Salmo del Día
Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo de Hoy
Den gracias al Señor , invoquen su nombre; den a conocer sus obras entre las naciones.
Cántenle, entónenle salmos; hablen de todas sus maravillas.
Siéntanse orgullosos de su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan al Señor.
Recurran al Señor y a su fuerza; busquen siempre su rostro.
Recuerden las maravillas que ha realizado, sus señales, y los decretos que ha emitido.
¡Ustedes, descendientes de Abraham su siervo! ¡Ustedes, hijos de Jacob, elegidos suyos!
Él es el Señor , nuestro Dios; en toda la tierra están sus decretos.
Él siempre tiene presente su pacto, la palabra que ordenó para mil generaciones.
Es el pacto que hizo con Abraham, el juramento que le hizo a Isaac.
Se lo confirmó a Jacob como un decreto, a Israel como un pacto eterno,
cuando dijo: «Te daré la tierra de Canaán como la herencia que te toca».
Aun cuando eran pocos en número, unos cuantos extranjeros en la tierra
que andaban siempre de nación en nación y de reino en reino,
a nadie permitió que los oprimiera, sino que por ellos reprendió a los reyes:
«No toquen a mis ungidos; no hagan daño a mis profetas».
Dios provocó hambre en la tierra y destruyó todos sus trigales.
Pero envió delante de ellos a un hombre: a José, vendido como esclavo.
Le sujetaron los pies con grilletes, entre hierros le aprisionaron el cuello,
hasta que se cumplió lo que él predijo y la palabra del Señor probó que él era veraz.
El rey ordenó ponerlo en libertad, el gobernante de los pueblos lo dejó libre.
Le dio autoridad sobre toda su casa y lo puso a cargo de cuanto poseía,
con pleno poder para instruir a sus príncipes e impartir sabiduría a sus ancianos.
Entonces Israel vino a Egipto; Jacob fue extranjero en el país de Cam.
El Señor hizo que su pueblo se multiplicara; lo hizo más numeroso que sus adversarios,
a quienes trastornó para que odiaran a su pueblo y se confabularan contra sus siervos.
Envió a su siervo Moisés, y a Aarón, a quien había escogido,
y estos hicieron señales milagrosas entre ellos, ¡maravillas en el país de Cam!
Envió tinieblas, y la tierra se oscureció, pero ellos no atendieron a sus palabras.
Convirtió en sangre sus aguas y causó la muerte de sus peces.
Todo Egipto se infestó de ranas, ¡hasta las habitaciones de sus reyes!
Habló Dios, e invadieron todo el país enjambres de moscas y mosquitos.
Convirtió la lluvia en granizo, y lanzó relámpagos sobre su tierra;
derribó sus vides y sus higueras, y en todo el país hizo astillas los árboles.
Dio una orden, y llegaron las langostas, ¡infinidad de saltamontes!
Arrasaron con toda la vegetación del país, devoraron los frutos de sus campos.
Hirió de muerte a todos los primogénitos del país, a las primicias de sus descendientes.
Sacó a los israelitas cargados de oro y plata, y no hubo entre sus tribus nadie que tropezara.
Los egipcios se alegraron de su partida, pues el miedo a los israelitas los dominaba.
El Señor les dio sombra con una nube, y con fuego los alumbró de noche.
Pidió el pueblo comida, y les envió codornices; los sació con pan del cielo.
Abrió la roca, y brotó agua que corrió por el desierto como un río.
Ciertamente Dios se acordó de su santa promesa, la que hizo a su siervo Abraham.
Sacó a su pueblo, a sus escogidos, en medio de gran alegría y de gritos jubilosos.
Les entregó las tierras que poseían las naciones; heredaron el fruto del trabajo de otros pueblos
para que ellos observaran sus preceptos y pusieran en práctica sus leyes. ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor !
Salmo de Ayer
Señor , mi corazón no es orgulloso, ni son altivos mis ojos; no busco grandezas desmedidas, ni proezas que excedan a mis fuerzas.
Todo lo contrario: he calmado y aquietado mis ansias. Soy como un niño recién amamantado en el regazo de su madre. ¡Mi alma es como un niño recién amamantado!
Israel, pon tu esperanza en el Señor desde ahora y para siempre.
Salmo de Anteayer
Oh Dios, no guardes silencio; no te quedes, oh Dios, callado e impasible.
Mira cómo se alborotan tus enemigos, cómo te desafían los que te odian.
Con astucia conspiran contra tu pueblo; conspiran contra aquellos a quienes tú estimas.
Y dicen: «¡Vengan, destruyamos su nación! ¡Que el nombre de Israel no vuelva a recordarse!»
Como un solo hombre se confabulan; han hecho un pacto contra ti:
los campamentos de Edom y de Ismael, los de Moab y de Agar,
Guebal, Amón y Amalec, los de Filistea y los habitantes de Tiro.
¡Hasta Asiria se les ha unido; ha apoyado a los descendientes de Lot! Selah
Haz con ellos como hiciste con Madián, como hiciste con Sísara y Jabín en el río Quisón,
los cuales perecieron en Endor y quedaron en la tierra, como estiércol.
Haz con sus nobles como hiciste con Oreb y con Zeb; haz con todos sus príncipes como hiciste con Zeba y con Zalmuna,
que decían: «Vamos a adueñarnos de los pastizales de Dios».
Hazlos rodar como zarzas, Dios mío; ¡como paja que se lleva el viento!
Y así como el fuego consume los bosques y las llamas incendian las montañas,
así persíguelos con tus tormentas y aterrorízalos con tus tempestades.
Señor , cúbreles el rostro de ignominia, para que busquen tu nombre.
Que sean siempre puestos en vergüenza; que perezcan humillados.
Que sepan que tú eres el Señor , que ese es tu nombre; que sepan que solo tú eres el Altísimo sobre toda la tierra.