Salmo del Día
Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo de Hoy
No te irrites a causa de los impíos ni envidies a los que cometen injusticias;
porque pronto se marchitan, como la hierba; pronto se secan, como el verdor del pasto.
Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y mantente fiel.
Deléitate en el Señor , y él te concederá los deseos de tu corazón.
Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.
Hará que tu justicia resplandezca como el alba; tu justa causa, como el sol de mediodía.
Guarda silencio ante el Señor , y espera en él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados.
Refrena tu enojo, abandona la ira; no te irrites, pues esto conduce al mal.
Porque los impíos serán exterminados, pero los que esperan en el Señor heredarán la tierra.
Dentro de poco los malvados dejarán de existir; por más que los busques, no los encontrarás.
Pero los desposeídos heredarán la tierra y disfrutarán de gran bienestar.
Los malvados conspiran contra los justos y crujen los dientes contra ellos;
pero el Señor se ríe de los malvados, pues sabe que les llegará su hora.
Los malvados sacan la espada y tensan el arco para abatir al pobre y al necesitado, para matar a los que viven con rectitud.
Pero su propia espada les atravesará el corazón, y su arco quedará hecho pedazos.
Más vale lo poco de un justo que lo mucho de innumerables malvados;
porque el brazo de los impíos será quebrado, pero el Señor sostendrá a los justos.
El Señor protege la vida de los íntegros, y su herencia perdura por siempre.
En tiempos difíciles serán prosperados; en épocas de hambre tendrán abundancia.
Los malvados, los enemigos del Señor , acabarán por ser destruidos; desaparecerán como las flores silvestres, se desvanecerán como el humo.
Los malvados piden prestado y no pagan, pero los justos dan con generosidad.
Los benditos del Señor heredarán la tierra, pero los que él maldice serán destruidos.
El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir;
podrá tropezar, pero no caerá, porque el Señor lo sostiene de la mano.
He sido joven y ahora soy viejo, pero nunca he visto justos en la miseria, ni que sus hijos mendiguen pan.
Prestan siempre con generosidad; sus hijos son una bendición.
Apártate del mal y haz el bien, y siempre tendrás dónde vivir.
Porque el Señor ama la justicia y no abandona a quienes le son fieles. El Señor los protegerá para siempre, pero acabará con la descendencia de los malvados.
Los justos heredarán la tierra, y por siempre vivirán en ella.
La boca del justo imparte sabiduría, y su lengua emite justicia.
La ley de Dios está en su corazón, y sus pies jamás resbalan.
Los malvados acechan a los justos con la intención de matarlos,
pero el Señor no los dejará caer en sus manos ni permitirá que los condenen en el juicio.
Pero tú, espera en el Señor , y vive según su voluntad, que él te exaltará para que heredes la tierra. Cuando los malvados sean destruidos, tú lo verás con tus propios ojos.
He visto al déspota y malvado extenderse como cedro frondoso.
Pero pasó al olvido y dejó de existir; lo busqué, y ya no pude encontrarlo.
Observa a los que son íntegros y rectos: hay porvenir para quien busca la paz.
Pero todos los pecadores serán destruidos; el porvenir de los malvados será el exterminio.
La salvación de los justos viene del Señor ; él es su fortaleza en tiempos de angustia.
El Señor los ayuda y los libra; los libra de los malvados y los salva, porque en él ponen su confianza.
Salmo de Ayer
Oh Dios, alabanza mía, no guardes silencio.
Pues gente impía y mentirosa ha declarado en mi contra, y con lengua engañosa me difaman;
con expresiones de odio me acosan, y sin razón alguna me atacan.
Mi amor me lo pagan con calumnias, mientras yo me encomiendo a Dios.
Mi bondad la pagan con maldad; en vez de amarme, me aborrecen.
Pon en su contra a un malvado; que a su derecha esté su acusador.
Que resulte culpable al ser juzgado, y que sus propias oraciones lo condenen.
Que se acorten sus días, y que otro se haga cargo de su oficio.
Que se queden huérfanos sus hijos; que se quede viuda su esposa.
Que anden sus hijos vagando y mendigando; que anden rebuscando entre las ruinas.
Que sus acreedores se apoderen de sus bienes; que gente extraña saquee sus posesiones.
Que nadie le extienda su bondad; que nadie se compadezca de sus huérfanos.
Que sea exterminada su descendencia; que desaparezca su nombre en la próxima generación.
Que recuerde el Señor la iniquidad de su padre, y no se olvide del pecado de su madre.
Que no les quite el Señor la vista de encima, y que borre de la tierra su memoria.
Por cuanto se olvidó de hacer el bien, y persiguió hasta la muerte a pobres, afligidos y menesterosos,
y porque le encantaba maldecir, ¡que caiga sobre él la maldición! Por cuanto no se complacía en bendecir, ¡que se aleje de él la bendición!
Por cuanto se cubrió de maldición como quien se pone un vestido, ¡que esta se filtre en su cuerpo como el agua!, ¡que penetre en sus huesos como el aceite!
¡Que lo envuelva como un manto! ¡Que lo apriete en todo tiempo como un cinto!
¡Que así les pague el Señor a mis acusadores, a los que me calumnian!
Pero tú, Señor Soberano, trátame bien por causa de tu nombre; líbrame por tu bondad y gran amor.
Ciertamente soy pobre y estoy necesitado; profundamente herido está mi corazón.
Me voy desvaneciendo como sombra vespertina; se desprenden de mí como de una langosta.
De tanto ayunar me tiemblan las rodillas; la piel se me pega a los huesos.
Soy para ellos motivo de burla; me ven, y menean la cabeza.
Señor , mi Dios, ¡ayúdame!; por tu gran amor, ¡sálvame!
Que sepan que esta es tu mano; que tú mismo, Señor , lo has hecho.
¿Qué importa que ellos me maldigan? ¡Bendíceme tú! Pueden atacarme, pero quedarán avergonzados; en cambio, este siervo tuyo se alegrará.
¡Queden mis acusadores cubiertos de deshonra, envueltos en un manto de vergüenza!
Por mi parte, daré muchas gracias al Señor ; lo alabaré entre una gran muchedumbre.
Porque él aboga por el necesitado para salvarlo de quienes lo condenan.
Salmo de Anteayer
Señor , tú has sido bondadoso con esta tierra tuya al restaurar a Jacob;
perdonaste la iniquidad de tu pueblo y cubriste todos sus pecados; Selah
depusiste por completo tu enojo, y contuviste el ardor de tu ira.
Restáuranos una vez más, Dios y Salvador nuestro; pon fin a tu disgusto con nosotros.
¿Vas a estar enojado con nosotros para siempre? ¿Vas a seguir eternamente airado?
¿No volverás a darnos nueva vida, para que tu pueblo se alegre en ti?
Muéstranos, Señor , tu amor inagotable, y concédenos tu salvación.
Voy a escuchar lo que Dios el Señor dice: él promete paz a su pueblo y a sus fieles, siempre y cuando no se vuelvan a la necedad.
Muy cercano está para salvar a los que le temen, para establecer su gloria en nuestra tierra.
El amor y la verdad se encontrarán; se besarán la paz y la justicia.
De la tierra brotará la verdad, y desde el cielo se asomará la justicia.
El Señor mismo nos dará bienestar, y nuestra tierra rendirá su fruto.
La justicia será su heraldo y le preparará el camino.