Día 2 de 3
Descansa
Reflexión
¿Ya te diste cuenta de que descansar de verdad es una de las cosas más difíciles de hacer? Como si detenerse fuera una debilidad.
La Palabra
David escribió este salmo probablemente ya de adulto, recordando sus días de pastor de ovejas. Conocía bien la dinámica: la oveja no se conduce sola a aguas tranquilas. Necesita ser guiada. David no hablaba de teoría. Hablaba de experiencia.
"Jehová es mi pastor; nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará;
confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre."
Salmo 23:1-3 (RVR1960)
Para entender
Fíjate en el verbo: "me hará descansar". No dice "me sugiere descanso" ni "me da la opción". Me hará descansar. A veces, Dios necesita llevarnos al descanso porque nosotros no vamos por cuenta propia.
El Salmo 46:10 dice algo parecido: "Estad quietos, y conoced que yo soy Dios." Hay una conexión directa entre detenerse y conocer a Dios. Mientras corremos, es difícil oír su voz. Mientras luchamos por controlarlo todo, es difícil sentir su paz.
Descansar no es no hacer nada. Es confiar en que Dios está cuidando mientras tú te detienes. Es aceptar que no necesitas tener todas las respuestas hoy. El pastor cuida. Las aguas son tranquilas. Y el vigor es restaurado.
Qué hacer hoy
Antes de dormir hoy, escribe en un papel tres cosas que has estado tratando de controlar solo. Después, literalmente pon ese papel en tu mesa de noche y di: "Estas tres cosas se quedan con Dios esta noche". Duerme sin ellas.
Oración
Señor, reconozco que he luchado por mantener todo bajo control. Y estoy agotado. Hoy quiero descansar de verdad. Condúceme a las aguas de reposo. Restaura mi vigor. Confío en que tú cuidas de mí mientras me detengo. Amén.
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