Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

Yo me alegro cuando me dicen: «Vamos a la casa del Señor ».

¡Jerusalén, ya nuestros pies se han plantado ante tus portones!

¡Jerusalén, ciudad edificada para que en ella todos se congreguen!

A ella suben las tribus, las tribus del Señor , para alabar su nombre conforme a la ordenanza que recibió Israel.

Allí están los tribunales de justicia, los tribunales de la dinastía de David.

Pidamos por la paz de Jerusalén: «Que vivan en paz los que te aman.

Que haya paz dentro de tus murallas, seguridad en tus fortalezas».

Y ahora, por mis hermanos y amigos te digo: «¡Deseo que tengas paz!»

Por la casa del Señor nuestro Dios procuraré tu bienestar.

Salmo 122

Salmo de Ayer

¡Cuán bueno, Señor , es darte gracias y entonar, oh Altísimo, salmos a tu nombre;

proclamar tu gran amor por la mañana, y tu fidelidad por la noche,

al son del decacordio y de la lira; al son del arpa y del salterio!

Tú, Señor , me llenas de alegría con tus maravillas; por eso alabaré jubiloso las obras de tus manos.

Oh Señor , ¡cuán imponentes son tus obras, y cuán profundos tus pensamientos!

Los insensatos no lo saben, los necios no lo entienden:

aunque broten como hierba los impíos, y florezcan todos los malhechores, para siempre serán destruidos.

Solo tú, Señor , serás exaltado para siempre.

Ciertamente tus enemigos, Señor , ciertamente tus enemigos perecerán; ¡dispersados por todas partes serán todos los malhechores!

Me has dado las fuerzas de un toro; me has ungido con el mejor perfume.

Me has hecho ver la caída de mis adversarios y oír la derrota de mis malvados enemigos.

Como palmeras florecen los justos; como cedros del Líbano crecen.

Plantados en la casa del Señor , florecen en los atrios de nuestro Dios.

Aun en su vejez, darán fruto; siempre estarán vigorosos y lozanos,

para proclamar: «El Señor es justo; él es mi Roca, y en él no hay injusticia».

Salmo 92

Salmo de Anteayer

¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor ! Alaben al Señor desde los cielos, alábenlo desde las alturas.

Alábenlo, todos sus ángeles, alábenlo, todos sus ejércitos.

Alábenlo, sol y luna, alábenlo, estrellas luminosas.

Alábenlo ustedes, altísimos cielos, y ustedes, las aguas que están sobre los cielos.

Sea alabado el nombre del Señor , porque él dio una orden y todo fue creado.

Todo quedó afirmado para siempre; emitió un decreto que no será abolido.

Alaben al Señor desde la tierra los monstruos marinos y las profundidades del mar,

el relámpago y el granizo, la nieve y la neblina, el viento tempestuoso que cumple su mandato,

los montes y las colinas, los árboles frutales y todos los cedros,

los animales salvajes y los domésticos, los reptiles y las aves,

los reyes de la tierra y todas las naciones, los príncipes y los gobernantes de la tierra,

los jóvenes y las jóvenes, los ancianos y los niños.

Alaben el nombre del Señor , porque solo su nombre es excelso; su esplendor está por encima de la tierra y de los cielos.

¡Él ha dado poder a su pueblo! ¡A él sea la alabanza de todos sus fieles, de los hijos de Israel, su pueblo cercano! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor !

Salmo 148