Devocional diario

Un devocional diario para fortalecer tu relación con Dios.

Devocional de Hoy

Hace bien hacer el bien

No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.
(Gálatas 6:9)

Hay mucho trabajo en el Evangelio. El trabajo de sembrar, el trabajo de regar y recoger. El Reino de Dios se toma con esfuerzo (Mateo 11:12) y es necesario mantener el buen ánimo.

Hay días en los que nos levantamos muy dispuestos pero también están los días en los que el cansancio nos vence. Sí, podemos sentirnos cansados, pero no nos debemos desanimar. El trabajo del Evangelio es arduo, pero también es gratificante.

En los momentos de cansancio debemos buscar a Dios porque solo él puede renovar nuestra alma e inyectarnos de ánimo. Aléjate del desánimo y haz el bien sin preocuparte por la recompensa. ¡Dios te sorprenderá!

Hacer el bien es más fácil de lo que imaginas

  • Intenta hacer el bien sin pensar en la recompensa. La expectativa de la recompensa puede generar desánimo.
  • Recarga tus fuerzas en Dios. Ora y lee su Palabra.
  • Enfócate en Dios y no en los hombres. Sobre todo, haz el bien para agradar a Dios.

Para orar:

Señor, en ti está toda la fuerza y todo el poder. Fortalece mi vida, capacítame para ayudar más a las personas que necesitan de ti. Úsame como instrumento en tus manos. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de Ayer

Por medio de un solo hombre

De hecho, ya que la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre viene la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir.
(1 Corintios 15:21-22)

Todas las personas están bajo la misma maldición: todos hemos nacido pecadores. Esto es así porque somos descendientes de Adán, el primer hombre. Es como si fuese una gran deuda con un banco, tan alta que ningún descendiente sería capaz de pagarla. Adán abrió las puertas a esa deuda que afecta a todo el mundo.

Por otro lado, Jesucristo vino para pagar las deudas de las personas. Si profundizamos en la metáfora del banco, Jesús es el hijo del banquero que pagó de su propio bolsillo la deuda de los demás. Mientras que la acción de Adán sentenció a todos al infierno, la obediencia de Cristo abrió las puertas para la vida eterna.

Si aceptamos a Jesús como nuestro salvador, no solo tenemos esa esperanza futura, sino que Dios también interviene hoy en nuestras vidas. Él hace eso por medio del Espíritu Santo que nos sella como garantía y nos capacita para vivir una buena vida siguiendo el ejemplo de Cristo.

Agradece y obedece

  • ¡Da gracias a Dios! Lo que Jesús hizo fue tan grandioso y sufrido que merece nuestra gratitud diaria.
  • Ora y eleva tus peticiones a Dios. Nuestra vida depende del Espíritu Santo para agradar al Señor de verdad.
  • ¡Cree y vive! Jesús regenera nuestro ser interior más profundo por medio de la fe.

Para orar:

Señor Jesús, te agradezco grandemente por tu acto de obediencia cuando yo todavía seguía los pasos de Adán. Te agradezco, mi Señor, por haberte sacrificado en mi lugar, por haber muerto mi muerte y por abrir las puertas de la eternidad para mí. Espíritu Santo de Dios, te pido que me capacites para ser un buen cristiano y agradar a Dios. Padre, gracias por sustentarme en todo momento. En el nombre de Jesús, amén.

La verdadera historia de la crucifixión y muerte de Jesús

Devocional de Anteayer

Fuente de poder y autoridad

Pero, cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.
(Hechos 1:8)

¿Has visto alguna vez a un padre impotente ante su hijo? Cuando él trata de cumplir con su deber de ayudarlo, aconsejarlo o imponerle límites, fracasa por completo porque su hijo no le da ninguna autoridad. Sin autoridad, no puede cumplir con su deber.

Lo mismo sucede con nosotros cuando leemos que debemos evangelizar, llevar la Palabra de Dios hasta los confines de la tierra o a nuestro vecino. La verdad es que sin el poder que recibimos del Espíritu estamos destinados a fracasar. Pero es por el Espíritu Santo que somos capaces de cumplir la voluntad de Dios en el mundo, solo a través de él.

El Espíritu nos da poder y autoridad. A través de él podrás enseñar la Palabra a tu hijo y al prójimo en la iglesia. Por él podrás echar fuera la presencia del maligno y podrás conocer también los pensamientos de Dios (lee 1 Corintios 2:16).

Solo a través de él

  • ¿Alguna vez has sentido la presencia del Espíritu Santo en tu vida? Busca la intimidad con él, invócalo en la oración.
  • Entiende que tienes la autoridad y el poder del Espíritu para predicar el evangelio. ¡Cumple con tu deber!
  • El Espíritu es tu compañero y protector de vida, ten paz con él en tu corazón.

Para orar:

Señor Dios y Padre, te pido que me perdones por descuidar al Espíritu Santo. Quiero tener intimidad con el Espíritu y dejar que guíe mis acciones todos los días. Quiero escucharlo y sentirlo en mi corazón para tener paz y seguridad en el Señor. Sé fuerte y poderoso en mí, Espíritu Santo de Dios. En el nombre de Jesús, amén.

Lectura sugerida: ¿Quién es el Espíritu Santo y cómo nos ayuda?

Qué es el Devocional diario

El Devocional diario es un momento especial del día que dedicas para tener un tiempo precioso de comunión con Dios. Es muy sencillo establecer una rutina emocionante de descubrimiento y crecimiento espiritual. Lo lograrás al separar un momento cada día para acercarte al Señor. Durante el Devocional leerás un versículo de la Biblia con una meditación sobre el texto. Luego, meditarás sobre las enseñanzas y cómo aplicarlas en tu vida. Al final, podrás orar.

Cómo hacer tu Devocional diario

Aquí tienes unos consejos para que aproveches al máximo la lectura del mensaje bíblico durante el Devocional diario:

  1. Aparta un momento y escoge un lugar específico: tu momento devocional será más provechoso si dejas de lado el ajetreo e inviertes en un tiempo placentero a solas con Dios.
  2. Lee el versículo o el pasaje bíblico con atención: desarrolla un estilo de vida comprometido con la Palabra de Dios todos los días y evita las distracciones.
  3. Lee la meditación diaria: reflexiona e intenta comprender el propósito de Dios para tu vida a través de los comentarios.
  4. Aplicación práctica: anota tus descubrimientos y no olvides poner en práctica todo lo que has aprendido por medio de la Biblia.
  5. Comparte lo que aprendiste: intenta compartir con otras personas a través de tus conversaciones e interacciones diarias lo que Dios te enseña en tus momentos de devocional diario.

¡No olvides la importancia de vivir una vida totalmente comprometida con la Palabra de Dios!