Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

A ti, oh Dios de Sión, te pertenece la alabanza. A ti se te deben cumplir los votos,

porque escuchas la oración. A ti acude todo mortal,

a causa de sus perversidades. Nuestros delitos nos abruman, pero tú los perdonaste.

¡Dichoso aquel a quien tú escoges, al que atraes a ti para que viva en tus atrios! Saciémonos de los bienes de tu casa, de los dones de tu santo templo.

Tú, oh Dios y Salvador nuestro, nos respondes con imponentes obras de justicia; tú eres la esperanza de los confines de la tierra y de los más lejanos mares.

Tú, con tu poder, formaste las montañas, desplegando tu potencia.

Tú calmaste el rugido de los mares, el estruendo de sus olas, y el tumulto de los pueblos.

Los que viven en remotos lugares se asombran ante tus prodigios; del oriente al occidente tú inspiras canciones de alegría.

Con tus cuidados fecundas la tierra, y la colmas de abundancia. Los arroyos de Dios se llenan de agua, para asegurarle trigo al pueblo. ¡Así preparas el campo!

Empapas los surcos, nivelas sus terrones, reblandeces la tierra con las lluvias y bendices sus renuevos.

Tú coronas el año con tus bondades, y tus carretas se desbordan de abundancia.

Rebosan los prados del desierto; las colinas se visten de alegría.

Pobladas de rebaños las praderas, y cubiertos los valles de trigales, cantan y lanzan voces de alegría.

Salmo 65

Salmo de Ayer

Den gracias al Señor , porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre.

Que lo digan los redimidos del Señor , a quienes redimió del poder del adversario,

a quienes reunió de todos los países, de oriente y de occidente, del norte y del sur.

Vagaban perdidos por parajes desiertos, sin dar con el camino a una ciudad habitable.

Hambrientos y sedientos, la vida se les iba consumiendo.

En su angustia clamaron al Señor , y él los libró de su aflicción.

Los llevó por el camino recto hasta llegar a una ciudad habitable.

¡Que den gracias al Señor por su gran amor, por sus maravillas en favor de los hombres!

¡Él apaga la sed del sediento, y sacia con lo mejor al hambriento!

Afligidos y encadenados, habitaban en las más densas tinieblas

por haberse rebelado contra las palabras de Dios, por menospreciar los designios del Altísimo.

Los sometió a trabajos forzados; tropezaban, y no había quien los ayudara.

En su angustia clamaron al Señor , y él los salvó de su aflicción.

Los sacó de las sombras tenebrosas y rompió en pedazos sus cadenas.

¡Que den gracias al Señor por su gran amor, por sus maravillas en favor de los hombres!

¡Él hace añicos las puertas de bronce y rompe en mil pedazos las barras de hierro!

Trastornados por su rebeldía, afligidos por su iniquidad,

todo alimento les causaba asco. ¡Llegaron a las puertas mismas de la muerte!

En su angustia clamaron al Señor , y él los salvó de su aflicción.

Envió su palabra para sanarlos, y así los rescató del sepulcro.

¡Que den gracias al Señor por su gran amor, por sus maravillas en favor de los hombres!

¡Que ofrezcan sacrificios de gratitud, y jubilosos proclamen sus obras!

Se hicieron a la mar en sus barcos; para comerciar surcaron las muchas aguas.

Allí, en las aguas profundas, vieron las obras del Señor y sus maravillas.

Habló Dios, y se desató un fuerte viento que tanto encrespó las olas

que subían a los cielos y bajaban al abismo. Ante el peligro, ellos perdieron el coraje.

Como ebrios tropezaban, se tambaleaban; de nada les valía toda su pericia.

En su angustia clamaron al Señor , y él los sacó de su aflicción.

Cambió la tempestad en suave brisa: se sosegaron las olas del mar.

Ante esa calma se alegraron, y Dios los llevó al puerto anhelado.

¡Que den gracias al Señor por su gran amor, por sus maravillas en favor de los hombres!

¡Que lo exalten en la asamblea del pueblo! ¡Que lo alaben en el consejo de los ancianos!

Dios convirtió los ríos en desiertos, los manantiales en tierra seca,

los fértiles terrenos en tierra salitrosa, por la maldad de sus habitantes.

Convirtió el desierto en fuentes de agua, la tierra seca en manantiales;

hizo habitar allí a los hambrientos, y ellos fundaron una ciudad habitable.

Sembraron campos, plantaron viñedos, obtuvieron abundantes cosechas.

Dios los bendijo y se multiplicaron, y no dejó que menguaran sus rebaños.

Pero, si merman y son humillados, es por la opresión, la maldad y la aflicción.

Dios desdeña a los nobles y los hace vagar por desiertos sin senderos.

Pero a los necesitados los saca de su miseria, y hace que sus familias crezcan como rebaños.

Los rectos lo verán y se alegrarán, pero todos los impíos serán acallados.

Quien sea sabio, que considere estas cosas y entienda bien el gran amor del Señor.

Salmo 107

Salmo de Anteayer

A ti, Señor , elevo mi alma;

mi Dios, en ti confío; no permitas que sea yo humillado, no dejes que mis enemigos se burlen de mí.

Quien en ti pone su esperanza jamás será avergonzado; pero quedarán en vergüenza los que traicionan sin razón.

Señor , hazme conocer tus caminos; muéstrame tus sendas.

Encamíname en tu verdad, ¡enséñame! Tú eres mi Dios y Salvador; ¡en ti pongo mi esperanza todo el día!

Acuérdate, Señor , de tu ternura y gran amor, que siempre me has mostrado;

olvida los pecados y transgresiones que cometí en mi juventud. Acuérdate de mí según tu gran amor, porque tú, Señor , eres bueno.

Bueno y justo es el Señor ; por eso les muestra a los pecadores el camino.

Él dirige en la justicia a los humildes, y les enseña su camino.

Todas las sendas del Señor son amor y verdad para quienes cumplen los preceptos de su pacto.

Por amor a tu nombre, Señor , perdona mi gran iniquidad.

¿Quién es el hombre que teme al Señor ? Será instruido en el mejor de los caminos.

Tendrá una vida placentera, y sus descendientes heredarán la tierra.

El Señor brinda su amistad a quienes le honran, y les da a conocer su pacto.

Mis ojos están puestos siempre en el Señor , pues solo él puede sacarme de la trampa.

Vuelve a mí tu rostro y tenme compasión, pues me encuentro solo y afligido.

Crecen las angustias de mi corazón; líbrame de mis tribulaciones.

Fíjate en mi aflicción y en mis penurias, y borra todos mis pecados.

¡Mira cómo se han multiplicado mis enemigos, y cuán violento es el odio que me tienen!

Protege mi vida, rescátame; no permitas que sea avergonzado, porque en ti busco refugio.

Sean mi protección la integridad y la rectitud, porque en ti he puesto mi esperanza.

¡Libra, oh Dios, a Israel de todas sus angustias!

Salmo 25