Onésimo era esclavo de Filemón, pero huyó y terminó encontrándose con el apóstol Pablo en prisión. Convertido al cristianismo por medio de Pablo, se convirtió en un colaborador útil y querido. Pablo le escribió una carta a Filemón pidiéndole que lo recibiera de vuelta, ya no como esclavo, sino como hermano en Cristo. Intercedió por su reconciliación y perdón.
Según la Biblia, Onésimo huyó de su amo, posiblemente llevándose algo de valor. Durante su huida, conoció a Pablo, quien estaba en prisión. Tras conocer al apóstol, Onésimo se convirtió a Cristo y se convirtió en un fiel discípulo.
Onésimo era esclavo de Filemón, un cristiano de Colosas, a quien el apóstol Pablo escribió una carta breve, pero profunda. Pablo, al escribir su carta a Filemón, comienza intercediendo por Onésimo.
más bien intercedo en amor —siendo como soy, Pablo, anciano y ahora también prisionero de Cristo Jesús—; intercedo ante ti en cuanto a mi hijo Onésimo a quien he engendrado en mis prisiones.
(Filemón 1:9-10)
La carta de Pablo a Filemón tiene como tema central la reconciliación y el amor cristiano. Pablo escribe intercediendo por Onésimo, pidiéndole que lo reciba «ya no como esclavo, sino como algo mejor que un esclavo, como un hermano amado».
Pablo no apela a la autoridad apostólica, sino al amor, dando ejemplo de humildad y fraternidad. También ofrece resarcir cualquier pérdida causada por Onésimo.
Si en algo te hizo daño o te debe, ponlo a mi cuenta. Yo, Pablo, lo escribo con mi propia mano: Yo lo pagaré; por no decirte que también tú mismo te me debes a mí.
(Filemón 1:18-19)
Las partes principales de la carta incluyen el saludo y la acción de gracias, la súplica en favor de Onésimo y la conclusión con una bendición final. La historia de Onésimo simboliza el poder transformador del evangelio que restaura relaciones y derriba barreras sociales en Cristo.
Porción bíblica con la intercesión de Pablo a favor de Onésimo
Por lo tanto, aunque tengo mucha confianza en Cristo para ordenarte lo que conviene, más bien intercedo en amor —siendo como soy, Pablo, anciano y ahora también prisionero de Cristo Jesús—; intercedo ante ti en cuanto a mi hijo Onésimo a quien he engendrado en mis prisiones. En otro tiempo él te fue inútil, pero ahora es útil tanto para ti como para mí. Te lo vuelvo a enviar, a él que es mi propio corazón. Yo deseaba retenerlo conmigo para que en tu lugar me sirviera en mis prisiones por el evangelio. Pero sin tu consentimiento no quise hacer nada, para que tu bondad no fuera como por obligación sino de buena voluntad. Pues quizás por esta razón se apartó por un tiempo, para que lo recuperes ahora para siempre; ya no como a un esclavo sino más que esclavo, como a un hermano amado, especialmente para mí pero con mayor razón para ti, tanto en la carne como en el Señor.
Así que, si me tienes por compañero, recíbelo como a mí mismo. Si en algo te hizo daño o te debe, ponlo a mi cuenta. Yo, Pablo, lo escribo con mi propia mano: Yo lo pagaré; por no decirte que también tú mismo te me debes a mí. Sí, hermano, yo quisiera tener este beneficio de ti en el Señor: ¡Conforta mi corazón en el Señor!
Habiendo confiado en tu obediencia, te escribo sabiendo que harás aún más de lo que digo.
(Filemón 1:8-21)
Lee también: