sus seguidores deben ser personas fiables, cuyas palabras son siempre verdaderas. Debemos siempre cumplir con lo que decimos.

8. Jesús habló sobre la venganza o el ojo por ojo (Mateo 5:38-42). Jesús instó a sus discípulos a dejar de lado el deseo de venganza y no resistir el mal que les hacían sus enemigos. Más bien, los animó a ser bondadosos y generosos con los que les causaban mal.

9. El amor a los enemigos (Mateo 5:43-48). Siguiendo la línea de los versículos anteriores contra la venganza, Jesús no dio lugar al odiar a los enemigos. En lugar de odiarlos, llamó a sus discípulos a amar a sus enemigos y a orar por los que los perseguían. Los que viven de esa forma, son los hijos de Dios Padre.

10. El dar a los necesitados (Mateo 6:1-4). Se espera que los discípulos de Jesús den a los necesitados y hagan obras de justicia. Jesús no los llama a dar, eso ya se da por sentado. Su llamado es a tener la actitud correcta al dar: no dar para ser vistos por los demás o recibir recompensa de ellos.

11. Jesús y la oración: la oración del Padre nuestro como modelo (Mateo 6:5-15). Primero, Jesús advirtió sobre orar para ser visto. La oración debe estar enfocada en Dios, no en lo que las demás personas pensarán sobre nosotros ni la recompensa que nos vayan a dar.

Jesús aprovechó para darle una oración modelo a sus discípulos: la oración conocida como el Padre nuestro. La dejó como un ejemplo de la oración que agrada a Dios. También enfatizó en esa sección la importancia del perdón. Si queremos que Dios nos perdone, debemos perdonar a los que nos ofenden.

12. La enseñanza sobre el ayuno (Mateo 6:16-18). Es otra de las prácticas que se esperan de los seguidores y discípulos de Jesús, junto con el ayudar a los necesitados y la oración. De igual manera, el ayuno debe ser algo entre uno y Dios, no para que otros lo sepan o nos vean.

13. Acumular tesoros en el cielo (Mateo 6:19-24). ¿Dónde está puesto nuestro corazón? Esa es la pregunta que nos debemos hacer como discípulos de Jesús. Si nuestro deseo es acumular tesoros materiales en la tierra, estamos lejos del deseo de Dios para nosotros. Lo material, perecerá, no permanecerá por siempre.

Debemos acumular tesoros en el cielo porque esos son los tesoros que permanecerán por toda la eternidad. Esto implica elegir entre Dios y las riquezas para señorear sobre nosotros.

14. ¿Vale la pena preocuparse? Lo que Jesús dijo sobre el afán y la ansiedad (Mateo 6:25-34). En lugar de preocuparnos por las cosas que necesitamos en nuestro diario vivir, Jesús nos llama a buscar primero el reino de Dios y su justicia. Todo lo demás será añadido. Al enfocarnos en él, su grandeza y su fidelidad, la preocupación disminuye y nuestra confianza crece.

15. ¿Podemos juzgar a los demás? (Mateo 7:1-6). El juicio debe comenzar por nosotros mismos. En lugar de enfocarnos en lo que otros hacen mal, debemos examinarnos y trabajar en corregirnos nosotros primero.

16. Debemos ser persistentes en la oración (Mateo 7:7-12). Los discípulos de Jesús deben persistir en oración ante el Padre. Jesús dijo que debemos pedir, buscar y llamar con confianza si queremos recibir algo de parte de Dios.

17. El camino a Dios: la puerta estrecha y la puerta ancha (Mateo 7:13-14). Esta es una exhortación a entrar por la puerta estrecha, la que nos acerca a Dios y conduce a la vida eterna. Puede ser más difícil que la puerta ancha y parecer dura, pero la recompensa es grande.

18. El árbol y sus frutos (Mateo 7:15-23). Esta sección comienza con una advertencia: «Cuídense de los falsos profetas. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces». Debemos estar atentos a los frutos o a las obras, no solo oír las palabras de las personas. El fruto que dan, lo que van dejando por el camino, es la realidad de lo que son.

Por otro lado, Jesús conoce quiénes son suyos y quiénes no lo son. Nadie puede engañar a Dios porque él conoce lo que hay en lo profundo del corazón de cada uno. Por eso, él aclara quién entrará al reino de los cielos:

No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino solo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
(Mateo 7:21)

19. Los dos cimientos: ¿somos prudentes o insensatos? (Mateo 7:15-29). Las palabras de Jesús son para ponerlas en práctica. Quien lo hace, es prudente y su vida está cimentada firmemente en el Señor. Por otro lado, quien no pone en práctica las enseñanzas de Jesús, es insensato. Su vida está construida sobre la arena y no prevalecerá ante las tormentas de la vida.

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