Salmo del Día
Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo de Hoy
¡Aclamen alegres a Dios, habitantes de toda la tierra!
Canten salmos a su glorioso nombre; ¡ríndanle gloriosas alabanzas!
Díganle a Dios: «¡Cuán imponentes son tus obras! Es tan grande tu poder que tus enemigos mismos se rinden ante ti.
Toda la tierra se postra en tu presencia, y te cantan salmos; cantan salmos a tu nombre». Selah
¡Vengan y vean las proezas de Dios, sus obras portentosas en nuestro favor!
Convirtió el mar en tierra seca, y el pueblo cruzó el río a pie. ¡Regocijémonos en él!
Con su poder gobierna eternamente; sus ojos vigilan a las naciones. ¡Que no se levanten contra él los rebeldes! Selah
Pueblos todos, bendigan a nuestro Dios, hagan oír la voz de su alabanza.
Él ha protegido nuestra vida, ha evitado que resbalen nuestros pies.
Tú, oh Dios, nos has puesto a prueba; nos has purificado como a la plata.
Nos has hecho caer en una red; ¡pesada carga nos has echado a cuestas!
Las caballerías nos han aplastado la cabeza; hemos pasado por el fuego y por el agua, pero al fin nos has dado un respiro.
Me presentaré en tu templo con holocaustos y cumpliré los votos que te hice,
los votos de mis labios y mi boca que pronuncié en medio de mi angustia.
Te ofreceré holocaustos de animales engordados, junto con el humo de ofrendas de carneros; te ofreceré toros y machos cabríos. Selah
Vengan ustedes, temerosos de Dios, escuchen, que voy a contarles todo lo que él ha hecho por mí.
Clamé a él con mi boca; lo alabé con mi lengua.
Si en mi corazón hubiera yo abrigado maldad, el Señor no me habría escuchado;
pero Dios sí me ha escuchado, ha atendido a la voz de mi plegaria.
¡Bendito sea Dios, que no rechazó mi plegaria ni me negó su amor!
Salmo de Ayer
Señor , tú me examinas, tú me conoces.
Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aun a la distancia me lees el pensamiento.
Mis trajines y descansos los conoces; todos mis caminos te son familiares.
No me llega aún la palabra a la lengua cuando tú, Señor , ya la sabes toda.
Tu protección me envuelve por completo; me cubres con la palma de tu mano.
Conocimiento tan maravilloso rebasa mi comprensión; tan sublime es que no puedo entenderlo.
¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia?
Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás allí.
Si me elevara sobre las alas del alba, o me estableciera en los extremos del mar,
aun allí tu mano me guiaría, ¡me sostendría tu mano derecha!
Y, si dijera: «Que me oculten las tinieblas; que la luz se haga noche en torno mío»,
ni las tinieblas serían oscuras para ti, y aun la noche sería clara como el día. ¡Lo mismo son para ti las tinieblas que la luz!
Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre.
¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!
Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido.
Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos.
¡Cuán preciosos, oh Dios, me son tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos!
Si me propusiera contarlos, sumarían más que los granos de arena. Y, si terminara de hacerlo, aún estaría a tu lado.
Oh Dios, ¡si les quitaras la vida a los impíos! ¡Si de mí se apartara la gente sanguinaria,
esos que con malicia te difaman y que en vano se rebelan contra ti!
¿Acaso no aborrezco, Señor , a los que te odian, y abomino a los que te rechazan?
El odio que les tengo es un odio implacable; ¡los cuento entre mis enemigos!
Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos.
Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno.
Salmo de Anteayer
¡El Señor es rey! ¡Regocíjese la tierra! ¡Alégrense las costas más remotas!
Oscuros nubarrones lo rodean; la rectitud y la justicia son la base de su trono.
El fuego va delante de él y consume a los adversarios que lo rodean.
Sus relámpagos iluminan el mundo; al verlos, la tierra se estremece.
Ante el Señor , dueño de toda la tierra, las montañas se derriten como cera.
Los cielos proclaman su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria.
Sean avergonzados todos los idólatras, los que se jactan de sus ídolos inútiles. ¡Póstrense ante él todos los dioses!
Señor , por causa de tus juicios Sión escucha esto y se alegra, y las ciudades de Judá se regocijan.
Porque tú eres el Señor Altísimo, por encima de toda la tierra. ¡Tú estás muy por encima de todos los dioses!
El Señor ama a los que odian el mal; él protege la vida de sus fieles, y los libra de manos de los impíos.
La luz se esparce sobre los justos, y la alegría sobre los rectos de corazón.
Alégrense en el Señor , ustedes los justos, y alaben su santo nombre.