Salmo del Día
Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.
Salmo de Hoy
Dios nos tenga compasión y nos bendiga; Dios haga resplandecer su rostro sobre nosotros, Selah
para que se conozcan en la tierra sus caminos, y entre todas las naciones su salvación.
Que te alaben, oh Dios, los pueblos; que todos los pueblos te alaben.
Alégrense y canten con júbilo las naciones, porque tú las gobiernas con rectitud; ¡tú guías a las naciones de la tierra! Selah
Que te alaben, oh Dios, los pueblos; que todos los pueblos te alaben.
La tierra dará entonces su fruto, y Dios, nuestro Dios, nos bendecirá.
Dios nos bendecirá, y le temerán todos los confines de la tierra.
Salmo de Ayer
Hacia ti dirijo la mirada, hacia ti, cuyo trono está en el cielo.
Como dirigen los esclavos la mirada hacia la mano de su amo, como dirige la esclava la mirada hacia la mano de su ama, así dirigimos la mirada al Señor nuestro Dios, hasta que nos muestre compasión.
Compadécenos, Señor , compadécenos, ¡ya estamos hartos de que nos desprecien!
Ya son muchas las burlas que hemos sufrido; muchos son los insultos de los altivos, y mucho el menosprecio de los orgullosos.
Salmo de Anteayer
Oh Dios, no guardes silencio; no te quedes, oh Dios, callado e impasible.
Mira cómo se alborotan tus enemigos, cómo te desafían los que te odian.
Con astucia conspiran contra tu pueblo; conspiran contra aquellos a quienes tú estimas.
Y dicen: «¡Vengan, destruyamos su nación! ¡Que el nombre de Israel no vuelva a recordarse!»
Como un solo hombre se confabulan; han hecho un pacto contra ti:
los campamentos de Edom y de Ismael, los de Moab y de Agar,
Guebal, Amón y Amalec, los de Filistea y los habitantes de Tiro.
¡Hasta Asiria se les ha unido; ha apoyado a los descendientes de Lot! Selah
Haz con ellos como hiciste con Madián, como hiciste con Sísara y Jabín en el río Quisón,
los cuales perecieron en Endor y quedaron en la tierra, como estiércol.
Haz con sus nobles como hiciste con Oreb y con Zeb; haz con todos sus príncipes como hiciste con Zeba y con Zalmuna,
que decían: «Vamos a adueñarnos de los pastizales de Dios».
Hazlos rodar como zarzas, Dios mío; ¡como paja que se lleva el viento!
Y así como el fuego consume los bosques y las llamas incendian las montañas,
así persíguelos con tus tormentas y aterrorízalos con tus tempestades.
Señor , cúbreles el rostro de ignominia, para que busquen tu nombre.
Que sean siempre puestos en vergüenza; que perezcan humillados.
Que sepan que tú eres el Señor , que ese es tu nombre; que sepan que solo tú eres el Altísimo sobre toda la tierra.