Salmo del Día
Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo de Hoy
¡Cuán hermosas son tus moradas, Señor Todopoderoso!
Anhelo con el alma los atrios del Señor ; casi agonizo por estar en ellos. Con el corazón, con todo el cuerpo, canto alegre al Dios de la vida.
Señor Todopoderoso, rey mío y Dios mío, aun el gorrión halla casa cerca de tus altares; también la golondrina hace allí su nido, para poner sus polluelos.
Dichoso el que habita en tu templo, pues siempre te está alabando. Selah
Dichoso el que tiene en ti su fortaleza, que solo piensa en recorrer tus sendas.
Cuando pasa por el valle de las Lágrimas lo convierte en región de manantiales; también las lluvias tempranas cubren de bendiciones el valle.
Según avanzan los peregrinos, cobran más fuerzas, y en Sión se presentan ante el Dios de dioses.
Oye mi oración, Señor Dios Todopoderoso; escúchame, Dios de Jacob. Selah
Oh Dios, escudo nuestro, pon sobre tu ungido tus ojos bondadosos.
Vale más pasar un día en tus atrios que mil fuera de ellos; prefiero cuidar la entrada de la casa de mi Dios que habitar entre los impíos.
El Señor es sol y escudo; Dios nos concede honor y gloria. El Señor brinda generosamente su bondad a los que se conducen sin tacha.
Señor Todopoderoso, ¡dichosos los que en ti confían!
Salmo de Ayer
Sálvame, oh Dios, por tu nombre; defiéndeme con tu poder.
Escucha, oh Dios, mi oración; presta oído a las palabras de mi boca.
Pues gente extraña me ataca; tratan de matarme los violentos, gente que no toma en cuenta a Dios. Selah
Pero Dios es mi socorro; el Señor es quien me sostiene,
y hará recaer el mal sobre mis adversarios. Por tu fidelidad, Señor , ¡destrúyelos!
Te presentaré una ofrenda voluntaria y alabaré, Señor , tu buen nombre;
pues me has librado de todas mis angustias, y mis ojos han visto la derrota de mis enemigos.
Salmo de Anteayer
Dios es conocido en Judá; su nombre es exaltado en Israel.
En Salén se halla su santuario; en Sión está su morada.
Allí hizo pedazos las centelleantes saetas, los escudos, las espadas, las armas de guerra. Selah
Estás rodeado de esplendor; eres más imponente que las montañas eternas.
Los valientes yacen ahora despojados; han caído en el sopor de la muerte. Ninguno de esos hombres aguerridos volverá a levantar sus manos.
Cuando tú, Dios de Jacob, los reprendiste, quedaron pasmados jinetes y corceles.
Tú, y solo tú, eres de temer. ¿Quién puede hacerte frente cuando se enciende tu enojo?
Desde el cielo diste a conocer tu veredicto; la tierra, temerosa, guardó silencio
cuando tú, oh Dios, te levantaste para juzgar, para salvar a los pobres de la tierra. Selah
La furia del hombre se vuelve tu alabanza, y los que sobrevivan al castigo te harán fiesta.
Hagan votos al Señor su Dios, y cúmplanlos; que todos los países vecinos paguen tributo al Dios temible,
al que acaba con el valor de los gobernantes, ¡al que es temido por los reyes de la tierra!