Salmo del Día
Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo de Hoy
Den gracias al Señor , porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre.
Que proclame el pueblo de Israel: «Su gran amor perdura para siempre».
Que proclamen los descendientes de Aarón: «Su gran amor perdura para siempre».
Que proclamen los que temen al Señor : «Su gran amor perdura para siempre».
Desde mi angustia clamé al Señor , y él respondió dándome libertad.
El Señor está conmigo, y no tengo miedo; ¿qué me puede hacer un simple mortal?
El Señor está conmigo, él es mi ayuda; ¡ya veré por los suelos a los que me odian!
Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre.
Es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los poderosos.
Todas las naciones me rodearon, pero en el nombre del Señor las aniquilé.
Me rodearon por completo, pero en el nombre del Señor las aniquilé.
Me rodearon como avispas, pero se consumieron como zarzas en el fuego. ¡En el nombre del Señor las aniquilé!
Me empujaron con violencia para que cayera, pero el Señor me ayudó.
El Señor es mi fuerza y mi canto; ¡él es mi salvación!
Gritos de júbilo y victoria resuenan en las casas de los justos: «¡La diestra del Señor realiza proezas!
¡La diestra del Señor es exaltada! ¡La diestra del Señor realiza proezas!»
No he de morir; he de vivir para proclamar las maravillas del Señor.
El Señor me ha castigado con dureza, pero no me ha entregado a la muerte.
Ábranme las puertas de la justicia para que entre yo a dar gracias al Señor.
Son las puertas del Señor , por las que entran los justos.
¡Te daré gracias porque me respondiste, porque eres mi salvación!
La piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular.
Esto ha sido obra del Señor , y nos deja maravillados.
Este es el día en que el Señor actuó; regocijémonos y alegrémonos en él.
Señor , ¡danos la salvación! Señor , ¡concédenos la victoria!
Bendito el que viene en el nombre del Señor . Desde la casa del Señor los bendecimos.
El Señor es Dios y nos ilumina. Únanse a la procesión portando ramas en la mano hasta los cuernos del altar.
Tú eres mi Dios, por eso te doy gracias; tú eres mi Dios, por eso te exalto.
Den gracias al Señor , porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre.
Salmo de Ayer
Oh Dios, tú eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela, cual tierra seca, extenuada y sedienta.
Te he visto en el santuario y he contemplado tu poder y tu gloria.
Tu amor es mejor que la vida; por eso mis labios te alabarán.
Te bendeciré mientras viva, y alzando mis manos te invocaré.
Mi alma quedará satisfecha como de un suculento banquete, y con labios jubilosos te alabará mi boca.
En mi lecho me acuerdo de ti; pienso en ti toda la noche.
A la sombra de tus alas cantaré, porque tú eres mi ayuda.
Mi alma se aferra a ti; tu mano derecha me sostiene.
Los que buscan mi muerte serán destruidos; bajarán a las profundidades de la tierra.
Serán entregados a la espada y acabarán devorados por los chacales.
El rey se regocijará en Dios; todos los que invocan a Dios lo alabarán, pero los mentirosos serán silenciados.
Salmo de Anteayer
Ten compasión de mí, oh Dios, pues hay gente que me persigue. Todo el día me atacan mis opresores,
todo el día me persiguen mis adversarios; son muchos los arrogantes que me atacan.
Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza.
Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal?
Todo el día tuercen mis palabras; siempre están pensando hacerme mal.
Conspiran, se mantienen al acecho; ansiosos por quitarme la vida, vigilan todo lo que hago.
¡En tu enojo, Dios mío, humilla a esos pueblos! ¡De ningún modo los dejes escapar!
Toma en cuenta mis lamentos; registra mi llanto en tu libro. ¿Acaso no lo tienes anotado?
Cuando yo te pida ayuda, huirán mis enemigos. Una cosa sé: ¡Dios está de mi parte!
Confío en Dios y alabo su palabra; confío en el Señor y alabo su palabra;
confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal?
He hecho votos delante de ti, oh Dios, y te presentaré mis ofrendas de gratitud.
Tú, oh Dios, me has librado de tropiezos, me has librado de la muerte, para que siempre, en tu presencia, camine en la luz de la vida.