Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

Que se levante Dios, que sean dispersados sus enemigos, que huyan de su presencia los que le odian.

Que desaparezcan del todo, como humo que se disipa con el viento; que perezcan ante Dios los impíos, como cera que se derrite en el fuego.

Pero que los justos se alegren y se regocijen; que estén felices y alegres delante de Dios.

Canten a Dios, canten salmos a su nombre; aclamen a quien cabalga por las estepas, y regocíjense en su presencia. ¡Su nombre es el Señor !

Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su morada santa.

Dios da un hogar a los desamparados y libertad a los cautivos; los rebeldes habitarán en el desierto.

Cuando saliste, oh Dios, al frente de tu pueblo, cuando a través de los páramos marchaste, Selah

la tierra se estremeció, los cielos se vaciaron, delante de Dios, el Dios de Sinaí, delante de Dios, el Dios de Israel.

Tú, oh Dios, diste abundantes lluvias; reanimaste a tu extenuada herencia.

Tu familia se estableció en la tierra que en tu bondad, oh Dios, preparaste para el pobre.

El Señor ha emitido la palabra, y millares de mensajeras la proclaman:

«Van huyendo los reyes y sus tropas; en las casas, las mujeres se reparten el botín:

alas de paloma cubiertas de plata, con plumas de oro resplandeciente. Tú te quedaste a dormir entre los rebaños».

Cuando el Todopoderoso puso en fuga a los reyes de la tierra, parecían copos de nieve cayendo sobre la cumbre del Zalmón.

Montañas de Basán, montañas imponentes; montañas de Basán, montañas escarpadas:

¿Por qué, montañas escarpadas, miran con envidia al monte donde a Dios le place residir, donde el Señor habitará por siempre?

Los carros de guerra de Dios se cuentan por millares; del Sinaí vino en ellos el Señor para entrar en su santuario.

Cuando tú, Dios y Señor , ascendiste a las alturas, te llevaste contigo a los cautivos; tomaste tributo de los hombres, aun de los rebeldes, para establecer tu morada.

Bendito sea el Señor, nuestro Dios y Salvador, que día tras día sobrelleva nuestras cargas. Selah

Nuestro Dios es un Dios que salva; el Señor Soberano nos libra de la muerte.

Dios aplastará la cabeza de sus enemigos, la testa enmarañada de los que viven pecando.

El Señor nos dice: «De Basán los regresaré; de las profundidades del mar los haré volver,

para que se empapen los pies en la sangre de sus enemigos; para que, al lamerla, los perros tengan también su parte».

En el santuario pueden verse las procesiones de mi Dios, las procesiones de mi Dios y Rey.

Los cantores van al frente, seguidos de los músicos de cuerda, entre doncellas que tocan panderetas.

Bendigan a Dios en la gran congregación; alaben al Señor , descendientes de Israel.

Los guía la joven tribu de Benjamín, seguida de los múltiples príncipes de Judá y de los príncipes de Zabulón y Neftalí.

Despliega tu poder, oh Dios; haz gala, oh Dios, de tu poder, que has manifestado en favor nuestro.

Por causa de tu templo en Jerusalén los reyes te ofrecerán presentes.

Reprende a esa bestia de los juncos, a esa manada de toros bravos entre naciones que parecen becerros. Haz que, humillada, te lleve barras de plata; dispersa a las naciones belicosas.

Egipto enviará embajadores, y Cus se someterá a Dios.

Cántenle a Dios, oh reinos de la tierra, cántenle salmos al Señor, Selah

al que cabalga por los cielos, los cielos antiguos, al que hace oír su voz, su voz de trueno.

Reconozcan el poder de Dios; su majestad está sobre Israel, su poder está en las alturas.

En tu santuario, oh Dios, eres imponente; ¡el Dios de Israel da poder y fuerza a su pueblo! ¡Bendito sea Dios!

Salmo 68

Salmo de Ayer

Dichoso aquel a quien se le perdonan sus transgresiones, a quien se le borran sus pecados.

Dichoso aquel a quien el Señor no toma en cuenta su maldad y en cuyo espíritu no hay engaño.

Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día.

Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí. Selah

Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad. Me dije: «Voy a confesar mis transgresiones al Señor », y tú perdonaste mi maldad y mi pecado. Selah

Por eso los fieles te invocan en momentos de angustia; caudalosas aguas podrán desbordarse, pero a ellos no los alcanzarán.

Tú eres mi refugio; tú me protegerás del peligro y me rodearás con cánticos de liberación. Selah

El Señor dice: «Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti.

No seas como el mulo o el caballo, que no tienen discernimiento, y cuyo brío hay que domar con brida y freno, para acercarlos a ti».

Muchas son las calamidades de los malvados, pero el gran amor del Señor envuelve a los que en él confían.

¡Alégrense, ustedes los justos; regocíjense en el Señor ! ¡canten todos ustedes, los rectos de corazón!

Salmo 32

Salmo de Anteayer

Señor , tú has sido bondadoso con esta tierra tuya al restaurar a Jacob;

perdonaste la iniquidad de tu pueblo y cubriste todos sus pecados; Selah

depusiste por completo tu enojo, y contuviste el ardor de tu ira.

Restáuranos una vez más, Dios y Salvador nuestro; pon fin a tu disgusto con nosotros.

¿Vas a estar enojado con nosotros para siempre? ¿Vas a seguir eternamente airado?

¿No volverás a darnos nueva vida, para que tu pueblo se alegre en ti?

Muéstranos, Señor , tu amor inagotable, y concédenos tu salvación.

Voy a escuchar lo que Dios el Señor dice: él promete paz a su pueblo y a sus fieles, siempre y cuando no se vuelvan a la necedad.

Muy cercano está para salvar a los que le temen, para establecer su gloria en nuestra tierra.

El amor y la verdad se encontrarán; se besarán la paz y la justicia.

De la tierra brotará la verdad, y desde el cielo se asomará la justicia.

El Señor mismo nos dará bienestar, y nuestra tierra rendirá su fruto.

La justicia será su heraldo y le preparará el camino.

Salmo 85