Salmo del Día
Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo de Hoy
Señor , tú has sido bondadoso con esta tierra tuya al restaurar a Jacob;
perdonaste la iniquidad de tu pueblo y cubriste todos sus pecados; Selah
depusiste por completo tu enojo, y contuviste el ardor de tu ira.
Restáuranos una vez más, Dios y Salvador nuestro; pon fin a tu disgusto con nosotros.
¿Vas a estar enojado con nosotros para siempre? ¿Vas a seguir eternamente airado?
¿No volverás a darnos nueva vida, para que tu pueblo se alegre en ti?
Muéstranos, Señor , tu amor inagotable, y concédenos tu salvación.
Voy a escuchar lo que Dios el Señor dice: él promete paz a su pueblo y a sus fieles, siempre y cuando no se vuelvan a la necedad.
Muy cercano está para salvar a los que le temen, para establecer su gloria en nuestra tierra.
El amor y la verdad se encontrarán; se besarán la paz y la justicia.
De la tierra brotará la verdad, y desde el cielo se asomará la justicia.
El Señor mismo nos dará bienestar, y nuestra tierra rendirá su fruto.
La justicia será su heraldo y le preparará el camino.
Salmo de Ayer
A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda?
Mi ayuda proviene del Señor , creador del cielo y de la tierra.
No permitirá que tu pie resbale; jamás duerme el que te cuida.
Jamás duerme ni se adormece el que cuida de Israel.
El Señor es quien te cuida, el Señor es tu sombra protectora.
De día el sol no te hará daño, ni la luna de noche.
El Señor te protegerá; de todo mal protegerá tu vida.
El Señor te cuidará en el hogar y en el camino, desde ahora y para siempre.
Salmo de Anteayer
Oh Dios, los pueblos paganos han invadido tu herencia; han profanado tu santo templo, han dejado en ruinas a Jerusalén.
Han entregado los cadáveres de tus siervos como alimento de las aves del cielo; han destinado los cuerpos de tus fieles para comida de los animales salvajes.
Por toda Jerusalén han derramado su sangre, como si derramaran agua, y no hay quien entierre a los muertos.
Nuestros vecinos hacen mofa de nosotros; somos blanco de las burlas de quienes nos rodean.
¿Hasta cuándo, Señor ? ¿Vas a estar enojado para siempre? ¿Arderá tu celo como el fuego?
¡Enójate con las naciones que no te reconocen, con los reinos que no invocan tu nombre!
Porque a Jacob se lo han devorado, y al país lo han dejado en ruinas.
No nos tomes en cuenta los pecados de ayer; ¡venga pronto tu misericordia a nuestro encuentro, porque estamos totalmente abatidos!
Oh Dios y Salvador nuestro, por la gloria de tu nombre, ayúdanos; por tu nombre, líbranos y perdona nuestros pecados.
¿Por qué van a decir las naciones: «¿Dónde está su Dios?»? Permítenos ver, y muéstrales a los pueblos paganos cómo tomas venganza de la sangre de tus siervos.
Que lleguen a tu presencia los gemidos de los cautivos, y por la fuerza de tu brazo salva a los condenados a muerte.
Señor, haz que sientan nuestros vecinos, siete veces y en carne propia, el oprobio que han lanzado contra ti.
Y nosotros, tu pueblo y ovejas de tu prado, te alabaremos por siempre; de generación en generación cantaremos tus alabanzas.