Salmo del Día
Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo de Hoy
Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; protégeme del temor al enemigo.
Escóndeme de esa pandilla de impíos, de esa caterva de malhechores.
Afilan su lengua como espada y lanzan como flechas palabras ponzoñosas.
Emboscados, disparan contra el inocente; le tiran sin temor y sin aviso.
Unos a otros se animan en sus planes impíos, calculan cómo tender sus trampas; y hasta dicen: «¿Quién las verá?»
Maquinan injusticias, y dicen: «¡Hemos tramado un plan perfecto!» ¡Cuán incomprensibles son la mente y los pensamientos humanos!
Pero Dios les disparará sus flechas, y sin aviso caerán heridos.
Su propia lengua será su ruina, y quien los vea se burlará de ellos.
La humanidad entera sentirá temor: proclamará las proezas de Dios y meditará en sus obras.
Que se regocijen en el Señor los justos; que busquen refugio en él; ¡que lo alaben todos los de recto corazón!
Salmo de Ayer
Quiero cantar al amor y a la justicia: quiero, Señor , cantarte salmos.
Quiero triunfar en el camino de perfección: ¿cuándo me visitarás? Quiero conducirme en mi propia casa con integridad de corazón.
No me pondré como meta nada en que haya perversidad. Las acciones de gente desleal las aborrezco; no tendrán nada que ver conmigo.
Alejaré de mí toda intención perversa; no tendrá cabida en mí la maldad.
Al que en secreto calumnie a su prójimo, lo haré callar para siempre; al de ojos altivos y corazón soberbio no lo soportaré.
Pondré mis ojos en los fieles de la tierra, para que habiten conmigo; solo estarán a mi servicio los de conducta intachable.
Jamás habitará bajo mi techo nadie que practique el engaño; jamás prevalecerá en mi presencia nadie que hable con falsedad.
Cada mañana reduciré al silencio a todos los impíos que hay en la tierra; extirparé de la ciudad del Señor a todos los malhechores.
Salmo de Anteayer
Oh Dios, escucha mi clamor y atiende a mi oración.
Desde los confines de la tierra te invoco, pues mi corazón desfallece; llévame a una roca donde esté yo a salvo.
Porque tú eres mi refugio, mi baluarte contra el enemigo.
Anhelo habitar en tu casa para siempre y refugiarme debajo de tus alas. Selah
Tú, oh Dios, has aceptado mis votos y me has dado la heredad de quienes te honran.
Concédele al rey más años de vida; que sean sus días una eternidad.
Que reine siempre en tu presencia, y que tu amor y tu verdad lo protejan.
Así cantaré siempre salmos a tu nombre y cumpliré mis votos día tras día.