Salmo del Día
Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo de Hoy
Quiero alabarte, Señor , con todo el corazón, y contar todas tus maravillas.
Quiero alegrarme y regocijarme en ti, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo.
Mis enemigos retroceden; tropiezan y perecen ante ti.
Porque tú me has hecho justicia, me has vindicado; tú, juez justo, ocupas tu trono.
Reprendiste a los paganos, destruiste a los malvados; ¡para siempre borraste su memoria!
Desgracia sin fin cayó sobre el enemigo; arrancaste de raíz sus ciudades, y hasta su recuerdo se ha desvanecido.
Pero el Señor reina por siempre; para emitir juicio ha establecido su trono.
Juzgará al mundo con justicia; gobernará a los pueblos con equidad.
El Señor es refugio de los oprimidos; es su baluarte en momentos de angustia.
En ti confían los que conocen tu nombre, porque tú, Señor , jamás abandonas a los que te buscan.
Canten salmos al Señor , el rey de Sión; proclamen sus proezas entre las naciones.
El vengador de los inocentes se acuerda de ellos; no pasa por alto el clamor de los afligidos.
Ten compasión de mí, Señor ; mira cómo me afligen los que me odian. Sácame de las puertas de la muerte,
para que en las puertas de Jerusalén proclame tus alabanzas y me regocije en tu salvación.
Han caído los paganos en la fosa que han cavado; sus pies quedaron atrapados en la red que ellos mismos escondieron.
Al Señor se le conoce porque imparte justicia; el malvado cae en la trampa que él mismo tendió. Higaión . Selah
Bajan al sepulcro los malvados, todos los paganos que de Dios se olvidan.
Pero el necesitado no será olvidado para siempre, ni para siempre se perderá la esperanza del pobre.
¡Levántate, Señor ! No dejes que el hombre prevalezca; ¡haz que las naciones comparezcan ante ti!
Infúndeles terror, Señor ; ¡que los pueblos sepan que son simples mortales! Selah
Salmo de Ayer
Canten alegres a Dios, nuestra fortaleza; ¡aclamen con regocijo al Dios de Jacob!
¡Entonen salmos! ¡Toquen ya la pandereta, la lira y el arpa melodiosa!
Toquen el cuerno de carnero en la luna nueva, y en la luna llena, día de nuestra fiesta.
Este es un decreto para Israel, una ordenanza del Dios de Jacob.
Lo estableció como un pacto con José cuando salió de la tierra de Egipto. Escucho un idioma que no entiendo:
«Te he quitado la carga de los hombros; tus manos se han librado del pesado cesto.
En tu angustia me llamaste, y te libré; oculto en el nubarrón te respondí; en las aguas de Meribá te puse a prueba. Selah
»Escucha, pueblo mío, mis advertencias; ¡ay, Israel, si tan solo me escucharas!
No tendrás ningún dios extranjero, ni te inclinarás ante ningún dios extraño.
Yo soy el Señor tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto. Abre bien la boca, y te la llenaré.
»Pero mi pueblo no me escuchó; Israel no quiso hacerme caso.
Por eso los abandoné a su obstinada voluntad, para que actuaran como mejor les pareciera.
»Si mi pueblo tan solo me escuchara, si Israel quisiera andar por mis caminos,
¡cuán pronto sometería yo a sus enemigos, y volvería mi mano contra sus adversarios!
Los que aborrecen al Señor se rendirían ante él, pero serían eternamente castigados.
Y a ti te alimentaría con lo mejor del trigo; con miel de la peña te saciaría».
Salmo de Anteayer
Alaba, alma mía, al Señor ; alabe todo mi ser su santo nombre.
Alaba, alma mía, al Señor , y no olvides ninguno de sus beneficios.
Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias;
él rescata tu vida del sepulcro y te cubre de amor y compasión;
él colma de bienes tu vida y te rejuvenece como a las águilas.
El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos.
Dio a conocer sus caminos a Moisés; reveló sus obras al pueblo de Israel.
El Señor es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor.
No sostiene para siempre su querella ni guarda rencor eternamente.
No nos trata conforme a nuestros pecados ni nos paga según nuestras maldades.
Tan grande es su amor por los que le temen como alto es el cielo sobre la tierra.
Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente.
Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos.
Él conoce nuestra condición; sabe que somos de barro.
El hombre es como la hierba, sus días florecen como la flor del campo:
sacudida por el viento, desaparece sin dejar rastro alguno.
Pero el amor del Señor es eterno y siempre está con los que le temen; su justicia está con los hijos de sus hijos,
con los que cumplen su pacto y se acuerdan de sus preceptos para ponerlos por obra.
El Señor ha establecido su trono en el cielo; su reinado domina sobre todos.
Alaben al Señor , ustedes sus ángeles, paladines que ejecutan su palabra y obedecen su mandato.
Alaben al Señor , todos sus ejércitos, siervos suyos que cumplen su voluntad.
Alaben al Señor , todas sus obras en todos los ámbitos de su dominio. ¡Alaba, alma mía, al Señor !