Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

Oh Dios, no guardes silencio; no te quedes, oh Dios, callado e impasible.

Mira cómo se alborotan tus enemigos, cómo te desafían los que te odian.

Con astucia conspiran contra tu pueblo; conspiran contra aquellos a quienes tú estimas.

Y dicen: «¡Vengan, destruyamos su nación! ¡Que el nombre de Israel no vuelva a recordarse!»

Como un solo hombre se confabulan; han hecho un pacto contra ti:

los campamentos de Edom y de Ismael, los de Moab y de Agar,

Guebal, Amón y Amalec, los de Filistea y los habitantes de Tiro.

¡Hasta Asiria se les ha unido; ha apoyado a los descendientes de Lot! Selah

Haz con ellos como hiciste con Madián, como hiciste con Sísara y Jabín en el río Quisón,

los cuales perecieron en Endor y quedaron en la tierra, como estiércol.

Haz con sus nobles como hiciste con Oreb y con Zeb; haz con todos sus príncipes como hiciste con Zeba y con Zalmuna,

que decían: «Vamos a adueñarnos de los pastizales de Dios».

Hazlos rodar como zarzas, Dios mío; ¡como paja que se lleva el viento!

Y así como el fuego consume los bosques y las llamas incendian las montañas,

así persíguelos con tus tormentas y aterrorízalos con tus tempestades.

Señor , cúbreles el rostro de ignominia, para que busquen tu nombre.

Que sean siempre puestos en vergüenza; que perezcan humillados.

Que sepan que tú eres el Señor , que ese es tu nombre; que sepan que solo tú eres el Altísimo sobre toda la tierra.

Salmo 83

Salmo de Ayer

Señor , quiero alabarte de todo corazón, y cantarte salmos delante de los dioses.

Quiero inclinarme hacia tu santo templo y alabar tu nombre por tu gran amor y fidelidad. Porque has exaltado tu nombre y tu palabra por sobre todas las cosas.

Cuando te llamé, me respondiste; me infundiste ánimo y renovaste mis fuerzas.

Oh Señor , todos los reyes de la tierra te alabarán al escuchar tus palabras.

Celebrarán con cánticos tus caminos, porque tu gloria, Señor , es grande.

El Señor es excelso, pero toma en cuenta a los humildes y mira de lejos a los orgullosos.

Aunque pase yo por grandes angustias, tú me darás vida; contra el furor de mis enemigos extenderás la mano: ¡tu mano derecha me pondrá a salvo!

El Señor cumplirá en mí su propósito. Tu gran amor, Señor , perdura para siempre; ¡no abandones la obra de tus manos!

Salmo 138

Salmo de Anteayer

¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor ! ¡Alaben el nombre del Señor ! ¡Siervos del Señor , alábenlo,

ustedes, que permanecen en la casa del Señor , en los atrios de la casa del Dios nuestro!

Alaben al Señor , porque el Señor es bueno; canten salmos a su nombre, porque eso es agradable.

El Señor escogió a Jacob como su propiedad, a Israel como su posesión.

Yo sé que el Señor , nuestro Soberano, es más grande que todos los dioses.

El Señor hace todo lo que quiere en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos sus abismos.

Levanta las nubes desde los confines de la tierra; envía relámpagos con la lluvia y saca de sus depósitos a los vientos.

A los primogénitos de Egipto hirió de muerte, tanto a hombres como a animales.

En tu corazón mismo, oh Egipto, Dios envió señales y maravillas contra el faraón y todos sus siervos.

A muchas naciones las hirió de muerte; a reyes poderosos les quitó la vida:

a Sijón, el rey amorreo; a Og, el rey de Basán, y a todos los reyes de Canaán.

Entregó sus tierras como herencia, ¡como herencia para su pueblo Israel!

Tu nombre, Señor , es eterno; tu renombre, por todas las generaciones.

Ciertamente el Señor juzgará a su pueblo, y de sus siervos tendrá compasión.

Los ídolos de los paganos son de oro y plata, producto de manos humanas.

Tienen boca, pero no pueden hablar; ojos, pero no pueden ver;

tienen oídos, pero no pueden oír; ¡ni siquiera hay aliento en su boca!

Semejantes a ellos son sus hacedores y todos los que confían en ellos.

Pueblo de Israel, bendice al Señor ; descendientes de Aarón, bendigan al Señor ;

descendientes de Leví, bendigan al Señor ; los que temen al Señor , bendíganlo.

Desde Sión sea bendito el Señor , el que habita en Jerusalén. ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor !

Salmo 135