Salmo del Día
Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo de Hoy
Oh Señor , líbrame de los impíos; protégeme de los violentos,
de los que urden en su corazón planes malvados y todos los días fomentan la guerra.
Afilan su lengua cual lengua de serpiente; ¡veneno de víbora hay en sus labios! Selah
Señor , protégeme del poder de los impíos; protégeme de los violentos, de los que piensan hacerme caer.
Esos engreídos me han tendido una trampa; han puesto los lazos de su red, han tendido trampas a mi paso. Selah
Yo le digo al Señor : «Tú eres mi Dios. Atiende, Señor , a mi voz suplicante».
Señor Soberano, mi Salvador poderoso que me protege en el día de la batalla:
No satisfagas, Señor , los caprichos de los impíos; no permitas que sus planes prosperen, para que no se enorgullezcan. Selah
Que sobre la cabeza de mis perseguidores recaiga el mal que sus labios proclaman.
Que lluevan brasas sobre ellos; que sean echados en el fuego, en ciénagas profundas, de donde no vuelvan a salir.
Que no eche raíces en la tierra la gente de lengua viperina; que la calamidad persiga y destruya a la gente que practica la violencia.
Yo sé que el Señor hace justicia a los pobres y defiende el derecho de los necesitados.
Ciertamente los justos alabarán tu nombre y los íntegros vivirán en tu presencia.
Salmo de Ayer
Atiéndeme, Señor ; respóndeme, pues pobre soy y estoy necesitado.
Presérvame la vida, pues te soy fiel. Tú eres mi Dios, y en ti confío; ¡salva a tu siervo!
Compadécete, Señor, de mí, porque a ti clamo todo el día.
Reconforta el espíritu de tu siervo, porque a ti, Señor, elevo mi alma.
Tú, Señor, eres bueno y perdonador; grande es tu amor por todos los que te invocan.
Presta oído, Señor , a mi oración; atiende a la voz de mi clamor.
En el día de mi angustia te invoco, porque tú me respondes.
No hay, Señor, entre los dioses otro como tú, ni hay obras semejantes a las tuyas.
Todas las naciones que has creado vendrán, Señor, y ante ti se postrarán y glorificarán tu nombre.
Porque tú eres grande y haces maravillas; ¡solo tú eres Dios!
Instrúyeme, Señor , en tu camino para conducirme con fidelidad. Dame integridad de corazón para temer tu nombre.
Señor mi Dios, con todo el corazón te alabaré, y por siempre glorificaré tu nombre.
Porque grande es tu amor por mí: me has librado de caer en el sepulcro.
Gente altanera me ataca, oh Dios; una banda de asesinos procura matarme. ¡Son gente que no te toma en cuenta!
Pero tú, Señor, eres Dios clemente y compasivo, lento para la ira, y grande en amor y verdad.
Vuélvete hacia mí, y tenme compasión; concédele tu fuerza a este siervo tuyo. ¡Salva a tu hijo fiel!
Dame una muestra de tu amor, para que mis enemigos la vean y se avergüencen, porque tú, Señor , me has brindado ayuda y consuelo.
Salmo de Anteayer
Quiero alabarte, Señor , con todo el corazón, y contar todas tus maravillas.
Quiero alegrarme y regocijarme en ti, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo.
Mis enemigos retroceden; tropiezan y perecen ante ti.
Porque tú me has hecho justicia, me has vindicado; tú, juez justo, ocupas tu trono.
Reprendiste a los paganos, destruiste a los malvados; ¡para siempre borraste su memoria!
Desgracia sin fin cayó sobre el enemigo; arrancaste de raíz sus ciudades, y hasta su recuerdo se ha desvanecido.
Pero el Señor reina por siempre; para emitir juicio ha establecido su trono.
Juzgará al mundo con justicia; gobernará a los pueblos con equidad.
El Señor es refugio de los oprimidos; es su baluarte en momentos de angustia.
En ti confían los que conocen tu nombre, porque tú, Señor , jamás abandonas a los que te buscan.
Canten salmos al Señor , el rey de Sión; proclamen sus proezas entre las naciones.
El vengador de los inocentes se acuerda de ellos; no pasa por alto el clamor de los afligidos.
Ten compasión de mí, Señor ; mira cómo me afligen los que me odian. Sácame de las puertas de la muerte,
para que en las puertas de Jerusalén proclame tus alabanzas y me regocije en tu salvación.
Han caído los paganos en la fosa que han cavado; sus pies quedaron atrapados en la red que ellos mismos escondieron.
Al Señor se le conoce porque imparte justicia; el malvado cae en la trampa que él mismo tendió. Higaión . Selah
Bajan al sepulcro los malvados, todos los paganos que de Dios se olvidan.
Pero el necesitado no será olvidado para siempre, ni para siempre se perderá la esperanza del pobre.
¡Levántate, Señor ! No dejes que el hombre prevalezca; ¡haz que las naciones comparezcan ante ti!
Infúndeles terror, Señor ; ¡que los pueblos sepan que son simples mortales! Selah