Salmo del Día
Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo de Hoy
Oh Dios, tú nos has rechazado y has abierto brecha en nuestras filas; te has enojado con nosotros: ¡restáuranos ahora!
Has sacudido la tierra, la has resquebrajado; repara sus grietas, porque se desmorona.
Has sometido a tu pueblo a duras pruebas; nos diste a beber un vino embriagador.
Da a tus fieles la señal de retirada, para que puedan escapar de los arqueros. Selah
Líbranos con tu diestra, respóndenos para que tu pueblo amado quede a salvo.
Dios ha dicho en su santuario: «Triunfante repartiré a Siquén, y dividiré el valle de Sucot.
Mío es Galaad, mío es Manasés; Efraín es mi yelmo y Judá mi cetro.
En Moab me lavo las manos, sobre Edom arrojo mi sandalia; sobre Filistea lanzo gritos de triunfo».
¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me mostrará el camino a Edom?
¿No eres tú, oh Dios, quien nos ha rechazado? ¡Ya no sales, oh Dios, con nuestros ejércitos!
Bríndanos tu ayuda contra el enemigo, pues de nada sirve la ayuda humana.
Con Dios obtendremos la victoria; ¡él pisoteará a nuestros enemigos!
Salmo de Ayer
Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos, y llorábamos al acordarnos de Sión.
En los álamos que había en la ciudad colgábamos nuestras arpas.
Allí, los que nos tenían cautivos nos pedían que entonáramos canciones; nuestros opresores nos pedían estar alegres; nos decían: «¡Cántennos un cántico de Sión!»
¿Cómo cantar las canciones del Señor en una tierra extraña?
Ah, Jerusalén, Jerusalén, si llegara yo a olvidarte, ¡que la mano derecha se me seque!
Si de ti no me acordara, ni te pusiera por encima de mi propia alegría, ¡que la lengua se me pegue al paladar!
Señor , acuérdate de los edomitas el día en que cayó Jerusalén. «¡Arrásenla —gritaban—, arrásenla hasta sus cimientos!»
Hija de Babilonia, que has de ser destruida, ¡dichoso el que te haga pagar por todo lo que nos has hecho!
¡Dichoso el que agarre a tus pequeños y los estrelle contra las rocas!
Salmo de Anteayer
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor ! Alaben al Señor desde los cielos, alábenlo desde las alturas.
Alábenlo, todos sus ángeles, alábenlo, todos sus ejércitos.
Alábenlo, sol y luna, alábenlo, estrellas luminosas.
Alábenlo ustedes, altísimos cielos, y ustedes, las aguas que están sobre los cielos.
Sea alabado el nombre del Señor , porque él dio una orden y todo fue creado.
Todo quedó afirmado para siempre; emitió un decreto que no será abolido.
Alaben al Señor desde la tierra los monstruos marinos y las profundidades del mar,
el relámpago y el granizo, la nieve y la neblina, el viento tempestuoso que cumple su mandato,
los montes y las colinas, los árboles frutales y todos los cedros,
los animales salvajes y los domésticos, los reptiles y las aves,
los reyes de la tierra y todas las naciones, los príncipes y los gobernantes de la tierra,
los jóvenes y las jóvenes, los ancianos y los niños.
Alaben el nombre del Señor , porque solo su nombre es excelso; su esplendor está por encima de la tierra y de los cielos.
¡Él ha dado poder a su pueblo! ¡A él sea la alabanza de todos sus fieles, de los hijos de Israel, su pueblo cercano! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor !