Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

A ti clamo, Señor , roca mía; no te desentiendas de mí, porque, si guardas silencio, ya puedo contarme entre los muertos.

Oye mi voz suplicante cuando a ti acudo en busca de ayuda, cuando tiendo los brazos hacia tu lugar santísimo.

No me arrastres con los malvados, con los que hacen iniquidad, con los que hablan de paz con su prójimo, pero en su corazón albergan maldad.

Págales conforme a sus obras, conforme a sus malas acciones. Págales conforme a las obras de sus manos; ¡dales su merecido!

Ya que no toman en cuenta las obras del Señor y lo que él ha hecho con sus manos, él los derribará y nunca más volverá a levantarlos.

Bendito sea el Señor , que ha oído mi voz suplicante.

El Señor es mi fuerza y mi escudo; mi corazón en él confía; de él recibo ayuda. Mi corazón salta de alegría, y con cánticos le daré gracias.

El Señor es la fortaleza de su pueblo, y un baluarte de salvación para su ungido.

Salva a tu pueblo, bendice a tu heredad, y cual pastor guíalos por siempre.

Salmo 28

Salmo de Ayer

Sálvanos, Señor , que ya no hay gente fiel; ya no queda gente sincera en este mundo.

No hacen sino mentirse unos a otros; sus labios lisonjeros hablan con doblez.

El Señor cortará todo labio lisonjero y toda lengua jactanciosa

que dice: «Venceremos con la lengua; en nuestros labios confiamos. ¿Quién puede dominarnos a nosotros?»

Dice el Señor : «Voy ahora a levantarme, y pondré a salvo a los oprimidos, pues al pobre se le oprime, y el necesitado se queja».

Las palabras del Señor son puras, son como la plata refinada, siete veces purificada en el crisol.

Tú, Señor , nos protegerás; tú siempre nos defenderás de esta gente,

aun cuando los malvados sigan merodeando, y la maldad sea exaltada en este mundo.

Salmo 12

Salmo de Anteayer

Oh Dios, tú nos has rechazado y has abierto brecha en nuestras filas; te has enojado con nosotros: ¡restáuranos ahora!

Has sacudido la tierra, la has resquebrajado; repara sus grietas, porque se desmorona.

Has sometido a tu pueblo a duras pruebas; nos diste a beber un vino embriagador.

Da a tus fieles la señal de retirada, para que puedan escapar de los arqueros. Selah

Líbranos con tu diestra, respóndenos para que tu pueblo amado quede a salvo.

Dios ha dicho en su santuario: «Triunfante repartiré a Siquén, y dividiré el valle de Sucot.

Mío es Galaad, mío es Manasés; Efraín es mi yelmo y Judá mi cetro.

En Moab me lavo las manos, sobre Edom arrojo mi sandalia; sobre Filistea lanzo gritos de triunfo».

¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me mostrará el camino a Edom?

¿No eres tú, oh Dios, quien nos ha rechazado? ¡Ya no sales, oh Dios, con nuestros ejércitos!

Bríndanos tu ayuda contra el enemigo, pues de nada sirve la ayuda humana.

Con Dios obtendremos la victoria; ¡él pisoteará a nuestros enemigos!

Salmo 60