Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

Oh Dios, escucha mi clamor y atiende a mi oración.

Desde los confines de la tierra te invoco, pues mi corazón desfallece; llévame a una roca donde esté yo a salvo.

Porque tú eres mi refugio, mi baluarte contra el enemigo.

Anhelo habitar en tu casa para siempre y refugiarme debajo de tus alas. Selah

Tú, oh Dios, has aceptado mis votos y me has dado la heredad de quienes te honran.

Concédele al rey más años de vida; que sean sus días una eternidad.

Que reine siempre en tu presencia, y que tu amor y tu verdad lo protejan.

Así cantaré siempre salmos a tu nombre y cumpliré mis votos día tras día.

Salmo 61

Salmo de Ayer

Escucha, Señor , mi oración; llegue a ti mi clamor.

No escondas de mí tu rostro cuando me encuentro angustiado. Inclina a mí tu oído; respóndeme pronto cuando te llame.

Pues mis días se desvanecen como el humo, los huesos me arden como brasas.

Mi corazón decae y se marchita como la hierba; ¡hasta he perdido el apetito!

Por causa de mis fuertes gemidos se me pueden contar los huesos.

Parezco una lechuza del desierto; soy como un búho entre las ruinas.

No logro conciliar el sueño; parezco ave solitaria sobre el tejado.

A todas horas me ofenden mis enemigos, y hasta usan mi nombre para maldecir.

Las cenizas son todo mi alimento; mis lágrimas se mezclan con mi bebida.

¡Por tu enojo, por tu indignación, me levantaste para luego arrojarme!

Mis días son como sombras nocturnas; me voy marchitando como la hierba.

Pero tú, Señor , reinas eternamente; tu nombre perdura por todas las generaciones.

Te levantarás y tendrás piedad de Sión, pues ya es tiempo de que la compadezcas. ¡Ha llegado el momento señalado!

Tus siervos sienten cariño por sus ruinas; los mueven a compasión sus escombros.

Las naciones temerán el nombre del Señor ; todos los reyes de la tierra reconocerán su majestad.

Porque el Señor reconstruirá a Sión, y se manifestará en su esplendor.

Atenderá a la oración de los desamparados, y no desdeñará sus ruegos.

Que se escriba esto para las generaciones futuras, y que el pueblo que será creado alabe al Señor.

Miró el Señor desde su altísimo santuario; contempló la tierra desde el cielo,

para oír los lamentos de los cautivos y liberar a los condenados a muerte;

para proclamar en Sión el nombre del Señor y anunciar en Jerusalén su alabanza,

cuando todos los pueblos y los reinos se reúnan para adorar al Señor.

En el curso de mi vida acabó Dios con mis fuerzas; me redujo los días.

Por eso dije: «No me lleves, Dios mío, a la mitad de mi vida; tú permaneces por todas las generaciones.

En el principio tú afirmaste la tierra, y los cielos son la obra de tus manos.

Ellos perecerán, pero tú permaneces. Todos ellos se desgastarán como un vestido. Y como ropa los cambiarás, y los dejarás de lado.

Pero tú eres siempre el mismo, y tus años no tienen fin.

Los hijos de tus siervos se establecerán, y sus descendientes habitarán en tu presencia».

Salmo 102

Salmo de Anteayer

Den gracias al Señor , porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre.

Que lo digan los redimidos del Señor , a quienes redimió del poder del adversario,

a quienes reunió de todos los países, de oriente y de occidente, del norte y del sur.

Vagaban perdidos por parajes desiertos, sin dar con el camino a una ciudad habitable.

Hambrientos y sedientos, la vida se les iba consumiendo.

En su angustia clamaron al Señor , y él los libró de su aflicción.

Los llevó por el camino recto hasta llegar a una ciudad habitable.

¡Que den gracias al Señor por su gran amor, por sus maravillas en favor de los hombres!

¡Él apaga la sed del sediento, y sacia con lo mejor al hambriento!

Afligidos y encadenados, habitaban en las más densas tinieblas

por haberse rebelado contra las palabras de Dios, por menospreciar los designios del Altísimo.

Los sometió a trabajos forzados; tropezaban, y no había quien los ayudara.

En su angustia clamaron al Señor , y él los salvó de su aflicción.

Los sacó de las sombras tenebrosas y rompió en pedazos sus cadenas.

¡Que den gracias al Señor por su gran amor, por sus maravillas en favor de los hombres!

¡Él hace añicos las puertas de bronce y rompe en mil pedazos las barras de hierro!

Trastornados por su rebeldía, afligidos por su iniquidad,

todo alimento les causaba asco. ¡Llegaron a las puertas mismas de la muerte!

En su angustia clamaron al Señor , y él los salvó de su aflicción.

Envió su palabra para sanarlos, y así los rescató del sepulcro.

¡Que den gracias al Señor por su gran amor, por sus maravillas en favor de los hombres!

¡Que ofrezcan sacrificios de gratitud, y jubilosos proclamen sus obras!

Se hicieron a la mar en sus barcos; para comerciar surcaron las muchas aguas.

Allí, en las aguas profundas, vieron las obras del Señor y sus maravillas.

Habló Dios, y se desató un fuerte viento que tanto encrespó las olas

que subían a los cielos y bajaban al abismo. Ante el peligro, ellos perdieron el coraje.

Como ebrios tropezaban, se tambaleaban; de nada les valía toda su pericia.

En su angustia clamaron al Señor , y él los sacó de su aflicción.

Cambió la tempestad en suave brisa: se sosegaron las olas del mar.

Ante esa calma se alegraron, y Dios los llevó al puerto anhelado.

¡Que den gracias al Señor por su gran amor, por sus maravillas en favor de los hombres!

¡Que lo exalten en la asamblea del pueblo! ¡Que lo alaben en el consejo de los ancianos!

Dios convirtió los ríos en desiertos, los manantiales en tierra seca,

los fértiles terrenos en tierra salitrosa, por la maldad de sus habitantes.

Convirtió el desierto en fuentes de agua, la tierra seca en manantiales;

hizo habitar allí a los hambrientos, y ellos fundaron una ciudad habitable.

Sembraron campos, plantaron viñedos, obtuvieron abundantes cosechas.

Dios los bendijo y se multiplicaron, y no dejó que menguaran sus rebaños.

Pero, si merman y son humillados, es por la opresión, la maldad y la aflicción.

Dios desdeña a los nobles y los hace vagar por desiertos sin senderos.

Pero a los necesitados los saca de su miseria, y hace que sus familias crezcan como rebaños.

Los rectos lo verán y se alegrarán, pero todos los impíos serán acallados.

Quien sea sabio, que considere estas cosas y entienda bien el gran amor del Señor.

Salmo 107