Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

Oh Dios, nuestros oídos han oído y nuestros padres nos han contado las proezas que realizaste en sus días, en aquellos tiempos pasados:

Con tu mano echaste fuera a las naciones y en su lugar estableciste a nuestros padres; aplastaste a aquellos pueblos, y a nuestros padres los hiciste prosperar.

Porque no fue su espada la que conquistó la tierra, ni fue su brazo el que les dio la victoria: fue tu brazo, tu mano derecha; fue la luz de tu rostro, porque tú los amabas.

Solo tú eres mi rey y mi Dios. ¡Decreta las victorias de Jacob!

Por ti derrotamos a nuestros enemigos; en tu nombre aplastamos a nuestros agresores.

Yo no confío en mi arco, ni puede mi espada darme la victoria;

tú nos das la victoria sobre nuestros enemigos, y dejas en vergüenza a nuestros adversarios.

¡Por siempre nos gloriaremos en Dios! ¡Por siempre alabaremos tu nombre! Selah

Pero ahora nos has rechazado y humillado; ya no sales con nuestros ejércitos.

Nos hiciste retroceder ante el enemigo; nos han saqueado nuestros adversarios.

Cual si fuéramos ovejas nos has entregado para que nos devoren, nos has dispersado entre las naciones.

Has vendido a tu pueblo muy barato, y nada has ganado con su venta.

Nos has puesto en ridículo ante nuestros vecinos; somos la burla y el escarnio de los que nos rodean.

Nos has hecho el hazmerreír de las naciones; todos los pueblos se burlan de nosotros.

La ignominia no me deja un solo instante; se me cae la cara de vergüenza

por las burlas de los que me injurian y me ultrajan, por culpa del enemigo que está presto a la venganza.

Todo esto nos ha sucedido, a pesar de que nunca te olvidamos ni faltamos jamás a tu pacto.

No te hemos sido infieles, ni nos hemos apartado de tu senda.

Pero tú nos arrojaste a una cueva de chacales; ¡nos envolviste en la más densa oscuridad!

Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Dios, o tendido nuestras manos a un dios extraño,

¿acaso Dios no lo habría descubierto, ya que él conoce los más íntimos secretos?

Por tu causa, siempre nos llevan a la muerte; ¡nos tratan como a ovejas para el matadero!

¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes? ¡Levántate! No nos rechaces para siempre.

¿Por qué escondes tu rostro y te olvidas de nuestro sufrimiento y opresión?

Estamos abatidos hasta el polvo; nuestro cuerpo se arrastra por el suelo.

Levántate, ven a ayudarnos, y por tu gran amor, ¡rescátanos!

Salmo 44

Salmo de Ayer

Oh Dios, alabanza mía, no guardes silencio.

Pues gente impía y mentirosa ha declarado en mi contra, y con lengua engañosa me difaman;

con expresiones de odio me acosan, y sin razón alguna me atacan.

Mi amor me lo pagan con calumnias, mientras yo me encomiendo a Dios.

Mi bondad la pagan con maldad; en vez de amarme, me aborrecen.

Pon en su contra a un malvado; que a su derecha esté su acusador.

Que resulte culpable al ser juzgado, y que sus propias oraciones lo condenen.

Que se acorten sus días, y que otro se haga cargo de su oficio.

Que se queden huérfanos sus hijos; que se quede viuda su esposa.

Que anden sus hijos vagando y mendigando; que anden rebuscando entre las ruinas.

Que sus acreedores se apoderen de sus bienes; que gente extraña saquee sus posesiones.

Que nadie le extienda su bondad; que nadie se compadezca de sus huérfanos.

Que sea exterminada su descendencia; que desaparezca su nombre en la próxima generación.

Que recuerde el Señor la iniquidad de su padre, y no se olvide del pecado de su madre.

Que no les quite el Señor la vista de encima, y que borre de la tierra su memoria.

Por cuanto se olvidó de hacer el bien, y persiguió hasta la muerte a pobres, afligidos y menesterosos,

y porque le encantaba maldecir, ¡que caiga sobre él la maldición! Por cuanto no se complacía en bendecir, ¡que se aleje de él la bendición!

Por cuanto se cubrió de maldición como quien se pone un vestido, ¡que esta se filtre en su cuerpo como el agua!, ¡que penetre en sus huesos como el aceite!

¡Que lo envuelva como un manto! ¡Que lo apriete en todo tiempo como un cinto!

¡Que así les pague el Señor a mis acusadores, a los que me calumnian!

Pero tú, Señor Soberano, trátame bien por causa de tu nombre; líbrame por tu bondad y gran amor.

Ciertamente soy pobre y estoy necesitado; profundamente herido está mi corazón.

Me voy desvaneciendo como sombra vespertina; se desprenden de mí como de una langosta.

De tanto ayunar me tiemblan las rodillas; la piel se me pega a los huesos.

Soy para ellos motivo de burla; me ven, y menean la cabeza.

Señor , mi Dios, ¡ayúdame!; por tu gran amor, ¡sálvame!

Que sepan que esta es tu mano; que tú mismo, Señor , lo has hecho.

¿Qué importa que ellos me maldigan? ¡Bendíceme tú! Pueden atacarme, pero quedarán avergonzados; en cambio, este siervo tuyo se alegrará.

¡Queden mis acusadores cubiertos de deshonra, envueltos en un manto de vergüenza!

Por mi parte, daré muchas gracias al Señor ; lo alabaré entre una gran muchedumbre.

Porque él aboga por el necesitado para salvarlo de quienes lo condenan.

Salmo 109

Salmo de Anteayer

El Señor es rey: que tiemblen las naciones. Él tiene su trono entre querubines: que se estremezca la tierra.

Grande es el Señor en Sión, ¡excelso sobre todos los pueblos!

Sea alabado su nombre grandioso e imponente: ¡él es santo!

Rey poderoso, que amas la justicia: tú has establecido la equidad y has actuado en Jacob con justicia y rectitud.

Exalten al Señor nuestro Dios; adórenlo ante el estrado de sus pies: ¡él es santo!

Moisés y Aarón se contaban entre sus sacerdotes, y Samuel, entre los que invocaron su nombre. Invocaron al Señor , y él les respondió;

les habló desde la columna de nube. Cumplieron con sus estatutos, con los decretos que él les entregó.

Señor y Dios nuestro, tú les respondiste; fuiste para ellos un Dios perdonador, aun cuando castigaste sus rebeliones.

Exalten al Señor nuestro Dios; adórenlo en su santo monte: ¡Santo es el Señor nuestro Dios!

Salmo 99