Salmo del Día
Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo de Hoy
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor ! Alaba, alma mía, al Señor.
Alabaré al Señor toda mi vida; mientras haya aliento en mí, cantaré salmos a mi Dios.
No pongan su confianza en gente poderosa, en simples mortales, que no pueden salvar.
Exhalan el espíritu y vuelven al polvo, y ese mismo día se desbaratan sus planes.
Dichoso aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el Señor su Dios,
creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo cuanto hay en ellos, y que siempre mantiene la verdad.
El Señor hace justicia a los oprimidos, da de comer a los hambrientos y pone en libertad a los cautivos.
El Señor da vista a los ciegos, el Señor sostiene a los agobiados, el Señor ama a los justos.
El Señor protege al extranjero y sostiene al huérfano y a la viuda, pero frustra los planes de los impíos.
¡Oh Sión, que el Señor reine para siempre! ¡Que tu Dios reine por todas las generaciones! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor !
Salmo de Ayer
En el Señor hallo refugio. ¿Cómo, pues, se atreven a decirme: «Huye al monte, como las aves»?
Vean cómo tensan sus arcos los malvados: preparan las flechas sobre la cuerda para disparar desde las sombras contra los rectos de corazón.
Cuando los fundamentos son destruidos, ¿qué le queda al justo?
El Señor está en su santo templo, en los cielos tiene el Señor su trono, y atentamente observa al ser humano; con sus propios ojos lo examina.
El Señor examina a justos y a malvados, y aborrece a los que aman la violencia.
Hará llover sobre los malvados ardientes brasas y candente azufre; ¡un viento abrasador será su suerte!
Justo es el Señor , y ama la justicia; por eso los íntegros contemplarán su rostro.
Salmo de Anteayer
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor ! Alaben, siervos del Señor , alaben el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor , desde ahora y para siempre.
Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el nombre del Señor .
El Señor domina sobre todas las naciones; su gloria está sobre los cielos.
¿Quién como el Señor nuestro Dios, que tiene su trono en las alturas
y se digna contemplar los cielos y la tierra?
Él levanta del polvo al pobre y saca del muladar al necesitado;
los hace sentarse con príncipes, con los príncipes de su pueblo.
A la mujer estéril le da un hogar y le concede la dicha de ser madre. ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor !