Salmo del Día
Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo de Hoy
Que el Señor te responda cuando estés angustiado; que el nombre del Dios de Jacob te proteja.
Que te envíe ayuda desde el santuario; que desde Sión te dé su apoyo.
Que se acuerde de todas tus ofrendas; que acepte tus holocaustos. Selah
Que te conceda lo que tu corazón desea; que haga que se cumplan todos tus planes.
Nosotros celebraremos tu victoria, y en el nombre de nuestro Dios desplegaremos las banderas. ¡Que el Señor cumpla todas tus peticiones!
Ahora sé que el Señor salvará a su ungido, que le responderá desde su santo cielo y con su poder le dará grandes victorias.
Estos confían en sus carros de guerra, aquellos confían en sus corceles, pero nosotros confiamos en el nombre del Señor nuestro Dios.
Ellos son vencidos y caen, pero nosotros nos erguimos y de pie permanecemos.
¡Concede, Señor , la victoria al rey! ¡Respóndenos cuando te llamemos!
Salmo de Ayer
¡Cuán hermosas son tus moradas, Señor Todopoderoso!
Anhelo con el alma los atrios del Señor ; casi agonizo por estar en ellos. Con el corazón, con todo el cuerpo, canto alegre al Dios de la vida.
Señor Todopoderoso, rey mío y Dios mío, aun el gorrión halla casa cerca de tus altares; también la golondrina hace allí su nido, para poner sus polluelos.
Dichoso el que habita en tu templo, pues siempre te está alabando. Selah
Dichoso el que tiene en ti su fortaleza, que solo piensa en recorrer tus sendas.
Cuando pasa por el valle de las Lágrimas lo convierte en región de manantiales; también las lluvias tempranas cubren de bendiciones el valle.
Según avanzan los peregrinos, cobran más fuerzas, y en Sión se presentan ante el Dios de dioses.
Oye mi oración, Señor Dios Todopoderoso; escúchame, Dios de Jacob. Selah
Oh Dios, escudo nuestro, pon sobre tu ungido tus ojos bondadosos.
Vale más pasar un día en tus atrios que mil fuera de ellos; prefiero cuidar la entrada de la casa de mi Dios que habitar entre los impíos.
El Señor es sol y escudo; Dios nos concede honor y gloria. El Señor brinda generosamente su bondad a los que se conducen sin tacha.
Señor Todopoderoso, ¡dichosos los que en ti confían!
Salmo de Anteayer
Señor , oye mi justo ruego; escucha mi clamor; presta oído a mi oración, pues no sale de labios engañosos.
Sé tú mi defensor, pues tus ojos ven lo que es justo.
Tú escudriñas mi corazón, tú me examinas por las noches; ¡ponme, pues, a prueba, que no hallarás en mí maldad alguna! ¡No pasarán por mis labios
palabras como las de otra gente, pues yo cumplo con tu palabra! Del camino de la violencia
he apartado mis pasos; mis pies están firmes en tus sendas.
A ti clamo, oh Dios, porque tú me respondes; inclina a mí tu oído, y escucha mi oración.
Tú, que salvas con tu diestra a los que buscan escapar de sus adversarios, dame una muestra de tu gran amor.
Cuídame como a la niña de tus ojos; escóndeme, bajo la sombra de tus alas,
de los malvados que me atacan, de los enemigos que me han cercado.
Han cerrado su insensible corazón, y profieren insolencias con su boca.
Vigilan de cerca mis pasos, prestos a derribarme.
Parecen leones ávidos de presa, leones que yacen al acecho.
¡Vamos, Señor , enfréntate a ellos! ¡Derrótalos! ¡Con tu espada rescátame de los malvados!
¡Con tu mano, Señor , sálvame de estos mortales que no tienen más herencia que esta vida! Con tus tesoros les has llenado el vientre, sus hijos han tenido abundancia, y hasta ha sobrado para sus descendientes.
Pero yo en justicia contemplaré tu rostro; me bastará con verte cuando despierte.