Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

Apresúrate, oh Dios, a rescatarme; ¡apresúrate, Señor , a socorrerme!

Que sean avergonzados y confundidos los que procuran matarme. Que retrocedan humillados todos los que desean mi ruina.

Que vuelvan sobre sus pasos, avergonzados, todos los que se burlan de mí.

Pero que todos los que te buscan se alegren en ti y se regocijen; que los que aman tu salvación digan siempre: «¡Sea Dios exaltado!»

Yo soy pobre y estoy necesitado; ¡ven pronto a mí, oh Dios! Tú eres mi socorro y mi libertador; ¡no te demores, Señor !

Salmo 70

Salmo de Ayer

Canten al Señor con alegría, ustedes los justos; es propio de los íntegros alabar al Señor.

Alaben al Señor al son del arpa; entonen alabanzas con el decacordio.

Cántenle una canción nueva; toquen con destreza, y den voces de alegría.

La palabra del Señor es justa; fieles son todas sus obras.

El Señor ama la justicia y el derecho; llena está la tierra de su amor.

Por la palabra del Señor fueron creados los cielos, y por el soplo de su boca, las estrellas.

Él recoge en un cántaro el agua de los mares, y junta en vasijas los océanos.

Tema toda la tierra al Señor ; hónrenlo todos los pueblos del mundo;

porque él habló, y todo fue creado; dio una orden, y todo quedó firme.

El Señor frustra los planes de las naciones; desbarata los designios de los pueblos.

Pero los planes del Señor quedan firmes para siempre; los designios de su mente son eternos.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor , el pueblo que escogió por su heredad.

El Señor observa desde el cielo y ve a toda la humanidad;

él contempla desde su trono a todos los habitantes de la tierra.

Él es quien formó el corazón de todos, y quien conoce a fondo todas sus acciones.

No se salva el rey por sus muchos soldados, ni por su mucha fuerza se libra el valiente.

Vana esperanza de victoria es el caballo; a pesar de su mucha fuerza no puede salvar.

Pero el Señor cuida de los que le temen, de los que esperan en su gran amor;

él los libra de la muerte, y en épocas de hambre los mantiene con vida.

Esperamos confiados en el Señor ; él es nuestro socorro y nuestro escudo.

En él se regocija nuestro corazón, porque confiamos en su santo nombre.

Que tu gran amor, Señor , nos acompañe, tal como lo esperamos de ti.

Salmo 33

Salmo de Anteayer

¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor ! Den gracias al Señor , porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre.

¿Quién puede proclamar las proezas del Señor , o expresar toda su alabanza?

Dichosos los que practican la justicia y hacen siempre lo que es justo.

Recuérdame, Señor , cuando te compadezcas de tu pueblo; ven en mi ayuda el día de tu salvación.

Hazme disfrutar del bienestar de tus escogidos, participar de la alegría de tu pueblo y expresar mis alabanzas con tu heredad.

Hemos pecado, lo mismo que nuestros padres; hemos hecho lo malo y actuado con iniquidad.

Cuando nuestros padres estaban en Egipto, no tomaron en cuenta tus maravillas; no tuvieron presente tu bondad infinita y se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo.

Pero Dios los salvó, haciendo honor a su nombre, para mostrar su gran poder.

Reprendió al Mar Rojo, y este quedó seco; los condujo por las profundidades del mar como si cruzaran el desierto.

Los salvó del poder de sus enemigos, del poder de quienes los odiaban.

Las aguas envolvieron a sus adversarios, y ninguno de estos quedó con vida.

Entonces ellos creyeron en sus promesas y le entonaron alabanzas.

Pero muy pronto olvidaron sus acciones y no esperaron a conocer sus planes.

En el desierto cedieron a sus propios deseos; en los páramos pusieron a prueba a Dios.

Y él les dio lo que pidieron, pero les envió una enfermedad devastadora.

En el campamento tuvieron envidia de Moisés y de Aarón, el que estaba consagrado al Señor.

Se abrió la tierra y se tragó a Datán; sepultó a los seguidores de Abirán.

Un fuego devoró a esa pandilla; las llamas consumieron a los impíos.

En Horeb hicieron un becerro; se postraron ante un ídolo de fundición.

Cambiaron al que era su motivo de orgullo por la imagen de un toro que come hierba.

Se olvidaron del Dios que los salvó y que había hecho grandes cosas en Egipto:

milagros en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo.

Dios amenazó con destruirlos, pero no lo hizo por Moisés, su escogido, que se puso ante él en la brecha e impidió que su ira los destruyera.

Menospreciaron esa bella tierra; no creyeron en la promesa de Dios.

Refunfuñaron en sus tiendas de campaña y no obedecieron al Señor.

Por tanto, él levantó su mano contra ellos para hacerlos caer en el desierto,

para hacer caer a sus descendientes entre las naciones y dispersarlos por todos los países.

Se sometieron al yugo de Baal Peor y comieron de las ofrendas a ídolos sin vida.

Provocaron al Señor con sus malvadas acciones, y les sobrevino una plaga.

Pero Finés se levantó e hizo justicia, y la plaga se detuvo.

Esto se le acreditó como un acto de justicia para siempre, por todas las generaciones.

Junto a las aguas de Meribá hicieron enojar al Señor , y a Moisés le fue mal por culpa de ellos,

pues lo sacaron de quicio y él habló sin pensar lo que decía.

No destruyeron a los pueblos que el Señor les había señalado,

sino que se mezclaron con los paganos y adoptaron sus costumbres.

Rindieron culto a sus ídolos, y se les volvieron una trampa.

Ofrecieron a sus hijos y a sus hijas como sacrificio a esos demonios.

Derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos y sus hijas. Al ofrecerlos en sacrificio a los ídolos de Canaán, su sangre derramada profanó la tierra.

Tales hechos los contaminaron; tales acciones los corrompieron.

La ira del Señor se encendió contra su pueblo; su heredad le resultó aborrecible.

Por eso los entregó a los paganos, y fueron dominados por quienes los odiaban.

Sus enemigos los oprimieron, los sometieron a su poder.

Muchas veces Dios los libró; pero ellos, empeñados en su rebeldía, se hundieron en la maldad.

Al verlos Dios angustiados, y al escuchar su clamor,

se acordó del pacto que había hecho con ellos y por su gran amor les tuvo compasión.

Hizo que todos sus opresores también se apiadaran de ellos.

Sálvanos, Señor , Dios nuestro; vuelve a reunirnos de entre las naciones, para que demos gracias a tu santo nombre y orgullosos te alabemos.

¡Bendito sea el Señor , el Dios de Israel, eternamente y para siempre! ¡Que todo el pueblo diga: «Amén»! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor !

Salmo 106