Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

¿Por qué te jactas de tu maldad, varón prepotente? ¡El amor de Dios es constante!

Tu lengua, como navaja afilada, trama destrucción y practica el engaño.

Más que el bien, amas la maldad; más que la verdad, amas la mentira. Selah

Lengua embustera, te encanta ofender con tus palabras.

Pero Dios te arruinará para siempre; te tomará y te arrojará de tu hogar; ¡te arrancará del mundo de los vivientes! Selah

Los justos verán esto, y temerán; entre burlas dirán de él:

«¡Aquí tienen al hombre que no buscó refugio en Dios, sino que confió en su gran riqueza y se afirmó en su maldad!»

Pero yo soy como un olivo verde que florece en la casa de Dios; yo confío en el gran amor de Dios eternamente y para siempre.

En todo tiempo te alabaré por tus obras; en ti pondré mi esperanza en presencia de tus fieles, porque tu nombre es bueno.

Salmo 52

Salmo de Ayer

¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor ! Alaben a Dios en su santuario, alábenlo en su poderoso firmamento.

Alábenlo por sus proezas, alábenlo por su inmensa grandeza.

Alábenlo con sonido de trompeta, alábenlo con el arpa y la lira.

Alábenlo con panderos y danzas, alábenlo con cuerdas y flautas.

Alábenlo con címbalos sonoros, alábenlo con címbalos resonantes.

¡Que todo lo que respira alabe al Señor ! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor !

Salmo 150

Salmo de Anteayer

En ti, Señor , me he refugiado; jamás me dejes quedar en vergüenza.

Por tu justicia, rescátame y líbrame; dígnate escucharme, y sálvame.

Sé tú mi roca de refugio adonde pueda yo siempre acudir; da la orden de salvarme, porque tú eres mi roca, mi fortaleza.

Líbrame, Dios mío, de manos de los impíos, del poder de los malvados y violentos.

Tú, Soberano Señor , has sido mi esperanza; en ti he confiado desde mi juventud.

De ti he dependido desde que nací; del vientre materno me hiciste nacer. ¡Por siempre te alabaré!

Para muchos, soy motivo de asombro, pero tú eres mi refugio inconmovible.

Mi boca rebosa de alabanzas a tu nombre, y todo el día proclama tu grandeza.

No me rechaces cuando llegue a viejo; no me abandones cuando me falten las fuerzas.

Porque mis enemigos murmuran contra mí; los que me acechan se confabulan.

Y dicen: «¡Dios lo ha abandonado! ¡Persíganlo y agárrenlo, que nadie lo rescatará!»

Dios mío, no te alejes de mí; Dios mío, ven pronto a ayudarme.

Que perezcan humillados mis acusadores; que se cubran de oprobio y de ignominia los que buscan mi ruina.

Pero yo siempre tendré esperanza, y más y más te alabaré.

Todo el día proclamará mi boca tu justicia y tu salvación, aunque es algo que no alcanzo a descifrar.

Soberano Señor , relataré tus obras poderosas, y haré memoria de tu justicia, de tu justicia solamente.

Tú, oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, y aún hoy anuncio todos tus prodigios.

Aun cuando sea yo anciano y peine canas, no me abandones, oh Dios, hasta que anuncie tu poder a la generación venidera, y dé a conocer tus proezas a los que aún no han nacido.

Oh Dios, tú has hecho grandes cosas; tu justicia llega a las alturas. ¿Quién como tú, oh Dios?

Me has hecho pasar por muchos infortunios, pero volverás a darme vida; de las profundidades de la tierra volverás a levantarme.

Acrecentarás mi honor y volverás a consolarme.

Por tu fidelidad, Dios mío, te alabaré con instrumentos de cuerda; te cantaré, oh Santo de Israel, salmos con la lira.

Gritarán de júbilo mis labios cuando yo te cante salmos, pues me has salvado la vida.

Todo el día repetirá mi lengua la historia de tus justas acciones, pues quienes buscaban mi mal han quedado confundidos y avergonzados.

Salmo 71