Salmo del Día
Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo de Hoy
¿Quién, Señor , puede habitar en tu santuario? ¿Quién puede vivir en tu santo monte?
Solo el de conducta intachable, que practica la justicia y de corazón dice la verdad;
que no calumnia con la lengua, que no le hace mal a su prójimo ni le acarrea desgracias a su vecino;
que desprecia al que Dios reprueba, pero honra al que teme al Señor ; que cumple lo prometido aunque salga perjudicado;
que presta dinero sin ánimo de lucro, y no acepta sobornos que afecten al inocente. El que así actúa no caerá jamás.
Salmo de Ayer
Que el Señor te responda cuando estés angustiado; que el nombre del Dios de Jacob te proteja.
Que te envíe ayuda desde el santuario; que desde Sión te dé su apoyo.
Que se acuerde de todas tus ofrendas; que acepte tus holocaustos. Selah
Que te conceda lo que tu corazón desea; que haga que se cumplan todos tus planes.
Nosotros celebraremos tu victoria, y en el nombre de nuestro Dios desplegaremos las banderas. ¡Que el Señor cumpla todas tus peticiones!
Ahora sé que el Señor salvará a su ungido, que le responderá desde su santo cielo y con su poder le dará grandes victorias.
Estos confían en sus carros de guerra, aquellos confían en sus corceles, pero nosotros confiamos en el nombre del Señor nuestro Dios.
Ellos son vencidos y caen, pero nosotros nos erguimos y de pie permanecemos.
¡Concede, Señor , la victoria al rey! ¡Respóndenos cuando te llamemos!
Salmo de Anteayer
¡Cuán hermosas son tus moradas, Señor Todopoderoso!
Anhelo con el alma los atrios del Señor ; casi agonizo por estar en ellos. Con el corazón, con todo el cuerpo, canto alegre al Dios de la vida.
Señor Todopoderoso, rey mío y Dios mío, aun el gorrión halla casa cerca de tus altares; también la golondrina hace allí su nido, para poner sus polluelos.
Dichoso el que habita en tu templo, pues siempre te está alabando. Selah
Dichoso el que tiene en ti su fortaleza, que solo piensa en recorrer tus sendas.
Cuando pasa por el valle de las Lágrimas lo convierte en región de manantiales; también las lluvias tempranas cubren de bendiciones el valle.
Según avanzan los peregrinos, cobran más fuerzas, y en Sión se presentan ante el Dios de dioses.
Oye mi oración, Señor Dios Todopoderoso; escúchame, Dios de Jacob. Selah
Oh Dios, escudo nuestro, pon sobre tu ungido tus ojos bondadosos.
Vale más pasar un día en tus atrios que mil fuera de ellos; prefiero cuidar la entrada de la casa de mi Dios que habitar entre los impíos.
El Señor es sol y escudo; Dios nos concede honor y gloria. El Señor brinda generosamente su bondad a los que se conducen sin tacha.
Señor Todopoderoso, ¡dichosos los que en ti confían!