Las bodas del Cordero son un evento de suma importancia para los cristianos. Marcan el momento cuando pasaremos a estar para siempre con Jesucristo, el Cordero, nuestro Dios. Entonces entenderemos plenamente el significado de nuestra redención y celebraremos en toda su plenitud la victoria que tenemos gracias a Cristo.
Apocalipsis 19:1-9 nos presenta una de las escenas más gloriosas y esperanzadoras de toda la Escritura. Vemos la adoración celestial por los juicios justos de Dios y el anuncio de las bodas del Cordero. Después de la caída definitiva de Babilonia, el cielo estalla en alabanzas. Todos proclaman que el Señor Dios Todopoderoso reina y que su justicia se ha manifestado en toda su plenitud.
En medio de este contexto de victoria y adoración aparece el anuncio que llena de gozo al pueblo de Dios. ¡Han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado! Este pasaje revela el desenlace glorioso de la historia de la redención: la unión eterna entre Cristo y su Iglesia.
Las bodas del Cordero no son solo una imagen poética. Son una realidad futura que expresa el amor, la fidelidad y el triunfo final de Dios con su pueblo. Nos llaman a vivir con esperanza, santidad y fidelidad en el presente, recordando que nuestro destino final es un encuentro glorioso con Cristo. Cada creyente está invitado a prepararse hoy para ese día, viviendo para agradar al Esposo que pronto vendrá.
¿Qué son las bodas del Cordero según la Biblia?
Las bodas del Cordero son el símbolo bíblico de la unión definitiva entre Jesucristo (el Cordero) y su Iglesia (la esposa). A lo largo de toda la Biblia, Dios ha usado la figura del matrimonio para describir su relación con su pueblo. En el Antiguo Testamento, Israel es presentado como la esposa del Señor, y en el Nuevo Testamento, la Iglesia es la novia de Cristo.
Este evento descrito en Apocalipsis 19 corresponde a la fase final del matrimonio bíblico: el banquete nupcial, que tiene lugar después de la unión formal. No se trata del inicio de la relación, sino de su consumación gloriosa, el momento en el que el novio viene a buscar a la novia para vivir juntos por siempre.
Cristo ya pagó la dote con su sangre en la cruz, desposó legalmente a su Iglesia y ahora, tras el tiempo de espera y separación, llega el momento del gozo eterno. La Iglesia estará unida a Cristo por toda la eternidad.
Las bodas del Cordero proclaman que la obra redentora de Cristo ha llegado a su culminación. Ya no habrá separación, pecado ni sufrimiento. La Iglesia estará para siempre con su Esposo, disfrutando de comunión perfecta y eterna.
¿Quiénes participarán de las bodas del Cordero?
La Escritura enseña que la esposa del Cordero es la Iglesia. Esta está compuesta por todos los verdaderos creyentes redimidos por la sangre de Cristo desde la creación de la humanidad. Aquellos que han sido llamados por gracia, han creído en el evangelio y han perseverado en la fe son los que participarán de este glorioso acontecimiento.
Apocalipsis 19:9 declara: “Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero”. Ser llamado a este banquete es un privilegio inmenso y una expresión de la gracia de Dios. Aunque muchos oyen la invitación del evangelio, solo aquellos que responden con fe genuina participarán realmente de esta celebración.
Este llamado es una fuente de consuelo y ánimo para los creyentes que enfrentan pruebas, persecuciones o sufrimiento en el presente. Dios asegura que su destino final no es el dolor. Su destino final será el gozo eterno en la presencia de Cristo. Y para reforzar esta promesa, el ángel declara solemnemente: “Estas son palabras verdaderas de Dios” (Apocalipsis 19:9b).
Elementos claves y simbolismo
El libro de Apocalipsis está lleno de simbolismo, y este capítulo no es la excepción. Veamos cuáles son los elementos claves y lo que simbolizan.
1. El Cordero
Representa a Jesucristo como el sacrificio perfecto que quitó el pecado del mundo. El Esposo es el mismo que fue inmolado, mostrando que la gloria futura de la Iglesia está basada en la obra redentora de Cristo.
2. La esposa
Es la Iglesia, el pueblo redimido de Dios. Ella aparece como alguien que “se ha preparado”, lo que refleja tanto la obra santificadora de Cristo como la responsabilidad del creyente de vivir una vida que de obediencia y agradable a él.
3. El lino fino, limpio y resplandeciente
Simboliza las acciones justas de los santos. Aunque la salvación es por gracia, la vida del creyente, guiada por el Espíritu Santo, tiene valor eterno y contribuye a la preparación de la esposa para ese día glorioso.
4. El banquete de bodas
Representa el gozo eterno, la comunión perfecta y la celebración interminable de la victoria de Cristo. A diferencia de los banquetes terrenales, este no tendrá fin y estará libre de dolor, lágrimas y toda tristeza.
5. El aleluya celestial
Los repetidos “aleluyas” expresan adoración, alabanza, gozo y reconocimiento del reinado absoluto de Dios. Todo el cielo celebra no solo la grandeza de Dios y su justicia, sino también la redención y glorificación de los santos.
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