Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

Señor , tú me examinas, tú me conoces.

Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aun a la distancia me lees el pensamiento.

Mis trajines y descansos los conoces; todos mis caminos te son familiares.

No me llega aún la palabra a la lengua cuando tú, Señor , ya la sabes toda.

Tu protección me envuelve por completo; me cubres con la palma de tu mano.

Conocimiento tan maravilloso rebasa mi comprensión; tan sublime es que no puedo entenderlo.

¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia?

Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás allí.

Si me elevara sobre las alas del alba, o me estableciera en los extremos del mar,

aun allí tu mano me guiaría, ¡me sostendría tu mano derecha!

Y, si dijera: «Que me oculten las tinieblas; que la luz se haga noche en torno mío»,

ni las tinieblas serían oscuras para ti, y aun la noche sería clara como el día. ¡Lo mismo son para ti las tinieblas que la luz!

Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre.

¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!

Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido.

Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos.

¡Cuán preciosos, oh Dios, me son tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos!

Si me propusiera contarlos, sumarían más que los granos de arena. Y, si terminara de hacerlo, aún estaría a tu lado.

Oh Dios, ¡si les quitaras la vida a los impíos! ¡Si de mí se apartara la gente sanguinaria,

esos que con malicia te difaman y que en vano se rebelan contra ti!

¿Acaso no aborrezco, Señor , a los que te odian, y abomino a los que te rechazan?

El odio que les tengo es un odio implacable; ¡los cuento entre mis enemigos!

Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos.

Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno.

Salmo 139

Salmo de Ayer

Sálvanos, Señor , que ya no hay gente fiel; ya no queda gente sincera en este mundo.

No hacen sino mentirse unos a otros; sus labios lisonjeros hablan con doblez.

El Señor cortará todo labio lisonjero y toda lengua jactanciosa

que dice: «Venceremos con la lengua; en nuestros labios confiamos. ¿Quién puede dominarnos a nosotros?»

Dice el Señor : «Voy ahora a levantarme, y pondré a salvo a los oprimidos, pues al pobre se le oprime, y el necesitado se queja».

Las palabras del Señor son puras, son como la plata refinada, siete veces purificada en el crisol.

Tú, Señor , nos protegerás; tú siempre nos defenderás de esta gente,

aun cuando los malvados sigan merodeando, y la maldad sea exaltada en este mundo.

Salmo 12

Salmo de Anteayer

Canten al Señor un cántico nuevo; canten al Señor , habitantes de toda la tierra.

Canten al Señor , alaben su nombre; anuncien día tras día su victoria.

Proclamen su gloria entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos.

¡Grande es el Señor y digno de alabanza, más temible que todos los dioses!

Todos los dioses de las naciones no son nada, pero el Señor ha creado los cielos.

El esplendor y la majestad son sus heraldos; hay poder y belleza en su santuario.

Tributen al Señor , pueblos todos, tributen al Señor la gloria y el poder.

Tributen al Señor la gloria que merece su nombre; traigan sus ofrendas y entren en sus atrios.

Póstrense ante el Señor en la majestad de su santuario; ¡tiemble delante de él toda la tierra!

Que se diga entre las naciones: «¡El Señor es rey!» Ha establecido el mundo con firmeza; jamás será removido. Él juzga a los pueblos con equidad.

¡Alégrense los cielos, regocíjese la tierra! ¡Brame el mar y todo lo que él contiene!

¡Canten alegres los campos y todo lo que hay en ellos! ¡Canten jubilosos todos los árboles del bosque!

¡Canten delante del Señor , que ya viene! ¡Viene ya para juzgar la tierra! Y juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con fidelidad.

Salmo 96