Salmo del Día
Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo de Hoy
Pastor de Israel, tú que guías a José como a un rebaño, tú que reinas entre los querubines, ¡escúchanos! ¡Resplandece
delante de Efraín, Benjamín y Manasés! ¡Muestra tu poder, y ven a salvarnos!
Restáuranos, oh Dios; haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y sálvanos.
¿Hasta cuándo, Señor Dios Todopoderoso, arderá tu ira contra las oraciones de tu pueblo?
Por comida, le has dado pan de lágrimas; por bebida, lágrimas en abundancia.
Nos has hecho motivo de contienda para nuestros vecinos; nuestros enemigos se burlan de nosotros.
Restáuranos, oh Dios Todopoderoso; haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y sálvanos.
De Egipto trajiste una vid; expulsaste a los pueblos paganos, y la plantaste.
Le limpiaste el terreno, y ella echó raíces y llenó la tierra.
Su sombra se extendía hasta las montañas, su follaje cubría los más altos cedros.
Sus ramas se extendieron hasta el Mediterráneo y sus renuevos hasta el Éufrates.
¿Por qué has derribado sus muros? ¡Todos los que pasan le arrancan uvas!
Los jabalíes del bosque la destruyen, los animales salvajes la devoran.
¡Vuélvete a nosotros, oh Dios Todopoderoso! ¡Asómate a vernos desde el cielo y brinda tus cuidados a esta vid!
¡Es la raíz que plantaste con tu diestra! ¡Es el vástago que has criado para ti!
Tu vid está derribada, quemada por el fuego; a tu reprensión perece tu pueblo.
Bríndale tu apoyo al hombre de tu diestra, al ser humano que para ti has criado.
Nosotros no nos apartaremos de ti; reavívanos, e invocaremos tu nombre.
Restáuranos, Señor Dios Todopoderoso; haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y sálvanos.
Salmo de Ayer
¡Sálvame, Señor mi Dios, porque en ti busco refugio! ¡Líbrame de todos mis perseguidores!
De lo contrario, me devorarán como leones; me despedazarán, y no habrá quien me libre.
Señor mi Dios, ¿qué es lo que he hecho? ¿qué mal he cometido?
Si le he hecho daño a mi amigo, si he despojado sin razón al que me oprime,
entonces que mi enemigo me persiga y me alcance; que me haga morder el polvo y arrastre mi honra por los suelos. Selah
¡Levántate, Señor , en tu ira; enfréntate al furor de mis enemigos! ¡Despierta, oh Dios, e imparte justicia!
Que en torno tuyo se reúnan los pueblos; reina sobre ellos desde lo alto.
¡El Señor juzgará a los pueblos! Júzgame, Señor , conforme a mi justicia; págame conforme a mi inocencia.
Dios justo, que examinas mente y corazón, acaba con la maldad de los malvados y mantén firme al que es justo.
Mi escudo está en Dios, que salva a los de corazón recto.
Dios es un juez justo, un Dios que en todo tiempo manifiesta su enojo.
Si el malvado no se arrepiente, Dios afilará la espada y tensará el arco;
ya ha preparado sus mortíferas armas; ya tiene listas sus llameantes saetas.
Miren al preñado de maldad: concibió iniquidad y parirá mentira.
Cavó una fosa y la ahondó, y en esa misma fosa caerá.
Su iniquidad se volverá contra él; su violencia recaerá sobre su cabeza.
¡Alabaré al Señor por su justicia! ¡Al nombre del Señor altísimo cantaré salmos!
Salmo de Anteayer
Señor , no me reprendas en tu enojo ni me castigues en tu ira.
Porque tus flechas me han atravesado, y sobre mí ha caído tu mano.
Por causa de tu indignación no hay nada sano en mi cuerpo; por causa de mi pecado mis huesos no hallan descanso.
Mis maldades me abruman, son una carga demasiado pesada.
Por causa de mi insensatez mis llagas hieden y supuran.
Estoy agobiado, del todo abatido; todo el día ando acongojado.
Estoy ardiendo de fiebre; no hay nada sano en mi cuerpo.
Me siento débil, completamente deshecho; mi corazón gime angustiado.
Ante ti, Señor, están todos mis deseos; no te son un secreto mis anhelos.
Late mi corazón con violencia, las fuerzas me abandonan, hasta la luz de mis ojos se apaga.
Mis amigos y vecinos se apartan de mis llagas; mis parientes se mantienen a distancia.
Tienden sus trampas los que quieren matarme; maquinan mi ruina los que buscan mi mal y todo el día urden engaños.
Pero yo me hago el sordo, y no los escucho; me hago el mudo, y no les respondo.
Soy como los que no oyen ni pueden defenderse.
Yo, Señor , espero en ti; tú, Señor y Dios mío, serás quien responda.
Tan solo pido que no se burlen de mí, que no se crean superiores si resbalo.
Estoy por desfallecer; el dolor no me deja un solo instante.
Voy a confesar mi iniquidad, pues mi pecado me angustia.
Muchos son mis enemigos gratuitos; abundan los que me odian sin motivo.
Por hacer el bien, me pagan con el mal; por procurar lo bueno, se ponen en mi contra.
Señor , no me abandones; Dios mío, no te alejes de mí.
Señor de mi salvación, ¡ven pronto en mi ayuda!