Salmo del Día

Un Salmo bíblico diario para inspirar y mejorar tu día.

Salmo de Hoy

A ti, Señor , elevo mi alma;

mi Dios, en ti confío; no permitas que sea yo humillado, no dejes que mis enemigos se burlen de mí.

Quien en ti pone su esperanza jamás será avergonzado; pero quedarán en vergüenza los que traicionan sin razón.

Señor , hazme conocer tus caminos; muéstrame tus sendas.

Encamíname en tu verdad, ¡enséñame! Tú eres mi Dios y Salvador; ¡en ti pongo mi esperanza todo el día!

Acuérdate, Señor , de tu ternura y gran amor, que siempre me has mostrado;

olvida los pecados y transgresiones que cometí en mi juventud. Acuérdate de mí según tu gran amor, porque tú, Señor , eres bueno.

Bueno y justo es el Señor ; por eso les muestra a los pecadores el camino.

Él dirige en la justicia a los humildes, y les enseña su camino.

Todas las sendas del Señor son amor y verdad para quienes cumplen los preceptos de su pacto.

Por amor a tu nombre, Señor , perdona mi gran iniquidad.

¿Quién es el hombre que teme al Señor ? Será instruido en el mejor de los caminos.

Tendrá una vida placentera, y sus descendientes heredarán la tierra.

El Señor brinda su amistad a quienes le honran, y les da a conocer su pacto.

Mis ojos están puestos siempre en el Señor , pues solo él puede sacarme de la trampa.

Vuelve a mí tu rostro y tenme compasión, pues me encuentro solo y afligido.

Crecen las angustias de mi corazón; líbrame de mis tribulaciones.

Fíjate en mi aflicción y en mis penurias, y borra todos mis pecados.

¡Mira cómo se han multiplicado mis enemigos, y cuán violento es el odio que me tienen!

Protege mi vida, rescátame; no permitas que sea avergonzado, porque en ti busco refugio.

Sean mi protección la integridad y la rectitud, porque en ti he puesto mi esperanza.

¡Libra, oh Dios, a Israel de todas sus angustias!

Salmo 25

Salmo de Ayer

Señor , no me reprendas en tu enojo ni me castigues en tu ira.

Porque tus flechas me han atravesado, y sobre mí ha caído tu mano.

Por causa de tu indignación no hay nada sano en mi cuerpo; por causa de mi pecado mis huesos no hallan descanso.

Mis maldades me abruman, son una carga demasiado pesada.

Por causa de mi insensatez mis llagas hieden y supuran.

Estoy agobiado, del todo abatido; todo el día ando acongojado.

Estoy ardiendo de fiebre; no hay nada sano en mi cuerpo.

Me siento débil, completamente deshecho; mi corazón gime angustiado.

Ante ti, Señor, están todos mis deseos; no te son un secreto mis anhelos.

Late mi corazón con violencia, las fuerzas me abandonan, hasta la luz de mis ojos se apaga.

Mis amigos y vecinos se apartan de mis llagas; mis parientes se mantienen a distancia.

Tienden sus trampas los que quieren matarme; maquinan mi ruina los que buscan mi mal y todo el día urden engaños.

Pero yo me hago el sordo, y no los escucho; me hago el mudo, y no les respondo.

Soy como los que no oyen ni pueden defenderse.

Yo, Señor , espero en ti; tú, Señor y Dios mío, serás quien responda.

Tan solo pido que no se burlen de mí, que no se crean superiores si resbalo.

Estoy por desfallecer; el dolor no me deja un solo instante.

Voy a confesar mi iniquidad, pues mi pecado me angustia.

Muchos son mis enemigos gratuitos; abundan los que me odian sin motivo.

Por hacer el bien, me pagan con el mal; por procurar lo bueno, se ponen en mi contra.

Señor , no me abandones; Dios mío, no te alejes de mí.

Señor de mi salvación, ¡ven pronto en mi ayuda!

Salmo 38

Salmo de Anteayer

Canten al Señor con alegría, ustedes los justos; es propio de los íntegros alabar al Señor.

Alaben al Señor al son del arpa; entonen alabanzas con el decacordio.

Cántenle una canción nueva; toquen con destreza, y den voces de alegría.

La palabra del Señor es justa; fieles son todas sus obras.

El Señor ama la justicia y el derecho; llena está la tierra de su amor.

Por la palabra del Señor fueron creados los cielos, y por el soplo de su boca, las estrellas.

Él recoge en un cántaro el agua de los mares, y junta en vasijas los océanos.

Tema toda la tierra al Señor ; hónrenlo todos los pueblos del mundo;

porque él habló, y todo fue creado; dio una orden, y todo quedó firme.

El Señor frustra los planes de las naciones; desbarata los designios de los pueblos.

Pero los planes del Señor quedan firmes para siempre; los designios de su mente son eternos.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor , el pueblo que escogió por su heredad.

El Señor observa desde el cielo y ve a toda la humanidad;

él contempla desde su trono a todos los habitantes de la tierra.

Él es quien formó el corazón de todos, y quien conoce a fondo todas sus acciones.

No se salva el rey por sus muchos soldados, ni por su mucha fuerza se libra el valiente.

Vana esperanza de victoria es el caballo; a pesar de su mucha fuerza no puede salvar.

Pero el Señor cuida de los que le temen, de los que esperan en su gran amor;

él los libra de la muerte, y en épocas de hambre los mantiene con vida.

Esperamos confiados en el Señor ; él es nuestro socorro y nuestro escudo.

En él se regocija nuestro corazón, porque confiamos en su santo nombre.

Que tu gran amor, Señor , nos acompañe, tal como lo esperamos de ti.

Salmo 33