Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

Dios es conocido en Judá; su nombre es exaltado en Israel.

En Salén se halla su santuario; en Sión está su morada.

Allí hizo pedazos las centelleantes saetas, los escudos, las espadas, las armas de guerra. Selah

Estás rodeado de esplendor; eres más imponente que las montañas eternas.

Los valientes yacen ahora despojados; han caído en el sopor de la muerte. Ninguno de esos hombres aguerridos volverá a levantar sus manos.

Cuando tú, Dios de Jacob, los reprendiste, quedaron pasmados jinetes y corceles.

Tú, y solo tú, eres de temer. ¿Quién puede hacerte frente cuando se enciende tu enojo?

Desde el cielo diste a conocer tu veredicto; la tierra, temerosa, guardó silencio

cuando tú, oh Dios, te levantaste para juzgar, para salvar a los pobres de la tierra. Selah

La furia del hombre se vuelve tu alabanza, y los que sobrevivan al castigo te harán fiesta.

Hagan votos al Señor su Dios, y cúmplanlos; que todos los países vecinos paguen tributo al Dios temible,

al que acaba con el valor de los gobernantes, ¡al que es temido por los reyes de la tierra!

Salmo 76

Salmo de Ayer

Oh Dios, otorga tu justicia al rey, tu rectitud al príncipe heredero.

Así juzgará con rectitud a tu pueblo y hará justicia a tus pobres.

Brindarán los montes bienestar al pueblo, y fruto de justicia las colinas.

El rey hará justicia a los pobres del pueblo y salvará a los necesitados; ¡él aplastará a los opresores!

Que viva el rey por mil generaciones, lo mismo que el sol y que la luna.

Que sea como la lluvia sobre un campo sembrado, como las lluvias que empapan la tierra.

Que en sus días florezca la justicia, y que haya gran prosperidad, hasta que la luna deje de existir.

Que domine el rey de mar a mar, desde el río Éufrates hasta los confines de la tierra.

Que se postren ante él las tribus del desierto; ¡que muerdan el polvo sus enemigos!

Que le paguen tributo los reyes de Tarsis y de las costas remotas; que los reyes de Sabá y de Seba le traigan presentes.

Que ante él se inclinen todos los reyes; ¡que le sirvan todas las naciones!

Él librará al indigente que pide auxilio, y al pobre que no tiene quien lo ayude.

Se compadecerá del desvalido y del necesitado, y a los menesterosos les salvará la vida.

Los librará de la opresión y la violencia, porque considera valiosa su vida.

¡Que viva el rey! ¡Que se le entregue el oro de Sabá! Que se ore por él sin cesar; que todos los días se le bendiga.

Que abunde el trigo en toda la tierra; que ondeen los trigales en la cumbre de los montes. Que el grano se dé como en el Líbano; que abunden las gavillas como la hierba del campo.

Que su nombre perdure para siempre; que su fama permanezca como el sol. Que en su nombre las naciones se bendigan unas a otras; que todas ellas lo proclamen dichoso.

Bendito sea Dios el Señor , el Dios de Israel, el único que hace obras portentosas.

Bendito sea por siempre su glorioso nombre; ¡que toda la tierra se llene de su gloria! Amén y amén.

Aquí terminan las oraciones de David hijo de Isaí.

Salmo 72

Salmo de Anteayer

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos,

sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella.

Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!

En cambio, los malvados son como paja arrastrada por el viento.

Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos.

Porque el Señor cuida el camino de los justos, mas la senda de los malos lleva a la perdición.

Salmo 1