Día 3 de 3
Respira de Nuevo
Reflexión
¿Y si hoy no se tratara de tener fuerza, sino de recibir fuerza nueva?
La Palabra
Isaías escribió estas palabras al pueblo de Israel en un momento de agotamiento colectivo. El exilio estaba por venir, el cansancio era real. El mensaje no era "anímense". Era algo más profundo: la fuente de la fuerza no está en ustedes. Está en Dios.
"¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.
Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;
pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán."
Isaías 40:28-31 (RVR1960)
Para entender
Fíjate en la progresión del versículo 31: volar, correr, caminar. ¿No es lo contrario de lo que esperamos? La lógica humana diría: primero caminas, después corres, después vuelas. Pero Dios invierte el orden. Porque en la vida real, a veces lo más difícil no es volar alto en un momento de inspiración. Lo más difícil es seguir caminando, un paso a la vez, cuando el entusiasmo ya pasó.
En estos tres días, te detuviste. Descansaste. Ahora, no se trata de volver a la misma carrera de antes. Se trata de respirar de nuevo con una perspectiva diferente: no tienes que generar tu propia fuerza. Dios renueva la fuerza de quien espera en Él.
Esperar no es pasividad. Esperar es confianza activa. Es decir: "No sé cómo resolverlo todo, pero sé en quién confío". Y de esa confianza nace un aliento nuevo. No un aliento para correr más rápido, sino para caminar con firmeza.
Qué hacer hoy
Hoy, sal a caminar por 10 minutos. No para hacer ejercicio. Para respirar. A cada paso, respira hondo y repite mentalmente: "Renuevo mis fuerzas en ti". Siente el aire entrando y saliendo. Estás vivo. Estás respirando. Y Dios está contigo.
Oración
Padre, no quiero volver a correr de la misma manera de antes. Quiero caminar contigo, a tu ritmo, con tu fuerza. Renueva mi aliento. No solo el del cuerpo, sino el del alma. Gracias por estos tres días. Gracias por recordarme que puedo respirar de nuevo. Amén.
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