Salmo del Día
Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo de Hoy
Dios preside el consejo celestial; entre los dioses dicta sentencia:
«¿Hasta cuándo defenderán la injusticia y favorecerán a los impíos? Selah
Defiendan la causa del huérfano y del desvalido; al pobre y al oprimido háganles justicia.
Salven al menesteroso y al necesitado; líbrenlos de la mano de los impíos.
»Ellos no saben nada, no entienden nada. Deambulan en la oscuridad; se estremecen todos los cimientos de la tierra.
»Yo les he dicho: “Ustedes son dioses; todos ustedes son hijos del Altísimo”.
Pero morirán como cualquier mortal; caerán como cualquier otro gobernante».
Levántate, oh Dios, y juzga a la tierra, pues tuyas son todas las naciones.
Salmo de Ayer
El Señor es rey: que tiemblen las naciones. Él tiene su trono entre querubines: que se estremezca la tierra.
Grande es el Señor en Sión, ¡excelso sobre todos los pueblos!
Sea alabado su nombre grandioso e imponente: ¡él es santo!
Rey poderoso, que amas la justicia: tú has establecido la equidad y has actuado en Jacob con justicia y rectitud.
Exalten al Señor nuestro Dios; adórenlo ante el estrado de sus pies: ¡él es santo!
Moisés y Aarón se contaban entre sus sacerdotes, y Samuel, entre los que invocaron su nombre. Invocaron al Señor , y él les respondió;
les habló desde la columna de nube. Cumplieron con sus estatutos, con los decretos que él les entregó.
Señor y Dios nuestro, tú les respondiste; fuiste para ellos un Dios perdonador, aun cuando castigaste sus rebeliones.
Exalten al Señor nuestro Dios; adórenlo en su santo monte: ¡Santo es el Señor nuestro Dios!
Salmo de Anteayer
¿Por qué se sublevan las naciones, y en vano conspiran los pueblos?
Los reyes de la tierra se rebelan; los gobernantes se confabulan contra el Señor y contra su ungido.
Y dicen: «¡Hagamos pedazos sus cadenas! ¡Librémonos de su yugo!»
El rey de los cielos se ríe; el Señor se burla de ellos.
En su enojo los reprende, en su furor los intimida y dice:
«He establecido a mi rey sobre Sión, mi santo monte».
Yo proclamaré el decreto del Señor : «Tú eres mi hijo», me ha dicho; «hoy mismo te he engendrado.
Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones; ¡tuyos serán los confines de la tierra!
Las gobernarás con puño de hierro; las harás pedazos como a vasijas de barro».
Ustedes, los reyes, sean prudentes; déjense enseñar, gobernantes de la tierra.
Sirvan al Señor con temor; con temblor ríndanle alabanza.
Bésenle los pies, no sea que se enoje y sean ustedes destruidos en el camino, pues su ira se inflama de repente. ¡Dichosos los que en él buscan refugio!