Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

Solo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi salvación.

Solo él es mi roca y mi salvación; él es mi protector. ¡Jamás habré de caer!

¿Hasta cuándo atacarán todos ustedes a un hombre para derribarlo? Es como un muro inclinado, ¡como una cerca a punto de derrumbarse!

Solo quieren derribarlo de su lugar de preeminencia. Se complacen en la mentira: bendicen con la boca, pero maldicen con el corazón. Selah

Solo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi esperanza.

Solo él es mi roca y mi salvación; él es mi protector y no habré de caer.

Dios es mi salvación y mi gloria; es la roca que me fortalece; ¡mi refugio está en Dios!

Confía siempre en él, pueblo mío; ábrele tu corazón cuando estés ante él. ¡Dios es nuestro refugio! Selah

Una quimera es la gente de humilde cuna, y una mentira la gente de alta alcurnia; si se les pone juntos en la balanza, todos ellos no pesan nada.

No confíen en la extorsión ni se hagan ilusiones con sus rapiñas; y aunque se multipliquen sus riquezas, no pongan el corazón en ellas.

Una cosa ha dicho Dios, y dos veces lo he escuchado: Que tú, oh Dios, eres poderoso;

que tú, Señor, eres todo amor; que tú pagarás a cada uno según lo que merezcan sus obras.

Salmo 62

Salmo de Ayer

Ten compasión de mí, oh Dios, pues hay gente que me persigue. Todo el día me atacan mis opresores,

todo el día me persiguen mis adversarios; son muchos los arrogantes que me atacan.

Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza.

Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal?

Todo el día tuercen mis palabras; siempre están pensando hacerme mal.

Conspiran, se mantienen al acecho; ansiosos por quitarme la vida, vigilan todo lo que hago.

¡En tu enojo, Dios mío, humilla a esos pueblos! ¡De ningún modo los dejes escapar!

Toma en cuenta mis lamentos; registra mi llanto en tu libro. ¿Acaso no lo tienes anotado?

Cuando yo te pida ayuda, huirán mis enemigos. Una cosa sé: ¡Dios está de mi parte!

Confío en Dios y alabo su palabra; confío en el Señor y alabo su palabra;

confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal?

He hecho votos delante de ti, oh Dios, y te presentaré mis ofrendas de gratitud.

Tú, oh Dios, me has librado de tropiezos, me has librado de la muerte, para que siempre, en tu presencia, camine en la luz de la vida.

Salmo 56

Salmo de Anteayer

Oh Dios, tú nos has rechazado y has abierto brecha en nuestras filas; te has enojado con nosotros: ¡restáuranos ahora!

Has sacudido la tierra, la has resquebrajado; repara sus grietas, porque se desmorona.

Has sometido a tu pueblo a duras pruebas; nos diste a beber un vino embriagador.

Da a tus fieles la señal de retirada, para que puedan escapar de los arqueros. Selah

Líbranos con tu diestra, respóndenos para que tu pueblo amado quede a salvo.

Dios ha dicho en su santuario: «Triunfante repartiré a Siquén, y dividiré el valle de Sucot.

Mío es Galaad, mío es Manasés; Efraín es mi yelmo y Judá mi cetro.

En Moab me lavo las manos, sobre Edom arrojo mi sandalia; sobre Filistea lanzo gritos de triunfo».

¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me mostrará el camino a Edom?

¿No eres tú, oh Dios, quien nos ha rechazado? ¡Ya no sales, oh Dios, con nuestros ejércitos!

Bríndanos tu ayuda contra el enemigo, pues de nada sirve la ayuda humana.

Con Dios obtendremos la victoria; ¡él pisoteará a nuestros enemigos!

Salmo 60