Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

Grande es el Señor , y digno de suprema alabanza en la ciudad de nuestro Dios. Su monte santo,

bella colina, es la alegría de toda la tierra. El monte Sión, en la parte norte, es la ciudad del gran Rey.

En las fortificaciones de Sión Dios se ha dado a conocer como refugio seguro.

Hubo reyes que unieron sus fuerzas y que juntos avanzaron contra la ciudad;

pero al verla quedaron pasmados, y asustados emprendieron la retirada.

Allí el miedo se apoderó de ellos, y un dolor de parturienta les sobrevino.

¡Con un viento huracanado destruiste las naves de Tarsis!

Tal como lo habíamos oído, ahora lo hemos visto en la ciudad del Señor Todopoderoso, en la ciudad de nuestro Dios: ¡Él la hará permanecer para siempre! Selah

Dentro de tu templo, oh Dios, meditamos en tu gran amor.

Tu alabanza, oh Dios, como tu nombre, llega a los confines de la tierra; tu derecha está llena de justicia.

Por causa de tus justas decisiones el monte Sión se alegra y las aldeas de Judá se regocijan.

Caminen alrededor de Sión, caminen en torno suyo y cuenten sus torres.

Observen bien sus murallas y examinen sus fortificaciones, para que se lo cuenten a las generaciones futuras.

¡Este Dios es nuestro Dios eterno! ¡Él nos guiará para siempre!

Salmo 48

Salmo de Ayer

¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor ! Den gracias al Señor , porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre.

¿Quién puede proclamar las proezas del Señor , o expresar toda su alabanza?

Dichosos los que practican la justicia y hacen siempre lo que es justo.

Recuérdame, Señor , cuando te compadezcas de tu pueblo; ven en mi ayuda el día de tu salvación.

Hazme disfrutar del bienestar de tus escogidos, participar de la alegría de tu pueblo y expresar mis alabanzas con tu heredad.

Hemos pecado, lo mismo que nuestros padres; hemos hecho lo malo y actuado con iniquidad.

Cuando nuestros padres estaban en Egipto, no tomaron en cuenta tus maravillas; no tuvieron presente tu bondad infinita y se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo.

Pero Dios los salvó, haciendo honor a su nombre, para mostrar su gran poder.

Reprendió al Mar Rojo, y este quedó seco; los condujo por las profundidades del mar como si cruzaran el desierto.

Los salvó del poder de sus enemigos, del poder de quienes los odiaban.

Las aguas envolvieron a sus adversarios, y ninguno de estos quedó con vida.

Entonces ellos creyeron en sus promesas y le entonaron alabanzas.

Pero muy pronto olvidaron sus acciones y no esperaron a conocer sus planes.

En el desierto cedieron a sus propios deseos; en los páramos pusieron a prueba a Dios.

Y él les dio lo que pidieron, pero les envió una enfermedad devastadora.

En el campamento tuvieron envidia de Moisés y de Aarón, el que estaba consagrado al Señor.

Se abrió la tierra y se tragó a Datán; sepultó a los seguidores de Abirán.

Un fuego devoró a esa pandilla; las llamas consumieron a los impíos.

En Horeb hicieron un becerro; se postraron ante un ídolo de fundición.

Cambiaron al que era su motivo de orgullo por la imagen de un toro que come hierba.

Se olvidaron del Dios que los salvó y que había hecho grandes cosas en Egipto:

milagros en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo.

Dios amenazó con destruirlos, pero no lo hizo por Moisés, su escogido, que se puso ante él en la brecha e impidió que su ira los destruyera.

Menospreciaron esa bella tierra; no creyeron en la promesa de Dios.

Refunfuñaron en sus tiendas de campaña y no obedecieron al Señor.

Por tanto, él levantó su mano contra ellos para hacerlos caer en el desierto,

para hacer caer a sus descendientes entre las naciones y dispersarlos por todos los países.

Se sometieron al yugo de Baal Peor y comieron de las ofrendas a ídolos sin vida.

Provocaron al Señor con sus malvadas acciones, y les sobrevino una plaga.

Pero Finés se levantó e hizo justicia, y la plaga se detuvo.

Esto se le acreditó como un acto de justicia para siempre, por todas las generaciones.

Junto a las aguas de Meribá hicieron enojar al Señor , y a Moisés le fue mal por culpa de ellos,

pues lo sacaron de quicio y él habló sin pensar lo que decía.

No destruyeron a los pueblos que el Señor les había señalado,

sino que se mezclaron con los paganos y adoptaron sus costumbres.

Rindieron culto a sus ídolos, y se les volvieron una trampa.

Ofrecieron a sus hijos y a sus hijas como sacrificio a esos demonios.

Derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos y sus hijas. Al ofrecerlos en sacrificio a los ídolos de Canaán, su sangre derramada profanó la tierra.

Tales hechos los contaminaron; tales acciones los corrompieron.

La ira del Señor se encendió contra su pueblo; su heredad le resultó aborrecible.

Por eso los entregó a los paganos, y fueron dominados por quienes los odiaban.

Sus enemigos los oprimieron, los sometieron a su poder.

Muchas veces Dios los libró; pero ellos, empeñados en su rebeldía, se hundieron en la maldad.

Al verlos Dios angustiados, y al escuchar su clamor,

se acordó del pacto que había hecho con ellos y por su gran amor les tuvo compasión.

Hizo que todos sus opresores también se apiadaran de ellos.

Sálvanos, Señor , Dios nuestro; vuelve a reunirnos de entre las naciones, para que demos gracias a tu santo nombre y orgullosos te alabemos.

¡Bendito sea el Señor , el Dios de Israel, eternamente y para siempre! ¡Que todo el pueblo diga: «Amén»! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor !

Salmo 106

Salmo de Anteayer

Solo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi salvación.

Solo él es mi roca y mi salvación; él es mi protector. ¡Jamás habré de caer!

¿Hasta cuándo atacarán todos ustedes a un hombre para derribarlo? Es como un muro inclinado, ¡como una cerca a punto de derrumbarse!

Solo quieren derribarlo de su lugar de preeminencia. Se complacen en la mentira: bendicen con la boca, pero maldicen con el corazón. Selah

Solo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi esperanza.

Solo él es mi roca y mi salvación; él es mi protector y no habré de caer.

Dios es mi salvación y mi gloria; es la roca que me fortalece; ¡mi refugio está en Dios!

Confía siempre en él, pueblo mío; ábrele tu corazón cuando estés ante él. ¡Dios es nuestro refugio! Selah

Una quimera es la gente de humilde cuna, y una mentira la gente de alta alcurnia; si se les pone juntos en la balanza, todos ellos no pesan nada.

No confíen en la extorsión ni se hagan ilusiones con sus rapiñas; y aunque se multipliquen sus riquezas, no pongan el corazón en ellas.

Una cosa ha dicho Dios, y dos veces lo he escuchado: Que tú, oh Dios, eres poderoso;

que tú, Señor, eres todo amor; que tú pagarás a cada uno según lo que merezcan sus obras.

Salmo 62