Salmo del Día
Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo de Hoy
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor ! Alaben al Señor desde los cielos, alábenlo desde las alturas.
Alábenlo, todos sus ángeles, alábenlo, todos sus ejércitos.
Alábenlo, sol y luna, alábenlo, estrellas luminosas.
Alábenlo ustedes, altísimos cielos, y ustedes, las aguas que están sobre los cielos.
Sea alabado el nombre del Señor , porque él dio una orden y todo fue creado.
Todo quedó afirmado para siempre; emitió un decreto que no será abolido.
Alaben al Señor desde la tierra los monstruos marinos y las profundidades del mar,
el relámpago y el granizo, la nieve y la neblina, el viento tempestuoso que cumple su mandato,
los montes y las colinas, los árboles frutales y todos los cedros,
los animales salvajes y los domésticos, los reptiles y las aves,
los reyes de la tierra y todas las naciones, los príncipes y los gobernantes de la tierra,
los jóvenes y las jóvenes, los ancianos y los niños.
Alaben el nombre del Señor , porque solo su nombre es excelso; su esplendor está por encima de la tierra y de los cielos.
¡Él ha dado poder a su pueblo! ¡A él sea la alabanza de todos sus fieles, de los hijos de Israel, su pueblo cercano! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor !
Salmo de Ayer
Me dije a mí mismo: «Mientras esté ante gente malvada vigilaré mi conducta, me abstendré de pecar con la lengua, me pondré una mordaza en la boca».
Así que guardé silencio, me mantuve callado. ¡Ni aun lo bueno salía de mi boca! Pero mi angustia iba en aumento;
¡el corazón me ardía en el pecho! Al meditar en esto, el fuego se inflamó y tuve que decir:
«Hazme saber, Señor , el límite de mis días, y el tiempo que me queda por vivir; hazme saber lo efímero que soy.
Muy breve es la vida que me has dado; ante ti, mis años no son nada. ¡Un soplo nada más es el mortal! Selah
Es un suspiro que se pierde entre las sombras. Ilusorias son las riquezas que amontona, pues no sabe quién se quedará con ellas.
»Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda? ¡Mi esperanza he puesto en ti!
Líbrame de todas mis transgresiones. Que los necios no se burlen de mí.
»He guardado silencio; no he abierto la boca, pues tú eres quien actúa.
Ya no me castigues, que los golpes de tu mano me aniquilan.
Tú reprendes a los mortales, los castigas por su iniquidad; como polilla, acabas con sus placeres. ¡Un soplo nada más es el mortal! Selah
» Señor , escucha mi oración, atiende a mi clamor; no cierres tus oídos a mi llanto. Ante ti soy un extraño, un peregrino, como todos mis antepasados.
No me mires con enojo, y volveré a alegrarme antes que me muera y deje de existir».
Salmo de Anteayer
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Lejos estás para salvarme, lejos de mis palabras de lamento.
Dios mío, clamo de día y no me respondes; clamo de noche y no hallo reposo.
Pero tú eres santo, tú eres rey, ¡tú eres la alabanza de Israel!
En ti confiaron nuestros padres; confiaron, y tú los libraste;
a ti clamaron, y tú los salvaste; se apoyaron en ti, y no los defraudaste.
Pero yo, gusano soy y no hombre; la gente se burla de mí, el pueblo me desprecia.
Cuantos me ven, se ríen de mí; lanzan insultos, meneando la cabeza:
«Este confía en el Señor , ¡pues que el Señor lo ponga a salvo! Ya que en él se deleita, ¡que sea él quien lo libre!»
Pero tú me sacaste del vientre materno; me hiciste reposar confiado en el regazo de mi madre.
Fui puesto a tu cuidado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre mi Dios eres tú.
No te alejes de mí, porque la angustia está cerca y no hay nadie que me ayude.
Muchos toros me rodean; fuertes toros de Basán me cercan.
Contra mí abren sus fauces leones que rugen y desgarran a su presa.
Como agua he sido derramado; dislocados están todos mis huesos. Mi corazón se ha vuelto como cera, y se derrite en mis entrañas.
Se ha secado mi vigor como una teja; la lengua se me pega al paladar. ¡Me has hundido en el polvo de la muerte!
Como perros de presa, me han rodeado; me ha cercado una banda de malvados; me han traspasado las manos y los pies.
Puedo contar todos mis huesos; con satisfacción perversa la gente se detiene a mirarme.
Se reparten entre ellos mis vestidos y sobre mi ropa echan suertes.
Pero tú, Señor , no te alejes; fuerza mía, ven pronto en mi auxilio.
Libra mi vida de la espada, mi preciosa vida del poder de esos perros.
Rescátame de la boca de los leones; sálvame de los cuernos de los toros.
Proclamaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.
¡Alaben al Señor los que le temen! ¡Hónrenlo, descendientes de Jacob! ¡Venérenlo, descendientes de Israel!
Porque él no desprecia ni tiene en poco el sufrimiento del pobre; no esconde de él su rostro, sino que lo escucha cuando a él clama.
Tú inspiras mi alabanza en la gran asamblea; ante los que te temen cumpliré mis promesas.
Comerán los pobres y se saciarán; alabarán al Señor quienes lo buscan; ¡que su corazón viva para siempre!
Se acordarán del Señor y se volverán a él todos los confines de la tierra; ante él se postrarán todas las familias de las naciones,
porque del Señor es el reino; él gobierna sobre las naciones.
Festejarán y adorarán todos los ricos de la tierra; ante él se postrarán todos los que bajan al polvo, los que no pueden conservar su vida.
La posteridad le servirá; del Señor se hablará a las generaciones futuras.
A un pueblo que aún no ha nacido se le dirá que Dios hizo justicia.