Devocional diario
Un devocional diario para fortalecer tu relación con Dios.
Devocional de Hoy
Dios no se olvida de ti
¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz?
Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré! Grabada te llevo en las palmas de mis manos; tus muros siempre los tengo presentes.
(Isaías 49:15-16)
La noticia de un bebé abandonado suena terrible a los oídos de cualquier persona. De todas formas, aun cuando los padres humanos - por alguna razón - fueran capaces de olvidar a su pequeñín, nuestro Padre Dios nunca lo hará.
A Dios le interesan hasta los detalles más sencillos de nuestra vida aunque muchas veces no logramos percibirlo. El amor y el cuidado de Dios son visibles de forma amplia y diversa en toda su creación y en cómo él sustenta el universo tan vasto y complejo. Además de eso, él también está atento de forma particular a cada individuo. Dios te conoce tan bien que sabe cuáles son tus limites personales.
Aunque algunos puedan menospreciarte u olvidarte, el Señor Jesús te conoce plenamente y no te abandona nunca. Él está consciente de tus limitaciones, de tu potencial y aun conoce tus necesidades más específicas. ¡Confía en su amor leal!
Recuerda hoy que el Padre no se olvida de ti:
- Toma un tiempo para reflexionar y presentar a Dios en oración tus necesidades y debilidades. A pesar de que él ya las conoce, él desea que desarrolles una buena comunicación y una amistad verdadera con él.
- Lee la Biblia y confía en todo lo que Dios quiso comunicar a sus amados. Necesitamos recordar su Palabra en todo momento.
- Prepara pequeñas notas con las verdades que aprendes sobre Dios y colócalas en lugares estratégicos donde las puedas ver (la agenda, el celular, tu computadora, el espejo, tu escritorio, etc). Esto te ayudará a estar consciente de la fidelidad y el amor del Padre celestial.
- Comparte con otros que Jesús nunca nos abandona aunque algunas personas amadas lo hagan. Él se interesa por sus hijos como una madre que cuida a su bebé indefenso. Dios es el Padre amoroso que cuida de todos los que dependen de él.
Para orar:
Señor Dios, reconozco que tú eres bueno y que me amas con amor incondicional. A pesar de mis defectos y faltas tú siempre te interesas por mí. Perdóname porque olvido esto cuando estoy en medio de dificultades y hasta llego a pensar que estás lejos de mí. Gracias porque tú no te olvidas aun cuando yo me olvido de buscarte o de agradecerte. Por favor, ayúdame a recordar y a confiar siempre en tu Palabra. En el nombre de Jesús. Amén.
Devocional de Ayer
Detente y piensa en las maravillas de Dios
Espera un poco, Job, y escucha; ponte a pensar en las maravillas de Dios.
- Job 37:14
¿Hace cuánto tiempo no sacas un ratito para pensar? Sí, eso: detener todo y pensar. Sucede a menudo que el ajetreo diario nos impide percibir las cosas más simples e importantes que Dios nos proporciona... Desde el aire que respiras hoy, todo forma parte del gran regalo de Dios para ti.
A veces estamos tan distraídos con todo que no nos percatamos de las maravillosas dádivas del Padre. Detente y reflexiona sobre la vida, la familia, la belleza de la creación, la salud, las sonrisas, la gentileza, la espontaneidad de los niños, el amor de Dios... ¡Hay tanto que podemos considerar y agradecer! Piensa en eso y disfruta un día lleno de bendiciones.
Para y considera las maravillas de Dios hoy:
- Pausa un poco en tus quehaceres diarios y disfruta un tiempo a solas con Dios.
- Considera las pequeñas cosas, cada gesto, los detalles que revelan el gran amor que el Señor tiene por ti.
- Según transcurre el día agradece a Dios por todo lo que te ha dado en la vida.
- Aparta un rato para admirar la belleza de la creación del Padre. Observa una flor en un jardín, un animal, los rayos del sol... Él lo hizo todo para su gloria y para nuestra alegría.
- Toma un momento del día para reflexionar sobre las maravillas de la Palabra de Dios.
- Esfuérzate en tener momentos de comunión y comparte con tu familia en casa y en la iglesia.
Para orar:
Señor mi Dios, muchas gracias por tantas dádivas y tantas maravillas. ¡Tú eres maravilloso! Ayúdame a estar atento y reflexionar con gratitud sobre todo lo que has hecho y haces por nosotros todos los días. Que tu Palabra traiga a mi mente todo el bien que nos has concedido hoy y siempre. Amén.
Lee también: 9 Salmos de agradecimiento a Dios por sus maravillas
Devocional de Anteayer
Ancla firme del alma
Tenemos como firme y segura ancla del alma una esperanza que penetra hasta detrás de la cortina del santuario, hasta donde Jesús, el precursor, entró por nosotros, llegando a ser sumo sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.
(Hebreos 6:19-20)
La ilustración de la esperanza como ancla es maravillosa en este pasaje. Un ancla es un instrumento de hierro que está unido a una cadena, utilizado para asegurar y estabilizar embarcaciones en el agua. Esta parte es esencial incluso para barcos muy grandes. Sabemos que el Señor tiene poder para calmar las tormentas y los vientos, él también caminó y puede hacernos caminar sobre las aguas.
Pero, ¿qué pasa cuando eso no acontece? Cuando las aguas embravecidas mecen la barca de un lado a otro... ¿Dónde está anclada tu esperanza? ¿En ti mismo, en el dinero, en las circunstancias o en Jesús? Esto quiere decir que aunque la tormenta persista y los vientos sean fuertes, aunque parezca que todo se hunde, si tu barca está segura en el ancla firme, Jesús, nada te quebrantará.
Él es nuestra seguridad a pesar de las luchas de la vida. ¡Mantente a salvo en las poderosas manos del Señor!
Afirma tu esperanza en Jesucristo
- Reflexiona sobre esto: tu esperanza es algo importante y necesita estar puesta en el lugar correcto.
- Ora diariamente pidiéndole a Dios que se convierta en el motivo de tu esperanza.
- La esperanza debe ir acompañada por la fe y el amor (1 Corintios 13:13).
- No te apoyes en tu fuerza física, tu propio entendimiento, el dinero o la influencia. Llegará el día en el que esas cosas pasarán. ¡Jesús es la Roca segura ahora y para siempre!
- Vale la pena aferrarse a Jesús. Cuando surjan las tormentas, él te mantendrá en paz.
Para Orar:
¡Señor mío y Dios mío, sé siempre el motivo de mi esperanza! Tú eres la fuerza de mi vida y sé que nunca me abandonarás. Yo sé que las pruebas no son más grandes que tú. Cuando las tormentas se levantan y el mar de la vida intenta ahogarme, sé que tú puedes calmarlo todo. También puedes hacerme caminar sobre el agua. Pero si nada de eso sucede, tu poder permanece fiel e inquebrantable.
Me aferraré a ti, Padre, el ancla de mi alma, y me aferraré hasta que todo pase... ¡En el nombre de Jesús, sosténme en tus manos hoy y siempre! ¡Amén!
Qué es el Devocional diario
El Devocional diario es un momento especial del día que dedicas para tener un tiempo precioso de comunión con Dios. Es muy sencillo establecer una rutina emocionante de descubrimiento y crecimiento espiritual. Lo lograrás al separar un momento cada día para acercarte al Señor. Durante el Devocional leerás un versículo de la Biblia con una meditación sobre el texto. Luego, meditarás sobre las enseñanzas y cómo aplicarlas en tu vida. Al final, podrás orar.
Cómo hacer tu Devocional diario
Aquí tienes unos consejos para que aproveches al máximo la lectura del mensaje bíblico durante el Devocional diario:
- Aparta un momento y escoge un lugar específico: tu momento devocional será más provechoso si dejas de lado el ajetreo e inviertes en un tiempo placentero a solas con Dios.
- Lee el versículo o el pasaje bíblico con atención: desarrolla un estilo de vida comprometido con la Palabra de Dios todos los días y evita las distracciones.
- Lee la meditación diaria: reflexiona e intenta comprender el propósito de Dios para tu vida a través de los comentarios.
- Aplicación práctica: anota tus descubrimientos y no olvides poner en práctica todo lo que has aprendido por medio de la Biblia.
- Comparte lo que aprendiste: intenta compartir con otras personas a través de tus conversaciones e interacciones diarias lo que Dios te enseña en tus momentos de devocional diario.
¡No olvides la importancia de vivir una vida totalmente comprometida con la Palabra de Dios!