Devocional diario
Un devocional diario para fortalecer tu relación con Dios.
Devocional de Hoy
Creciendo con fundamento
Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección, para la instrucción en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente capacitado para toda buena obra.
(2 Timoteo 3:16-17)
Crecer en la vida con una base firme en la palabra de Dios es seguir un camino de cambio y felicidad plena. La Biblia nos da consejos y enseñanzas que pueden ayudarnos en todo lo que hacemos.
Primero, es importante orar y leer la Biblia todos los días. Así como necesitamos alimento para crecer, necesitamos la palabra de Dios para alimentar nuestras almas. Cuando leemos la Biblia, nos acercamos a Dios y entendemos lo que él quiere para nosotros.
La Biblia nos enseña a confiar en Dios, en lugar de depender únicamente de nuestra propia inteligencia. Debemos pedirle a Dios que nos guíe y ayude en todo lo que hacemos.
Además, en la Biblia aprendemos sobre el amor, el perdón y la ayuda a los demás. Jesús nos dijo que amáramos a Dios y amáramos a las personas como nos amamos a nosotros mismos. Esto significa ser amable y ayudar a los necesitados. Aplicar estos fundamentos nos convierte en seguidores de Jesús.
Cuando ponemos en práctica estas enseñanzas todos los días, nuestra vida mejora en todos los sentidos: espiritual, emocional, en las relaciones y en el trabajo. La Palabra de Dios nos guía a vivir con propósito y esperanza, convirtiéndonos en personas mejores y más felices.
Crece con una base firme
- Ora diariamente y lee la Biblia para que fortalezcas tu conexión con Dios y comprendas su propósito para tu vida.
- Confía en Dios en lugar de confiar únicamente en tu propio entendimiento. Busca su guía en todas las decisiones.
- Practica el amor, el perdón y el servicio a los demás, siguiendo el ejemplo de Jesucristo ayudando a los necesitados.
Para orar:
Señor, guíame en cada paso que doy. Fortalece mi fe, concédeme sabiduría para tomar decisiones y dame amor para todos. Que mi vida refleje tu luz y tu amor, y que pueda ser tu instrumento en este mundo. Amén.
Devocional de Ayer
¿Lejos de casa?
Así que emprendió el viaje y se fue a su padre.
Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio y se compadeció de él; salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo besó.
-- Lucas 15:20
La parábola del hijo pródigo es una de las historias más conocidas de Jesús. Nos habla de un hombre que tenía 2 hijos. Un día, el hijo menor decidió irse de la casa y se fue muy lejos. Allá se gastó toda la herencia que exigió que su papá le diera antes de marcharse. Después de perderlo todo, se arrepintió y decidió regresar.
Contrario a lo que se esperaba, su papá lo recibió con brazos abiertos y festejó el regreso de su hijo amado. El otro hijo no estaba nada contento. La realidad era que su hermano había renegado de la familia y había despilfarrado sus bienes. ¿Cómo le podían dar tan buen recibimiento?
¿Con cuál hijo te identificas mejor hoy?
A veces nos desviamos, abandonamos la presencia del Padre y decidimos vivir por nuestra cuenta y a nuestro riesgo. Pero tarde o temprano entendemos que la vida sin Dios es como un desierto: todo es ilusión, soledad y vacío. O tal vez te pareces más al hijo mayor: aparentemente estás en la casa del Padre - hasta le prestas algún servicio - pero a pesar de eso, tu corazón está lejos de Dios. Tienes todo a tu alcance, pero no conoces completamente al Padre y su amor tan leal y generoso.
Sea cual sea el tipo de distancia entre el Padre y tú, ¡hoy es un buen momento para regresar a Dios!
Regresa: el Padre te espera
- Recuerda que Dios tiene compasión sin importar la situación en la que te encuentres. Él es compasivo siempre.
- Ora, habla con Dios. Pídele perdón y reconcíliate con él.
- Acércate al Padre como un hijo que ama y aprecia su compañía.
- Jesucristo es nuestro ejemplo mayor como Hijo de Dios. Esfuérzate en parecerte más a él.
- El Padre amoroso tiene sus brazos abiertos para recibirte. No seas indiferente con el Señor.
Para orar:
Señor, mi Dios y Padre, no quiero seguir lejos de ti. Ayúdame a regresar a tu presencia de corazón, en espíritu y en verdad. Perdóname por haber pensado que había otro lugar mejor y por haber seguido otros caminos. Perdóname por pensar que soy mejor que los demás. Quiero ser más como Jesús. Ayúdame y dame fuerzas para no volver a dejarte jamás. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de Anteayer
Creer para ver
Hay un dicho popular que muchos asocian al caso del apóstol Tomás con Jesús. El dicho es «ver para creer» o en otras palabras, «si no lo veo, no lo creo». Mira el siguiente pasaje de Juan 20:
Tomás, al que apodaban el Gemelo, y que era uno de los doce, no estaba con los discípulos cuando llegó Jesús. Así que los otros discípulos le dijeron: ¡Hemos visto al Señor!
—Mientras no vea yo la marca de los clavos en sus manos, y meta mi dedo en las marcas y mi mano en su costado, no lo creeré —repuso Tomás.
Una semana más tarde estaban los discípulos de nuevo en la casa, y Tomás estaba con ellos. Aunque las puertas estaban cerradas, Jesús entró y, poniéndose en medio de ellos, los saludó.
—¡La paz sea con ustedes!
Luego le dijo a Tomás: Pon tu dedo aquí y mira mis manos. Acerca tu mano y métela en mi costado. Y no seas incrédulo, sino hombre de fe.
—¡Señor mío y Dios mío! —exclamó Tomás.
—Porque me has visto, has creído —le dijo Jesús—; dichosos los que no han visto y sin embargo creen.
(Juan 20:24-29)
Con Jesús, la lógica es inversa: creer es el primer paso para que suceda lo imposible. Creer es confiar, es acreditar, es tener fe.
Ahora, existen muchas cosas que pueden sacudir nuestra fe: la mentira, el desánimo, la desconfianza, la tristeza o el prejuicio. Cuando necesitamos «ver para creer», es una mala señal. Dios no dejará de obrar milagros y maravillas, él es misericordioso. Pero nos reducimos espiritualmente a los ojos naturales cuando necesitamos ver. Cuando nos estancamos en esa etapa, no avanzamos y dejamos de experimentar lo extraordinario de Dios.
Por eso, alimenta tu fe, lee y oye la Palabra de Dios. Ella despierta nuestros ojos espirituales y nos hace creer en lo imposible a través de Jesús.
Cree y verás
- Lee o escucha la Palabra de Dios regularmente. ¡La fe viene por el oír!
- Sé osado y pide, pero comienza a agradecer a Dios desde ya.
- Si algo no sucede, sigue creyendo. La resiliencia es un ejercicio de fe.
Para orar:
Señor, muchas veces mantengo mi vista puesta en el suelo. Hoy quiero hacerlo diferente, quiero mirarte a ti y darte gracias por lo que ya has hecho y por lo que harás en mi vida. Creo y sé que veré en el momento correcto. Sigo adelante con los ojos de la fe. Amén.
Qué es el Devocional diario
El Devocional diario es un momento especial del día que dedicas para tener un tiempo precioso de comunión con Dios. Es muy sencillo establecer una rutina emocionante de descubrimiento y crecimiento espiritual. Lo lograrás al separar un momento cada día para acercarte al Señor. Durante el Devocional leerás un versículo de la Biblia con una meditación sobre el texto. Luego, meditarás sobre las enseñanzas y cómo aplicarlas en tu vida. Al final, podrás orar.
Cómo hacer tu Devocional diario
Aquí tienes unos consejos para que aproveches al máximo la lectura del mensaje bíblico durante el Devocional diario:
- Aparta un momento y escoge un lugar específico: tu momento devocional será más provechoso si dejas de lado el ajetreo e inviertes en un tiempo placentero a solas con Dios.
- Lee el versículo o el pasaje bíblico con atención: desarrolla un estilo de vida comprometido con la Palabra de Dios todos los días y evita las distracciones.
- Lee la meditación diaria: reflexiona e intenta comprender el propósito de Dios para tu vida a través de los comentarios.
- Aplicación práctica: anota tus descubrimientos y no olvides poner en práctica todo lo que has aprendido por medio de la Biblia.
- Comparte lo que aprendiste: intenta compartir con otras personas a través de tus conversaciones e interacciones diarias lo que Dios te enseña en tus momentos de devocional diario.
¡No olvides la importancia de vivir una vida totalmente comprometida con la Palabra de Dios!