Devocional diario

Un devocional diario para fortalecer tu relación con Dios.

Devocional de Hoy

Ningún mal te sobrevendrá

Porque al SEÑOR, que es mi refugio, al Altísimo, has puesto como tu morada, no te sobrevendrá mal ni la plaga se acercará a tu tienda.
(Salmo 91:9-10)

El Señor Dios es nuestro mejor refugio. Es en él que nos sentimos protegidos y amparados. Es maravilloso sentir la protección de Dios sobre nosotros, eso nos calma y nos da confianza.

Ahora, para recibir la protección del Señor, debemos confiar en él de todo corazón. Parte de esa confianza implica que pongamos a Dios en el primer lugar en nuestra vida. Según le damos más la primacía a Dios, más crece nuestra confianza en él.

El resultado de esa confianza es una buena relación con Dios. Así no tendremos miedo de confesarle todo a él. Una oración verdadera atrae el mover de Dios. Él nos oye y recibimos su cobertura. Esa protección divina se extiende a nuestra familia. Una casa fundada en la roca que es Cristo, permanecerá siempre firme y protegida.

El Señor es mi abrigo

  • La mejor forma de refugiarnos en el Señor es a través de la oración. Habla con Dios, cuéntale tus aflicciones y tus miedos. Dios escucha y responde a nuestra oración.
  • La mejor forma de confiar en Dios es a través de la lectura de la Palabra. Con ella conocemos las promesas de nuestro Señor y fortalecemos nuestra fe.
  • Sin importar las tempestades que estemos pasando, saber que Dios está en la barca con nosotros hace toda la diferencia. Por eso, no temas a las dificultades: continúa con Dios.

Para orar:

Señor, confío en ti. Guárdame de acuerdo con tu palabra y protégeme del mal. No hay nada que se resista a tu poder, tú lo has hecho todo y puedes hacerlo todo. En tu presencia me siento seguro y amado, por eso te alabo. ¡Tú eres mi abrigo! Amén.

Reflexión sobre el Salmo 91: verdades poderosas

Devocional de Ayer

No te molestes por el éxito de los demás

Guarda silencio ante el Señor, y espera en él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados.
(Salmo 37:7)

Hoy en día, con el uso de las redes sociales, podemos acompañar la vida de nuestros amigos y conocidos. Esta «facilidad» trae también algunas consecuencias. Tal vez, la más recurrente es la sensación de que todo va bien en la vida de los demás, mientras que nuestra vida sigue estancada. Por eso, en lugar de ayudarnos - en muchas ocasiones - las redes sociales acaban oprimiéndonos y alimentando un comportamiento que nos aleja de Dios: la envidia.

Cuando nos enfocamos en la vida de los otros, dejamos de detectar lo que Dios hace en la nuestra. La vida de todos contiene momentos de júbilo, luto, persistencia, aprendizaje y lágrimas. Todos esos momentos tienen su debida importancia. Debes reconocer que las redes sociales no te van a ayudar a pasar por esas fases. Esos mecanismos solo dan valor a lo que se puede captar por medio de imágenes y buena parte de nuestra vida está compuesta de cosas que no se pueden fotografiar.

Por eso, no te molestes por lo que ves en la vida de otros. Entiende que las redes sociales no presentan la vida en su totalidad. No te conviertas en un rehén de lo que pasa alrededor. Antes, descansa en el Señor, dale gracias a él con tus actos y no solo a través de fotos. Nuestro Dios no está en las redes sociales, pero está en todos los lugares: ¡conéctate con él!

Espera en el Señor y dale gracias por lo que tienes

  • Quien está agradecido por lo que tiene no necesita preocuparse por el éxito de los demás. ¡Mira cuántas cosas Dios ya ha hecho por ti! Exprésale tu gratitud.
  • Intenta alegrarte con la victoria de tus amigos y hermanos. Cuando reconocemos las conquistas de nuestro prójimo, tendremos con quien compartir nuestras conquistas.
  • Si realmente te incomodan las conquistas de los demás, pide a Dios que transforme tu corazón. Lee la Palabra y busca a Dios. Es así como se logra la sanidad de un corazón amargado.

Para orar:

Señor, quiero agradecerte por todo lo que has hecho en mi vida. Quiero celebrar cada día la victoria de mis hermanos y alegrarme con ellos. Quita de mi corazón todo espíritu de envidia. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de Anteayer

La protección de Dios está sobre ti

Bueno es el Señor; es refugio en el día de la angustia, y protector de los que en él confían.
(Nahúm 1:7)

Es inevitable que lleguen momentos difíciles a nuestra vida y, en algunos casos, esas situaciones pueden angustiarnos y hasta paralizarnos momentáneamente. Es en medio de esta presión que debemos alzar nuestros ojos, recordar todas las cosas que ya hizo Dios en nuestras vidas y decidir alabarle en medio de la angustia. Grita bien alto: ¡Dios es bueno en todo momento!

Puede parecer una locura, pero es en los momentos difíciles que él quiere oír nuestra alabanza. Dios espera que confiemos en él cuando estamos en medio de esas situaciones. Su palabra nos alimenta, su amor nos abraza y su poder nos protege aun de cosas que no sabemos. En momentos oscuros, debemos reconciliarnos con Dios, buscarle y recibir su abrazo protector. No olvides que el Señor protege a los que confían en él.

Recibe la protección de Dios:

  • Es difícil, pero intenta alabarlo con tu boca y con tu mente. Afirma dentro de ti que confías en Dios. Ora pidiéndole su cobertura y afirmando tu confianza en él.
  • Fortalece tu fe leyendo la Palabra de Dios. Dios nos habla y nos orienta a través de la Biblia, aun en los momentos en que nos parece que no hay salida.
  • Comparte lo que te angustia con hermanos que tienen más experiencia en la fe y pídeles que oren por ti. La comunión es importante en la alegría, pero también es esencial en momentos como este.

Para orar:

Señor Dios, estoy pasando por un momento de angustia en mi corazón. Aunque me siento quebrantado, miro todo lo que ya has hecho en mi vida, todas las bendiciones que ya he recibido, y no puedo dejar de reconocer tu favor y tu cuidado. En ti toda aflicción es pasajera y no hay tinieblas que resistan tu luz. Por eso confío en ti y me siento tranquilo de poner mi corazón en tus manos. Padre, gracias por tu bondad y por acogerme con tu amor. ¡Tú eres bueno en todo momento! Te agradezco por todo lo que ya has hecho y por lo que harás en mi vida. En el nombre de Jesús. Amén.

Salmos de protección

Qué es el Devocional diario

El Devocional diario es un momento especial del día que dedicas para tener un tiempo precioso de comunión con Dios. Es muy sencillo establecer una rutina emocionante de descubrimiento y crecimiento espiritual. Lo lograrás al separar un momento cada día para acercarte al Señor. Durante el Devocional leerás un versículo de la Biblia con una meditación sobre el texto. Luego, meditarás sobre las enseñanzas y cómo aplicarlas en tu vida. Al final, podrás orar.

Cómo hacer tu Devocional diario

Aquí tienes unos consejos para que aproveches al máximo la lectura del mensaje bíblico durante el Devocional diario:

  1. Aparta un momento y escoge un lugar específico: tu momento devocional será más provechoso si dejas de lado el ajetreo e inviertes en un tiempo placentero a solas con Dios.
  2. Lee el versículo o el pasaje bíblico con atención: desarrolla un estilo de vida comprometido con la Palabra de Dios todos los días y evita las distracciones.
  3. Lee la meditación diaria: reflexiona e intenta comprender el propósito de Dios para tu vida a través de los comentarios.
  4. Aplicación práctica: anota tus descubrimientos y no olvides poner en práctica todo lo que has aprendido por medio de la Biblia.
  5. Comparte lo que aprendiste: intenta compartir con otras personas a través de tus conversaciones e interacciones diarias lo que Dios te enseña en tus momentos de devocional diario.

¡No olvides la importancia de vivir una vida totalmente comprometida con la Palabra de Dios!