Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor ! Dichoso el que teme al Señor , el que halla gran deleite en sus mandamientos.

Sus hijos dominarán el país; la descendencia de los justos será bendecida.

En su casa habrá abundantes riquezas, y para siempre permanecerá su justicia.

Para los justos la luz brilla en las tinieblas. ¡Dios es clemente, compasivo y justo!

Bien le va al que presta con generosidad, y maneja sus negocios con justicia.

El justo será siempre recordado; ciertamente nunca fracasará.

No temerá recibir malas noticias; su corazón estará firme, confiado en el Señor.

Su corazón estará seguro, no tendrá temor, y al final verá derrotados a sus adversarios.

Reparte sus bienes entre los pobres; su justicia permanece para siempre; su poder será gloriosamente exaltado.

El malvado verá esto, y se irritará; rechinando los dientes se irá desvaneciendo. ¡La ambición de los impíos será destruida!

Salmo 112

Salmo de Ayer

¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor ! Alaba, alma mía, al Señor.

Alabaré al Señor toda mi vida; mientras haya aliento en mí, cantaré salmos a mi Dios.

No pongan su confianza en gente poderosa, en simples mortales, que no pueden salvar.

Exhalan el espíritu y vuelven al polvo, y ese mismo día se desbaratan sus planes.

Dichoso aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el Señor su Dios,

creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo cuanto hay en ellos, y que siempre mantiene la verdad.

El Señor hace justicia a los oprimidos, da de comer a los hambrientos y pone en libertad a los cautivos.

El Señor da vista a los ciegos, el Señor sostiene a los agobiados, el Señor ama a los justos.

El Señor protege al extranjero y sostiene al huérfano y a la viuda, pero frustra los planes de los impíos.

¡Oh Sión, que el Señor reine para siempre! ¡Que tu Dios reine por todas las generaciones! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor !

Salmo 146

Salmo de Anteayer

Hacia ti dirijo la mirada, hacia ti, cuyo trono está en el cielo.

Como dirigen los esclavos la mirada hacia la mano de su amo, como dirige la esclava la mirada hacia la mano de su ama, así dirigimos la mirada al Señor nuestro Dios, hasta que nos muestre compasión.

Compadécenos, Señor , compadécenos, ¡ya estamos hartos de que nos desprecien!

Ya son muchas las burlas que hemos sufrido; muchos son los insultos de los altivos, y mucho el menosprecio de los orgullosos.

Salmo 123