Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte —que lo repita ahora Israel—,

si el Señor no hubiera estado de nuestra parte cuando todo el mundo se levantó contra nosotros,

nos habrían tragado vivos al encenderse su furor contra nosotros;

nos habrían inundado las aguas, el torrente nos habría arrastrado,

¡nos habrían arrastrado las aguas turbulentas!

Bendito sea el Señor , que no dejó que nos despedazaran con sus dientes.

Como las aves, hemos escapado de la trampa del cazador; ¡la trampa se rompió, y nosotros escapamos!

Nuestra ayuda está en el nombre del Señor , creador del cielo y de la tierra.

Salmo 124

Salmo de Ayer

En el Señor hallo refugio. ¿Cómo, pues, se atreven a decirme: «Huye al monte, como las aves»?

Vean cómo tensan sus arcos los malvados: preparan las flechas sobre la cuerda para disparar desde las sombras contra los rectos de corazón.

Cuando los fundamentos son destruidos, ¿qué le queda al justo?

El Señor está en su santo templo, en los cielos tiene el Señor su trono, y atentamente observa al ser humano; con sus propios ojos lo examina.

El Señor examina a justos y a malvados, y aborrece a los que aman la violencia.

Hará llover sobre los malvados ardientes brasas y candente azufre; ¡un viento abrasador será su suerte!

Justo es el Señor , y ama la justicia; por eso los íntegros contemplarán su rostro.

Salmo 11

Salmo de Anteayer

El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme?

Cuando los malvados avanzan contra mí para devorar mis carnes, cuando mis enemigos y adversarios me atacan, son ellos los que tropiezan y caen.

Aun cuando un ejército me asedie, no temerá mi corazón; aun cuando una guerra estalle contra mí, yo mantendré la confianza.

Una sola cosa le pido al Señor , y es lo único que persigo: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y recrearme en su templo.

Porque en el día de la aflicción él me resguardará en su morada; al amparo de su tabernáculo me protegerá, y me pondrá en alto, sobre una roca.

Me hará prevalecer frente a los enemigos que me rodean; en su templo ofreceré sacrificios de alabanza y cantaré salmos al Señor .

Oye, Señor , mi voz cuando a ti clamo; compadécete de mí y respóndeme.

El corazón me dice: «¡Busca su rostro!» Y yo, Señor , tu rostro busco.

No te escondas de mí; no rechaces, en tu enojo, a este siervo tuyo, porque tú has sido mi ayuda. No me desampares ni me abandones, Dios de mi salvación.

Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos.

Guíame, Señor , por tu camino; dirígeme por la senda de rectitud, por causa de los que me acechan.

No me entregues al capricho de mis adversarios, pues contra mí se levantan falsos testigos que respiran violencia.

Pero de una cosa estoy seguro: he de ver la bondad del Señor en esta tierra de los vivientes.

Pon tu esperanza en el Señor ; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el Señor !

Salmo 27