Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos,

sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella.

Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!

En cambio, los malvados son como paja arrastrada por el viento.

Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos.

Porque el Señor cuida el camino de los justos, mas la senda de los malos lleva a la perdición.

Salmo 1

Salmo de Ayer

Dichoso aquel a quien se le perdonan sus transgresiones, a quien se le borran sus pecados.

Dichoso aquel a quien el Señor no toma en cuenta su maldad y en cuyo espíritu no hay engaño.

Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día.

Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí. Selah

Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad. Me dije: «Voy a confesar mis transgresiones al Señor », y tú perdonaste mi maldad y mi pecado. Selah

Por eso los fieles te invocan en momentos de angustia; caudalosas aguas podrán desbordarse, pero a ellos no los alcanzarán.

Tú eres mi refugio; tú me protegerás del peligro y me rodearás con cánticos de liberación. Selah

El Señor dice: «Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti.

No seas como el mulo o el caballo, que no tienen discernimiento, y cuyo brío hay que domar con brida y freno, para acercarlos a ti».

Muchas son las calamidades de los malvados, pero el gran amor del Señor envuelve a los que en él confían.

¡Alégrense, ustedes los justos; regocíjense en el Señor ! ¡canten todos ustedes, los rectos de corazón!

Salmo 32

Salmo de Anteayer

Alaba, alma mía, al Señor ; alabe todo mi ser su santo nombre.

Alaba, alma mía, al Señor , y no olvides ninguno de sus beneficios.

Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias;

él rescata tu vida del sepulcro y te cubre de amor y compasión;

él colma de bienes tu vida y te rejuvenece como a las águilas.

El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos.

Dio a conocer sus caminos a Moisés; reveló sus obras al pueblo de Israel.

El Señor es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor.

No sostiene para siempre su querella ni guarda rencor eternamente.

No nos trata conforme a nuestros pecados ni nos paga según nuestras maldades.

Tan grande es su amor por los que le temen como alto es el cielo sobre la tierra.

Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente.

Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos.

Él conoce nuestra condición; sabe que somos de barro.

El hombre es como la hierba, sus días florecen como la flor del campo:

sacudida por el viento, desaparece sin dejar rastro alguno.

Pero el amor del Señor es eterno y siempre está con los que le temen; su justicia está con los hijos de sus hijos,

con los que cumplen su pacto y se acuerdan de sus preceptos para ponerlos por obra.

El Señor ha establecido su trono en el cielo; su reinado domina sobre todos.

Alaben al Señor , ustedes sus ángeles, paladines que ejecutan su palabra y obedecen su mandato.

Alaben al Señor , todos sus ejércitos, siervos suyos que cumplen su voluntad.

Alaben al Señor , todas sus obras en todos los ámbitos de su dominio. ¡Alaba, alma mía, al Señor !

Salmo 103