Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

Canten alegres a Dios, nuestra fortaleza; ¡aclamen con regocijo al Dios de Jacob!

¡Entonen salmos! ¡Toquen ya la pandereta, la lira y el arpa melodiosa!

Toquen el cuerno de carnero en la luna nueva, y en la luna llena, día de nuestra fiesta.

Este es un decreto para Israel, una ordenanza del Dios de Jacob.

Lo estableció como un pacto con José cuando salió de la tierra de Egipto. Escucho un idioma que no entiendo:

«Te he quitado la carga de los hombros; tus manos se han librado del pesado cesto.

En tu angustia me llamaste, y te libré; oculto en el nubarrón te respondí; en las aguas de Meribá te puse a prueba. Selah

»Escucha, pueblo mío, mis advertencias; ¡ay, Israel, si tan solo me escucharas!

No tendrás ningún dios extranjero, ni te inclinarás ante ningún dios extraño.

Yo soy el Señor tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto. Abre bien la boca, y te la llenaré.

»Pero mi pueblo no me escuchó; Israel no quiso hacerme caso.

Por eso los abandoné a su obstinada voluntad, para que actuaran como mejor les pareciera.

»Si mi pueblo tan solo me escuchara, si Israel quisiera andar por mis caminos,

¡cuán pronto sometería yo a sus enemigos, y volvería mi mano contra sus adversarios!

Los que aborrecen al Señor se rendirían ante él, pero serían eternamente castigados.

Y a ti te alimentaría con lo mejor del trigo; con miel de la peña te saciaría».

Salmo 81

Salmo de Ayer

En ti, Señor , me he refugiado; jamás me dejes quedar en vergüenza.

Por tu justicia, rescátame y líbrame; dígnate escucharme, y sálvame.

Sé tú mi roca de refugio adonde pueda yo siempre acudir; da la orden de salvarme, porque tú eres mi roca, mi fortaleza.

Líbrame, Dios mío, de manos de los impíos, del poder de los malvados y violentos.

Tú, Soberano Señor , has sido mi esperanza; en ti he confiado desde mi juventud.

De ti he dependido desde que nací; del vientre materno me hiciste nacer. ¡Por siempre te alabaré!

Para muchos, soy motivo de asombro, pero tú eres mi refugio inconmovible.

Mi boca rebosa de alabanzas a tu nombre, y todo el día proclama tu grandeza.

No me rechaces cuando llegue a viejo; no me abandones cuando me falten las fuerzas.

Porque mis enemigos murmuran contra mí; los que me acechan se confabulan.

Y dicen: «¡Dios lo ha abandonado! ¡Persíganlo y agárrenlo, que nadie lo rescatará!»

Dios mío, no te alejes de mí; Dios mío, ven pronto a ayudarme.

Que perezcan humillados mis acusadores; que se cubran de oprobio y de ignominia los que buscan mi ruina.

Pero yo siempre tendré esperanza, y más y más te alabaré.

Todo el día proclamará mi boca tu justicia y tu salvación, aunque es algo que no alcanzo a descifrar.

Soberano Señor , relataré tus obras poderosas, y haré memoria de tu justicia, de tu justicia solamente.

Tú, oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, y aún hoy anuncio todos tus prodigios.

Aun cuando sea yo anciano y peine canas, no me abandones, oh Dios, hasta que anuncie tu poder a la generación venidera, y dé a conocer tus proezas a los que aún no han nacido.

Oh Dios, tú has hecho grandes cosas; tu justicia llega a las alturas. ¿Quién como tú, oh Dios?

Me has hecho pasar por muchos infortunios, pero volverás a darme vida; de las profundidades de la tierra volverás a levantarme.

Acrecentarás mi honor y volverás a consolarme.

Por tu fidelidad, Dios mío, te alabaré con instrumentos de cuerda; te cantaré, oh Santo de Israel, salmos con la lira.

Gritarán de júbilo mis labios cuando yo te cante salmos, pues me has salvado la vida.

Todo el día repetirá mi lengua la historia de tus justas acciones, pues quienes buscaban mi mal han quedado confundidos y avergonzados.

Salmo 71

Salmo de Anteayer

Oh Dios, escucha mi clamor y atiende a mi oración.

Desde los confines de la tierra te invoco, pues mi corazón desfallece; llévame a una roca donde esté yo a salvo.

Porque tú eres mi refugio, mi baluarte contra el enemigo.

Anhelo habitar en tu casa para siempre y refugiarme debajo de tus alas. Selah

Tú, oh Dios, has aceptado mis votos y me has dado la heredad de quienes te honran.

Concédele al rey más años de vida; que sean sus días una eternidad.

Que reine siempre en tu presencia, y que tu amor y tu verdad lo protejan.

Así cantaré siempre salmos a tu nombre y cumpliré mis votos día tras día.

Salmo 61