La Biblia llama a los cristianos a perdonar a los demás. En Marcos 11:25 podemos ver con claridad que perdonar es esencial si queremos ser perdonados. Siendo el perdón un tema tan importante, necesitamos estar seguros de lo que Dios nos enseña sobre él a través de la Biblia.
1. Perdonar no significa convivir con quien nos hizo daño
Cuando perdonas a alguien, no significa que tengas que ser amigo de esa persona. El perdón no implica una reconciliación con el otro. Lo que no puede suceder es quedarnos con rencor y resentimiento hacia alguien. Los únicos enemigos de un cristiano son el diablo, sus demonios y el pecado (nuestra carne). Recuerda que quien sigue a Jesús no lucha contra otras personas, sino contra poderes espirituales del mal (Efesios 6:12).
Existen situaciones en las que dos personas no tienen una relación de amistad cuando ocurre la ofensa. Por ese motivo, cuando se concede el perdón, no significa que tengas que ser amigo de esa persona. Existen situaciones en las que, incluso en términos legales, no hay posibilidad de acercamiento y reconciliación entre dos personas, aun habiendo perdón.
👉 Considera: Aunque hayas perdonado verdaderamente a alguien, no tienes la obligación de convivir o relacionarte constantemente con esa persona.
2. Perdonar no es olvidar
Es muy común escuchar que quien ha perdonado no debe recordar la situación que lo llevó a perdonar. Pero ¿acaso cuando perdonamos Dios borra nuestra memoria? No, el perdón no nos provoca amnesia.
Somos seres creados por Dios con memoria; es decir, muchas veces recordaremos la ofensa o la sensación de cuando fuimos ofendidos. Esto, muchas veces, funciona como un mecanismo de protección para tomar medidas a fin de que esa situación no vuelva a suceder.
¡Pero atención! Si recordamos lo que ocurrió y sentimos resentimiento, probablemente no hemos perdonado verdaderamente. El perdón libera y no nos deja sentir rencor hacia otras personas.
👉 Reflexiona: El perdón no significa que no recordaremos lo que nos sucedió, sino que cambiará cómo nos sentimos respecto a ese acontecimiento.
3. Todas las personas merecen perdón, sin excepción
Cuando Jesús dijo en Mateo 18:21-22 que debemos perdonar hasta 70 veces siete, ¿quería decir que solo debemos perdonar 490 veces? ¿Conoces a alguien que esté contando cuántas veces ya ha perdonado a una persona y, cuando llega a 490, dice: "Ok, ya no necesito perdonar a esta persona. Hemos alcanzado el límite"?
El número mencionado por Jesús es ilustrativo. Cuando Pedro le preguntó a Jesús si debía perdonar siete veces, pensaba que estaba siendo generoso, pues siete veces es un buen número para perdonar a alguien. Aun así, Jesús demostró cuánto más generoso es Dios que nosotros, y que debemos perdonar siempre que alguien nos ofende.
👉 Piensa: Nosotros tampoco merecíamos perdón, pero Dios nos perdonó por su amor y gracia. Entonces, ¿cómo podemos negar el perdón a alguien, diciendo que esa persona no lo merece?
4. La otra persona no necesita pedir disculpas para que tú perdones
Muchas personas tienen la idea errónea de que no se puede perdonar si la otra persona no ha pedido disculpas. Si creemos que solo podemos perdonar a alguien si nos pide perdón, muchas veces el perdón será imposible, porque muchas personas nunca nos pedirán perdón por las ofensas causadas.
Podemos perdonar incluso si la otra persona está lejos y no tenemos la posibilidad de saber si está arrepentida o no. En algunos casos, puede ser necesario perdonar a una persona que ya ha fallecido. En esta situación, ni siquiera existe la posibilidad de que la otra persona muestre arrepentimiento.
👉 Recuerda: El acto de perdonar no depende del arrepentimiento de la otra persona.
5. Puede ser necesario perdonar la misma situación varias veces
A veces podemos pensar que el perdón es algo que ocurre solo una vez por cada ofensa. Pero ¿realmente necesitamos perdonar cada ofensa solo una vez?
Cuando perdonamos, no significa que el dolor desaparecerá instantáneamente. Puede suceder, pues Dios tiene poder para hacerlo. Pero muchas veces volveremos a sufrir por algo que nos hicieron. Por este motivo, tenemos que volver a perdonar cada vez que ese dolor regrese.
Si no lo hacemos, no viviremos con la libertad que Jesús conquistó para nosotros en la cruz. Cuando recordamos lo que ocurrió y sentimos resentimiento, es señal de que debemos volver a perdonar. De lo contrario, quedaremos atrapados en sentimientos negativos, lo cual perjudicará gravemente nuestra vida.
👉 Considera: A lo largo de la vida, necesitaremos perdonar ciertas ofensas más de una vez.
6. No necesitas enfrentar el proceso del perdón solo
¿Alguna vez has intentado levantar un objeto extremadamente pesado que claramente no podrías levantar sin ayuda? Cuando hacemos esto, existe una gran probabilidad de lastimarnos. Lo mismo ocurre con el perdón. Muchas veces necesitaremos ayuda para poder perdonar.
Habla con un líder cristiano, menciona tu dificultad y pide oración. Una persona madura en la fe te ayudará a manejar los sentimientos negativos conforme a la Biblia. Como la cuestión del perdón a menudo implica situaciones delicadas, es necesario que exista una relación de confianza.
👉 Nunca olvides: ¡No hables sobre asuntos sensibles con cualquier persona! Busca hablar con alguien sabio, discreto y lleno del Espíritu Santo.
La falta de perdón es como un veneno: nos quita la alegría e impide que vivamos la vida abundante que Dios quiere que vivamos. Por eso, pídele a Dios que te ayude a perdonar.
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