Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

Quiero cantar al amor y a la justicia: quiero, Señor , cantarte salmos.

Quiero triunfar en el camino de perfección: ¿cuándo me visitarás? Quiero conducirme en mi propia casa con integridad de corazón.

No me pondré como meta nada en que haya perversidad. Las acciones de gente desleal las aborrezco; no tendrán nada que ver conmigo.

Alejaré de mí toda intención perversa; no tendrá cabida en mí la maldad.

Al que en secreto calumnie a su prójimo, lo haré callar para siempre; al de ojos altivos y corazón soberbio no lo soportaré.

Pondré mis ojos en los fieles de la tierra, para que habiten conmigo; solo estarán a mi servicio los de conducta intachable.

Jamás habitará bajo mi techo nadie que practique el engaño; jamás prevalecerá en mi presencia nadie que hable con falsedad.

Cada mañana reduciré al silencio a todos los impíos que hay en la tierra; extirparé de la ciudad del Señor a todos los malhechores.

Salmo 101

Salmo de Ayer

Oh Dios, escucha mi clamor y atiende a mi oración.

Desde los confines de la tierra te invoco, pues mi corazón desfallece; llévame a una roca donde esté yo a salvo.

Porque tú eres mi refugio, mi baluarte contra el enemigo.

Anhelo habitar en tu casa para siempre y refugiarme debajo de tus alas. Selah

Tú, oh Dios, has aceptado mis votos y me has dado la heredad de quienes te honran.

Concédele al rey más años de vida; que sean sus días una eternidad.

Que reine siempre en tu presencia, y que tu amor y tu verdad lo protejan.

Así cantaré siempre salmos a tu nombre y cumpliré mis votos día tras día.

Salmo 61

Salmo de Anteayer

Mucho me han angustiado desde mi juventud —que lo repita ahora Israel—,

mucho me han angustiado desde mi juventud, pero no han logrado vencerme.

Sobre la espalda me pasaron el arado, abriéndome en ella profundos surcos.

Pero el Señor , que es justo, me libró de las ataduras de los impíos.

Que retrocedan avergonzados todos los que odian a Sión.

Que sean como la hierba en el techo, que antes de crecer se marchita;

que no llena las manos del segador ni el regazo del que cosecha.

Que al pasar nadie les diga: «La bendición del Señor sea con ustedes; los bendecimos en el nombre del Señor ».

Salmo 129